9 10, 2022

Ser honestos con Dios

2022-10-09T05:29:32-05:009 octubre, 22|

Nunca olvidaré el día en que uno de mis profesores del seminario llegó a clase emocionalmente exhausto. Él y su esposa acababan de escuchar el diagnóstico del médico.  Ella padecía de una enfermedad debilitante crónica.

Al compartir esta devastadora noticia con los alumnos, el profesor compartió cómo fue su oración.  No tenía paz.  La frase «Hágase tu voluntad.» no fue dicha.   Él fue a un lugar privado y procedió a gritar a Dios con enojo, cuestionó su bondad y exigió que Dios hiciera algo para «arreglar” esa situación de salud de su esposa.

Nos preguntó si eso fue una respuesta apropiada a Dios. Nuestras opiniones estaban divididas. «¿Esto muestra reverencia? ¿Honra Dios la honestidad? «Luego él abrió la Biblia en el Salmo 22 y nos mostró cómo la duda fue una experiencia común para el salmista David.   El salmista, con un entendimiento muy honesto de Dios, reconoció que la vida a menudo es injusta; que, con frecuencia, Dios parece muy lejano y que podemos ser honestos con Dios acerca de cómo todo eso nos hace sentir.

Jesús, en la cruz citó el Salmo 22. El salmista comienza lamentándose de que Dios lo había abandonado (lo cual no era así, pero a veces realmente uno siente de esa manera) y concluye con una declaración de alabanza. ¿Qué cambió? Sólo la perspectiva del salmista. Él recordó que Dios es el Creador todopoderoso, el Dios amoroso, cuidadoso y personal que quiere cuidar a Sus hijos. Y recordó que nuestras circunstancias de la vida no definen a Dios. Más bien, Él las usa para transformar nuestro carácter.

Treinta años después, mi amigo y su esposa continúan luchando con la enfermedad. Pero también dan gracias a Dios por la madurez en sus vidas, la profundidad de carácter que este desafío ha producido en ellos, todo porque fueron honestos con Dios.

21 01, 2019

Cambiando el corazón de mamá

2019-01-21T09:42:25-05:0021 enero, 19|

Aunque me parece que hablar de este tema es una radiografía al corazón o mejor dicho un ecocardiograma (para decirlo de manera correcta en términos médicos), creo que es muy necesario tratarlo para permitirnos mejorar ciertas áreas en las que quizá estamos fallando.

Tengo que reconocer que algunas veces (y en momentos muchas veces) me enojo con facilidad y no significa que esto me haga sentir orgullosa de mi misma, es una condición con la que me enfrento cada día, intentando cambiar y viviendo el proceso de hacerlo.

Sin embargo, creo que las principales participantes para este cambio han sido mis nenas porque me han enseñado a ser mamá y juntas hemos crecido poco a poco, a veces con errores, pero siempre buscando la excelencia en lo que hacemos, anhelando formar hombres y mujeres de principios y valores.

Las principales enseñanzas que tenemos de nuestros hijos son: dependencia de Dios, humildad, fe, esperanza, entrega, dominio propio, entre otras que son una lista interminable.

Pero… ¿qué pasa cuando mamá se enoja? La ira no solo es una emoción del corazón, o una condición espiritual, necesitamos también ser reales, poniendo los pies en la tierra y con un plan o estrategia a seguir, te planteo algunas ideas que pueden ayudarnos a mantener el control:

 

  • Si es que has vivido un momento de ira o enojo en algún momento, debes hablar con tus hijos y establecer límites en cuanto a su conducta, de esa manera evitamos llegar al límite del enojo.

 

  • Aunque respirar, contar hasta diez o hasta mil, puede resultar… hay momentos en los que definitivamente esta estrategia no funciona. Debemos cuidar en no lastimar sus emociones, porque podríamos arruinarlo todo. En lugar de decir, eres un irresponsable, debemos decir, debes aprovechar el tiempo, es mejor hacer las cosas con anticipación y no dejar todo para el último. Enfócate en tu hijo y no en el error que cometió.

 

  • No debemos culparles por lo que sucede: es decir evitar usar frases como, por ejemplo: Si no te apuras, vamos a llegar tarde, pero mira lo que haces, no te fijas que dañaste el día. Asumamos la responsabilidad en nuestra parte también.

 

  • Debemos descansar, poner prioridades, porque si no descansamos, estamos irritables, sin paciencia. Eso es perjudicial para la familia.

 

  • Salir a caminar: cinco, diez minutos, lo que puedas, ayuda mucho a disipar la mente y pensar.

 

  • Nunca dejes de pedir perdón, nuestra ira produce vergüenza luego de actuar, tenemos que rápidamente acercarnos a nuestros hijos para que no tengan resentimiento en sus corazones, ya que esto es algo con lo que no quieres luchar más adelante.

 

  • La oración, es infalible, no pude faltar en nuestro día a día para actuar de una manera más inteligente.

 

Recuerda que tienes en tus manos la oportunidad de comenzar de nuevo con tus hijos, no te califiques como una mala madre, estamos aprendiendo, apóyate en Dios para lograr construir un hogar, un refugio para tus hijos.

 

Manuel Dávila

Radio HCJB