17 01, 2019

Hola amor,

2019-07-07T23:47:36-05:0017 enero, 19|

Sé que probablemente este no sea el mejor momento para escribirte una carta de amor, pero no aguanto más esta tensión y malestar que hay entre nosotros. Juntos siempre hemos superado cualquier tipo de obstáculo o problema que se haya presentado en nuestro camino, hemos sido capaces de hacer frente a cualquier adversidad y hemos vencido las peores tempestades.

Caminar a tu lado me ha convertido en una persona mucho más fuerte, segura y decidida. Es precisamente por eso por lo que estoy tan orgullosa de nuestra relación. Sé que últimamente nos hemos olvidado de todos esos motivos que antes nos hacían sonreír, sé que en estas circunstancias resulta muy difícil acordarse de las razones por las que nos prometimos que siempre íbamos a estar el uno al lado del otro, haciéndonos felices, queriéndonos como nunca antes nadie se ha querido.

Sin embargo, a pesar de todas las discusiones que han inundado nuestras vidas en los últimos meses, mi corazón es incapaz de dejar de latir por ti. Me duele que no seamos capaces de mirarnos a los ojos al llegar a casa y que las palabras de amor y aliento que antes nos dedicábamos, se hayan transformado en palabras hirientes y llenas de desgano.

Sé que tengo muchos defectos y que a veces el orgullo me gana, pero también sé que mi amor por ti es muchísimo más fuerte que cualquier cosa. Por eso, a través de estas líneas, quiero pedirte perdón. Perdón por todas esas cosas feas que alguna vez te he dicho cuando realmente no las pensaba ni sentía, perdón por dejarme llevar por la irracionalidad, perdóname si alguna vez te he herido.

¿Te acuerdas del día en el que nos conocimos?, ¿De cómo empezamos esto? Poco a poco fui enamorándome de ti. Poco a poco fuiste enseñándome en qué consiste la verdadera felicidad, fuiste demostrándome que el amor no tiene por qué doler, porque cuando dos personas se quieren de verdad juntas son capaces de alcanzar el mismísimo cielo con sus manos.

Después de todo lo único que deseo es precisamente esto: volver a alcanzar el cielo contigo… Porque solo tú eres capaz de acariciar mi mano y dejar huella en mi corazón. Porque te amo y eso es más que suficiente.

No habrá un “felices por siempre” si no es contigo.

Recuérdalo. De la mano de Dios y de la tuya, hasta el fin del mundo.

Te amo.

3 09, 2018

La importancia de nutrir la relación con tu pareja

2018-09-03T10:41:53-05:003 septiembre, 18|

¿Hay celos en tu hogar entre tu cónyuge e hijos? ¿Tu esposo se queja de que no le prestas suficiente atención? Si es así, no estás sola. Todos tenemos solo 24 horas en un día, y para la mayoría de las madres, hay mucha competencia en donde enfocar nuestra energía. Pero el tiempo en familia no necesita ser un campo de batalla.

 

Es posible que hayas escuchado que, como cristianos, debemos colocar a Dios primero, luego a nuestro cónyuge y luego a nuestros hijos. Pero, ¿qué significa exactamente poner a Dios primero? ¿Dedicarle más tiempo? En términos de minutos, pocas madres podrían dedicar horas y horas al estudio de la Biblia, a expensas del cuidado de la familia. Además, descuidar a nuestras familias por actividades «espirituales» difícilmente honra a Dios. Entonces, poner a Dios primero en nuestras vidas no es específicamente un problema de administración del tiempo. En cambio, creo que esta priorización de Dios significa que 1) alimentamos continuamente nuestra relación con Él 2) todas nuestras otras actividades, valores y relaciones están ordenados e influenciados por la fidelidad a nuestra relación con Dios.

 

Del mismo modo, en nuestras relaciones humanas dentro de la familia, habrá momentos en los que, en términos de minutos absolutos en el día, debemos dedicar la mayor parte del tiempo a nuestros hijos, atendiendo a sus necesidades. Los niños dependen de nosotros y requieren un gran esfuerzo y concentración nuestra a medida que los entrenamos y equipamos para la vida.

