5 02, 2019

NO SEAS TU VERDUGO

2019-02-05T10:03:25-05:005 febrero, 19|

En un campamento de verano, el invitado quien era un consejero juvenil se dirigió al grupo de adolescentes y luego de hablarles sobre la importancia de aceptarse a uno mismo, hizo una dinámica.
Les pidió, en primer lugar, que cerraran sus ojos para que no haya distracciones. Luego les dijo que coloquen su mano en aquella parte de su cuerpo que no les gusta o les desagrada. Al inicio era un poco incómodo para esos adolescentes porque nadie quería hacerlo.

Pero tímidamente empezaron a mover sus manos. Uno de ellos la puso en su nariz. Otra chica tocó su cabello. Alguien más colocó sus manos en sus piernas, otro lo hizo en su boca…
Luego el consejero dijo que repitan: “soy especial para Dios, El me creó… no me gusta esta parte de mi cuerpo, pero quiero aceptarme tal como soy y quiero que aceptar tu amor”. Muchos jóvenes lloraron cuando lo hicieron, pero aquella ocasión sin duda fue un tiempo que liberó a muchos adolescentes.

Muchas veces nosotros nos juzgamos duramente, convirtiéndonos en nuestros propios verdugos al condenarnos por la figura que tenemos. No nos aceptamos por el tamaño de nuestra nariz, la forma de nuestro rostro; porque somos más bajitos, gorditos; con mucho o poco cabello…

Valdría la pena hacer esta dinámica que practicaron estos jóvenes y pedirle a Dios que su amor cambie nuestros pensamientos para amarnos por lo que somos.

Es verdad que la sociedad se ha encargado de ponernos cientos de estereotipos. Provocando mayor falta de identidad y de un concepto distorsionado de la belleza y la aceptación.

Sin embargo, levantemos nuestra mirada, mirémonos al espejo de Dios y digamos: gracias porque soy tu hija (o). La obra que empezaste en mi vida no la dejas incompleta… Soy amada por ti y soy tu especial tesoro…

Es mejor llenar tu mente con la verdad de Dios que con la distorsionada mentira de la sociedad.

John Varela

19 04, 2018

Dos jóvenes valientes (Galería de la Fe)

2019-09-09T00:15:21-05:0019 abril, 18|

Momento para visitar la Galería de la Fe. Estamos al frente de un impresionante óleo pintado sobre lienzo de 218 cm por 246cm, en este aparece a la izquierda la figura de un asombrado Moisés ante lo que parece un racimo gigante de uvas frescas y otros frutos, que depositan en el suelo dos exhaustos jóvenes: Josué y Caleb.

Durante el viaje a la tierra prometida, Moisés envía doce hombres para explorarlo. Un hombre de cada tribu, incluido Josué. Después de 40 días regresan e informan a Moisés. Muestran un gran racimo de uvas, granadas e higos. «seguramente fluye con leche y miel», dicen.

Aunque toda su generación cayó en el desierto, Caleb se mantuvo en pie porque había recibido la promesa de entrar en Canaán y tomar posesión de su herencia. Tras largos cuarenta y cinco años, —y cuando ya parecía que lo había olvidado– se presenta ante Josué para recordar la promesa de Dios y exigir su cumplimiento.

“Tú sabes lo que Dios dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-Barnea, tocante a ti y a mí… Yo cumplí siguiendo a mi Dios… él me ha hecho vivir estos cuarenta y cinco años… Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió… Dame, pues, ahora este monte…” fue la palpitante declaración de este joven apasionado.

La escena ocurre en Gilgal, en plena Tierra Prometida. Allí se entrevistan dos gigantes espirituales de la Antigüedad: Caleb y Josué. La cita ha despertado gran expectación. Es fácil imaginarse el silencio y la admiración de todos los testigos, tanto de los que rodean a Josué como de los que acompañan a Caleb, los hijos de Judá.

Dos jóvenes valientes y esforzados, tuvieron siempre en alto la promesa que hizo Dios a su pueblo y mientras los demás proferían constantes quejas, ellos tomaron la tierra prometida. Josué y Caleb hoy en la Galería de la Fe.

26 09, 2017

Mientras Nuestros Jóvenes Ingresan a la Universidad

2017-09-26T17:59:09-05:0026 septiembre, 17|

La generación actual está experimentando cambios drásticos que en nuestra época no vivimos, para nosotros al terminar el colegio era fácil planificar el futuro, continuábamos con una carrera técnica o la Universidad, incluso con profesiones que eran muy comunes: la docencia, abogacía, medicina, veterinaria o carreras administrativas. Pero en la actualidad los cambios radicales de los últimos años ha golpeado fuertemente a nuestros jóvenes, hacen los exámenes de ingreso a las universidades y por diferentes razones, no ingresan.

¿Cómo enfrentar este cambio de planes forzado?, ¿Cómo motivarlos a seguir adelante?

