24 04, 2018

¿SOMOS LO QUE LEEMOS?

2019-09-09T00:15:19-05:0024 abril, 18|

¿Se puede juzgar a una persona por el libro que lee? En Nueva York, Uli Beutter Cohen decidió poner a prueba esta premisa con un proyecto en las redes sociales, donde cuenta lo que otros leen y la razón por la que escogieron ese libro. Esta colección de reseñas escritas y publicadas en Facebook, Instagram y Twitter se dan a partir de lo que le cuentan los neoyorquinos que toman el metro.

Esta muchacha empezó preguntando a la gente qué estaban leyendo y por qué. Para sorpresa de ella, los entrevistados no solo compartieron sus impresiones del libro que leían, sino cómo esa lectura tenía impacto en sus vidas.

Entre los casos que menciona, Uli cuenta el caso de Joshep, un profesor de matemáticas de secundaria. Compró el libro “La Casa en Mango Street”, de Laura Cisneros para un estudiante a quien no le gusta leer y a la cual quiere ayudar a que salga bien en sus exámenes. Por eso leía este libro el maestro de matemáticas.

Este proyecto desarrollado por Uli, le permitió aprender a dejar en casa los prejuicios. Para ella, no se juzga a una persona por el libro que lee. “Muchas veces te creas una imagen de la persona por el libro y cuando te acercas y hablas te das cuenta que estabas totalmente equivocada”, menciona.

Juzgar a una persona por el libro que lee es incorrecto. Pero cuando el libro que leemos se convierte en nuestro manual de vida, cuando meditamos de día y de noche en él, y lo llevamos impreso en la mente y el corazón, sí reflejamos en nuestro caminar lo que leemos, lo que creemos y amamos.  “Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino”. Esto exactamente es lo que la Biblia viene a convertirse para los que meditamos en ella todo el tiempo.

Abrir sus páginas y sumergirse en ellas nos lleva a conocer el dulce néctar del corazón de Dios.

6 04, 2016

Malas noticias

2019-07-22T02:40:44-05:006 abril, 16|

Has escuchado alguna vez la frase ¨sin malas noticias no hay buenas noticias¨, bueno lo cierto es que esta frase está llena de verdad, pues verás sin el antónimo (lo opuesto) no sabríamos el significado real de las cosas, por ejemplo sin la noche no sabríamos qué es el día, sin el frío no sabríamos qué es el calor, sin lo malo no sabríamos qué es bueno, etc.

En este caso específico quiero exponer que los momentos malos en la vida de un no creyente como de un creyente son completamente normales, qué quiere decir esto, que todos en la vidas vamos a tener altos y bajos, cuando pasamos dificultades en nuestras vidas podemos apreciar más los momentos de estabilidad. Ahora la diferencia de los momentos malos y buenos entre un creyente y un no creyente está en que el creyente, cree en que Dios es soberano y está en control de toda circunstancia y el no creyente no.

Soy creyente y en mi caminar me he encontrado con muchas personas que cuando algo les sale mal o no va como esperaban se preocupan y empiezan a examinarse para detectar en qué están pecando porque según ellos, por eso no les va bien, pues bien la autoevaluación debe ser constante, no solo en la prueba, esta disciplina dirigida por el Espíritu Santo nos ayuda a reconocer lo malo que hay en nosotros y cambiar, porque sin su ayuda no lo lograrímos. Alguna personas incluso levanta juicios sobre otros, tal persona está en dificultad, seguro es porque está en pecado. Dios nos ayude a no caer en eso.

La verdad detrás de tales aseveraciones es que a veces olvidamos que Dios es soberano en toda circunstancia, siempre, es decir, no podemos evitar que lo que él ha planeado suceda, lo que sí podemos hacer es confiar en él. Y claro acudir a él siempre en oración, muchas veces a pedir un milagro pero sabiendo que si no se nos concede, él no deja de ser Dios.