¿Qué tan fuerte te consideras realmente?

Existe un engaño común al enfrentar nuestras debilidades, creer que tenemos el control de nuestro corazón. Piensa en esas «velas mágicas» de los pasteles de cumpleaños. Las soplas y todos aplauden creyendo que el fuego se terminó; pero, en un segundo, se vuelve a encender la llama. Puedes intentarlo varias veces y verás que no es tan fácil apagarla.