Cuando nuestro 2do hijo termino el Colegio, tuvo que presentar el examen de admisión a la Universidad, era obligatorio, fue tanta la presión que sintió, que incluso sugirió poder estudiar en otro país, recuerdo que las palabras que le dijimos fueron: “Que a Dios estos cambios no lo sorprenden, que él conoce sus destrezas y capacidades y confía en que lo lograría, que debía descansar en lo que había sembrado en los últimos años de Colegio.

Mi esposo y yo habíamos planeado la opción “ b”, por si no ingresaba a la Universidad y aun así pensábamos que Dios dirigiera nuestras decisiones, que en todo, si hemos cumplido nuestras
responsabilidades, Dios tiene un propósito.

Si nuestros jóvenes han sembrado y no ingresan en su primer intento, debemos darles opciones; quizás pueden trabajar en alguna área que los prepare para la carrera que han elegido, combinarlo con idiomas, arte y si han sentido en su corazón el llamado a servir a Dios, prepararse en alguna escuela bíblica, entrenar su carácter, involucrarlos en actividades misioneras, sin perder de vista su proyecto de vida.

Simplemente hacer ajustes, reconocer que todo ayuda a bien a los que amamos a Jesucristo”. Creo que la mayoría de jóvenes deben ser afianzados en su fe a través del estudio de la palabra y el servicio, sabiendo que si uno de nuestros hijos ha sembrado, Dios guía sus pasos. He visto muchos jóvenes que antes de ingresar a la Universidad deciden un año en otras culturas para aprender de la palabra y experimentar en el campo las misiones y ahí Dios conquista su corazón, afianza su llamado, su misión de vida y ellos definen su vocación con seguridad, cada joven es diferente, como padres seamos flexibles a lo que Dios dirige para nuestros hijos, en nuestro caso personal con cada hijo ha sido diferente dependiendo su llamado de vida, y con la guianza de Dios nuestros jóvenes pueden ser direccionados.

Lo que estoy segura que es un gran error es permitir que nuestros jóvenes tomen un “año Sabático”, sin ninguna responsabilidad, argumentando que están cansados, ¡noooo!
Recuerdas el dicho de nuestros abuelitos: “La pereza es la madre de todos los vicios”, pues es cierto, la Biblia dice que la “gloria del joven es su fuerza”, no es posible entonces dejar a un joven tan libre o suelto, sin brújula, es decir perdido.

Nuestros hijos son el motor para su generación que crezcan, pero con propósito, con un proyecto de vida, bendecido por una vida de oración de padres comprometidos.
Todo tiene un propósito para ser entrenados si obedecemos a Dios, deja que tus jóvenes brillen y anímalos a vivir comprometidos con Dios y su generación.

Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios,

murió, fue sepultado con sus antepasados, y su cuerpo sufrió la corrupción.

Hechos 13: 36 NVI

25 07, 2016

Nos gusta perder el tiempo

2019-11-11T09:33:27-05:0025 julio, 16|

Últimamente he reflexionado en el hecho de que a los jóvenes nos gusta perder el tiempo, por ejemplo, si tenemos que hacer deberes vemos videos unas 2 horas antes de dedicarnos al estudio, si nos mandan a comprar algo, nos toma hora estar listos para ir a la tienda de la esquina y así con otras actividades más en las que no somos diligentes pero en este artículo quiero hablar específicamente de la perdida de tiempo en asuntos del corazón.

Conversando con jóvenes y adolescentes suelo escuchar frases como: Sí, sé que no vamos a ir a ninguna parte en esta relación pero es mientras encuentro al amor de mi vida, o la típica respuesta, me gusta, la pasamos bien, estamos viendo qué pasa, y si no evoluciona no ha pasado nada, cada quien por su lado.

Entonces yo me digo, en serio se están escuchando, en serio reparan en lo que dicen, respeto las opiniones y criterios aunque sean diferentes a los míos, pero no puedo evitar pensar en que tarde o temprano mínimo uno saldrá lastimado.

Siempre y me refiero a SIEMPRE, sin excepción, habrá alguien que saldrá herido en las relaciones del «mientras tanto», el hecho de que pases tiempo con alguien especial, compartan momentos hará que de un modo u otro una de las dos personas involucradas en la relación se ilusione y se enamore, aunque lo nieguen diciendo, los dos tenemos la película clara y nadie sufrirá, cuando llegue lo que uno de los dos estaba esperando simplemente dirá muchas gracias hasta aquí nos trajo el río, ahí te quedas.

El uno estará feliz de la vida con su nueva relación, mientras que el otro llorando por los rincones porque no pudo evitar involucrarse sentimentalmente así que tendrá un tormentoso proceso de recuperación.

Esto me lleva a preguntarte si estás esperando a tu persona adecuada, la que te hará feliz y que tendrá «eso» que has anhelado, no crees que lo mejor es hacerlo sol@, con un corazón dispuesto y no marcado por un «mientras tanto».

Si estás en una relación sin fututo ni propósito, no sigas perdiendo el tiempo, eso no te va a llevar a ningún lado, aprovecha hoy que eres jóven en cumplir metas, formando la mejor vensión de ti mismo, llenándote del amor de Dios para que cuando llegue tu persona especial puedas darle un corazón completo y sano.