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La prueba de carga

“Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”. Job 1:21

En la ingeniería civil, antes de inaugurar un puente, se realiza una «prueba de carga». Se coloca un peso inmenso sobre la estructura para verificar si resiste lo que los planos prometían. El objetivo no es destruir el puente, sino certificar que su cimiento es real. Una estructura que solo aguanta el buen clima no es segura; la verdadera ingeniería se demuestra bajo presión.

Job era un constructor espiritual impecable. Intercedía por sus hijos, cuidaba su integridad y honraba a Dios en todo. Sin embargo, la tormenta llegó con una violencia devastadora. Perdió su patrimonio, su salud y, lo más doloroso, a sus hijos. A veces creemos que ser fieles nos garantiza una vida sin problemas, pero Job nos enseña que la Roca no evita la tormenta, sino que evita el derrumbe. En medio del desastre, Job no se quebró porque su esperanza no estaba en lo que había construido, sino en Aquel que sostenía el suelo.

Quizás hoy sientes que el peso de la prueba es superior a tus fuerzas y te preguntas por qué te pasa esto si has intentado hacer todo bien. No es que tu construcción haya fallado; es que estás en una prueba de carga. No bajes los brazos. Si tu confianza está en Dios, aunque el viento arranque el techo y las paredes se sacudan, tu cimiento permanecerá porque su base es Cristo.