Sin embargo, la mayoría de nosotros comenzamos nuestra familia como dos personas enamoradas. Si tenemos éxito en lanzar a nuestros niños al mundo como adultos capaces y competentes, también terminaremos nuestras vidas como dos personas: marido y mujer. Por lo tanto, hay una primacía en la relación matrimonial que necesita ser honrada con 1) una alimentación continua, y 2) considerando otras relaciones y actividades a la luz de cómo afectarán nuestra relación matrimonial.

 

La buena noticia es que dar un enfoque y consideración más regular a tu relación matrimonial no le quita nada de la relación con tus hijos. Por el contrario, un matrimonio fuerte proporciona a los niños una sensación de seguridad y les da un excelente ejemplo a seguir cuando algún día busquen crear sus propias familias. Claro, los niños pueden quejarse si sales a una cita nocturna, o si les dices que deben jugar tranquilamente mientras tú y papá toman un cafecito en la cocina. Pero aprenderán la paciencia y el respeto por los demás, que es uno de tus objetivos para ellos de todos modos, ¡así que al final, todos ganan!

 

Si tu esposo siente que lo estás descuidando o dejando de lado a favor de tus hijos, no tienes que sentirte desesperada, buscando cómo puedes pasar más tiempo con él que con tus hijos. Recuerda, mostrar prioridad y honor no se traduce simplemente en medir quién obtiene la mayor cantidad de minutos de tu tiempo. En cambio, pregúntale a tu esposo qué acciones podrías tomar para que se sienta amado y respetado. Podría ser tan simple como tomar el tiempo para mirarlo a los ojos y saludarlo con un largo beso cuando llegue a casa. O tal vez él estaría ansioso por ayudar a acostar a los niños un poco más temprano cada noche, para que ustedes dos tengan algo de tiempo a solas. Sé creativa, e incluso podrías escucharle a él preguntar qué puede hacer para ayudarte a ti sentirte amada y respetada también.

 

Beth Saavedra

www.vinaquito.com

16 08, 2018

LAS SUPOSICIONES DE LOS HOMBRES

2018-08-16T10:44:23-05:0016 agosto, 18|

En el día a día de las relaciones en pareja, los supuestos equivocados de los hombres alteran la comunicación en el matrimonio. El varón suele suponer que:

 

  • Ella siempre me dirá lo que necesita. No. Ella es una gran comunicadora, pero espera que tú te des cuenta antes de que te lo pida. Un hombre necesita ser proactivo ante las necesidades de su cónyuge, caso contrario ella se sentirá ignorada y despreciada.

 

  • Ella sabrá cuanto la amo. Ella NO sabrá a menos que se lo digas y lo demuestres con hechos.

 

  • Ella no se preocupará si estoy en silencio. Cuando un hombre está en silencio, una mujer puede fácilmente imaginar lo peor, porque las únicas veces en que una mujer permanece en silencio es cuando lo que tiene que decir resulta perjudicial, riesgoso o cuando no quiere hablar con una persona porque no confía en ella o no quiere tener nada más que ver con ella. El silencio del esposo, crea sospecha e inseguridad en la su mujer.

 

  • El uso que ella haga de la palabra “nunca” es solo una menara de expresar la frustración que siente en ese momento. En realidad, esta es una expresión cualitativa y no cuantitativa. Para expresar sus sentimientos, o su deseo de ser escuchadas las mujeres usan superlativos, metáforas y generalizaciones. Por ejemplo, si dice: “nunca me pones atención”, eso refleja una necesidad intensa de ser escuchada o, apoyada.
19 04, 2018

Asesino de relaciones (Parte 2)

2019-11-11T09:33:23-05:0019 abril, 18|

Creo que en nuestra vida más de una vez hemos presenciado escenas de reclamos entre una pareja, entre amigos, entre padres e hijos, etc. Ya sea en la parada de buses, en el estacionamiento, en el supermercado, en la escuela y/o en la oficina. Y casi siempre la causa es la misma, los celos. Es por eso que esta segunda parte de la serie se la dedicamos a ellos.

