Detrás de cada flor exportada, existen manos de mujeres que sostienen hogares, que enfrentan desafíos y marcan la realidad de una familia.
El crecimiento de las plantaciones florícolas en el Ecuador no solo permite a una madre obtener un empleo, sino también promueve la participación laboral de la mujer, transforma la economía de las familias Cayambeñas, y ayuda a mejorar sus condiciones de vida. HCJB NOTICIAS
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