11 04, 2016

Dios nos llamó

2019-07-07T04:56:34-05:0011 abril, 16|

El ser humano tiene dos necesidades sociales en su corazón y estas parecen opuestas entre sí, pero en Dios ambas necesidades quedan satisfechas, la primera es la necesidad de ser especial y la segunda es la necesidad de identificarse.

Así que Dios nos llamó, a unos de entre los judíos y a otros de entre los no judíos. (Rom 9:24)

  1. Dios me llamó individualmente.

Muchas veces hay en el corazón de los hombres la necesidad de sentirse especiales, únicos, es una necesidad real y genuina, lo malo es cuando tratamos de llenarla buscando sobresalir entre los demás, comparándonos, tratando de minimizar a los demás, aplastándolos, etc.

“Dios nos llamó”, que maravilloso saber y tener la certeza que Dios nos llamó, Dios nos nombró, específicamente, a ti, a mí, no fue por grupos, no fue por nacionalidades, no fue por estratos sociales, cuando este versículo dice “nos llamó”, habla de individualidad, habla de ”ti y de mi” y es maravilloso saber que nos miraste, nos llamaste por el nombre, nos conociste, nos atrajiste, nos diste vida.

Gracias por llamarnos por mi nombre, recordé la historia de uno que fue llamado por su nombre.

Después de decir esto, gritó: –¡Lázaro, sal de ahí! (Juan 11:43 )

Y el que había estado muerto salió, con las manos y los pies atados con vendas y la cara envuelta en un lienzo. Jesús les dijo: –Desátenlo y déjenlo ir. (Juan 11:44)

  1. Dios nos llamó uniformemente

Necesitamos sentirnos identificados, sentirnos parte de algo, sentirnos simplemente humanos, necesitamos no estar solos. Dios dijo “no es bueno que el hombre este solo” y al decir esto Dios identificó la necesidad del ser humano de ser igual a los demás, alguien con quien identificarse, una necesidad que Dios por si mismo y en el huerto Él no podía satisfacer.

Cuando dice “Dios nos llamó” también se refiere a que somos muchos, de diferentes clases sociales, de diferente nacionalidad, de diferentes culturas, color de piel, somos diferentes, pero tenemos algo en común, nos llamaste.

Pablo también pudiera ser especifico sin embargo dice “nos llamó” como diciendo: Todos somos iguales y no llamaste a ninguno más que a otro, aunque tal vez Pablo pudiera sentirse diferente a los demás, un escogido especial, un enviado especial, alguien con “más llamado”, “más unción”..

Pablo lo dice claramente: mi llamado y el tuyo son por el mismo Señor y tú y yo no somos diferentes y  puedes hacer y ser útil de la misma manera que yo, porque “Dios nos llamó”.

Gracias a Dios: porque no hay diferencias, porque todos somos hermanos por medio de la sangre, porque nuestros problemas y dolores no son exclusivos, ni especiales sino que en todos lados y en todas las épocas vivimos el mismo llamamiento santo, porque hay quien nos puede ayudar, aconsejar y comprender en nuestras luchas.

Pero el Dios de toda gracia,  que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo,  después que hayáis padecido un poco de tiempo,  él mismo os perfeccione, afirme,  fortalezca y establezca. (1Pe 5:10)

 

6 04, 2016

Malas noticias

2019-07-22T02:40:44-05:006 abril, 16|

Has escuchado alguna vez la frase ¨sin malas noticias no hay buenas noticias¨, bueno lo cierto es que esta frase está llena de verdad, pues verás sin el antónimo (lo opuesto) no sabríamos el significado real de las cosas, por ejemplo sin la noche no sabríamos qué es el día, sin el frío no sabríamos qué es el calor, sin lo malo no sabríamos qué es bueno, etc.

En este caso específico quiero exponer que los momentos malos en la vida de un no creyente como de un creyente son completamente normales, qué quiere decir esto, que todos en la vidas vamos a tener altos y bajos, cuando pasamos dificultades en nuestras vidas podemos apreciar más los momentos de estabilidad. Ahora la diferencia de los momentos malos y buenos entre un creyente y un no creyente está en que el creyente, cree en que Dios es soberano y está en control de toda circunstancia y el no creyente no.

Soy creyente y en mi caminar me he encontrado con muchas personas que cuando algo les sale mal o no va como esperaban se preocupan y empiezan a examinarse para detectar en qué están pecando porque según ellos, por eso no les va bien, pues bien la autoevaluación debe ser constante, no solo en la prueba, esta disciplina dirigida por el Espíritu Santo nos ayuda a reconocer lo malo que hay en nosotros y cambiar, porque sin su ayuda no lo lograrímos. Alguna personas incluso levanta juicios sobre otros, tal persona está en dificultad, seguro es porque está en pecado. Dios nos ayude a no caer en eso.

La verdad detrás de tales aseveraciones es que a veces olvidamos que Dios es soberano en toda circunstancia, siempre, es decir, no podemos evitar que lo que él ha planeado suceda, lo que sí podemos hacer es confiar en él. Y claro acudir a él siempre en oración, muchas veces a pedir un milagro pero sabiendo que si no se nos concede, él no deja de ser Dios.