Este asesino de relaciones opera en el día a día, sin importar el momento ni el lugar. Osos, papelones o focas están a la orden del día. Las peleas casi siempre inician con las mismas frases; entre parejas: ¿Por qué l@ estás mirando?, ¿por qué es@ compañer@ de trabajo te escribe en horas no laborables?, ¿Por qué sonríes mientras lees los mesajes?; entre amigos: ¿por qué no me pediste ayuda a mí?, ¿Por qué le contaste primero a él/ella? ¿por qué salieron sin mí?, ¿por qué te sigues llevando con ella/él si sabes que no me agrada? y con relación a los hermanos, los padres reciben comentarios como: ¡en esta casa cuando se trata de mí, a nadie le importa!, ¿por qué no me guardaron comida? ¡claro como no soy tu hijit@ querid@!, ¡por qué me ordena a mí que lo haga, dígale a su hijit@!. Esta fue una pequeña muestra de los detonantes que llevan a iniciar discusiones y peleas que con facilidad se nos pueden ir de las manos.

Los celos son bastante comunes y a decir verdad todos los hemos experimientado, de hecho algunas veces podrían alagar o resultar graciosos. Pero existen también los desproporcionados o enfermizos, los cuales nadie en su sano juicio puede tolerar por todas las situaciones incómodas que estos acarrean.

A contuación una serie de preguntas que nos podemos formular y así descubrir si estamos dentro de lo aceptable o no:

1) ¿Mis celos son fundamentados o estoy creando situaciones irreales?

2) ¿Los celos me permiten pensar antes de actuar o simplemente soy arrastrad@ por mis emociones sin medir las consecuencias?

3) ¿Cuando siento celos hablo de la situación con el afán de despejar dudas y arreglar la situación o me quedo calla@ aún sabiendo que puedo estallar en cualquier momento?

4) ¿Mis celos me han llevado a faltarme el respeto o a faltarle el respeto a alguien más?

Estas cuatro preguntas sencillas, respondidas con absoluta sinceridad, nos pueden dar luces sobre nuestro comportamiento, si está dentro de lo normal o si estamos militando en las filas del lado oscuro de los celos (los enfermisos). En el caso de haber notado que existe un problema, la mitad del camino está recorrido, el siguiente paso es tomar medidas como trabajar en las inseguridades e incluso buscar ayuda. Si por el contrario somos de las personas que casi nunca sienten celos, y cuando los han sentido tomaron la decisión de conversar al respecto ¡Felicidades!. El diálogo es la mejor herramienta para despejar dudas y solucionar malos entendidos.

No olvidemos evaluar nuestro comportamiento y permanezcamos atentos ante cualquier señal. No nos dejemos dominar por los celos, ni permitamos que destruyan nuestras relaciones.

 

4 04, 2018

Cómo evitar posibles discusiones en la pareja

2019-09-09T00:15:24-05:004 abril, 18|

“ El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”  (1 Cor. 13:4:7.)

La definición de amor que está en la Biblia suena perfecta pero humanamente imposible. Tenemos ese anhelo de un primer amor puro, porque Dios si nos puede amar así, y pensamos que nuestra pareja nos puede amar igual, y eso muchas veces no pasa. Dios nos hace completos pero las parejas nos complementan. Este es un ejemplo a seguir para el diario vivir de dos humanos imperfectos que deciden escoger a Dios como su primer amor, y amar al otro como a ellos mismos.

Pero, ¿qué podemos hacer para prevenir las diferencias entre la pareja?

  1. Es súper importante aprender a amarte a ti mismo y dejarte amar por Dios. Las medias naranjas no existen, y por pensar que si, exigimos de un ser humano lo que Dios ya nos ha dado y el amor que Él ya nos lo ha demostrado.
  2. Sálvate de dolores de cabeza. Identifica cuáles son tus convicciones: un listado de qué harías por ti para mantener una relación con tu novio/novia y que no.  Si te amas ti mismo, a Dios y tu pareja ¿cuáles son tus límites para guardar tu corazón? Si sus corazones están rotos, con inseguridades ¿cómo piensan no lastimarse? ¿Qué harías y qué no?
  3. Si tú activamente trabajas en amar bien, cómo dice en 1 Cor. 13:4-7,  es justo y necesario que escojas una pareja con la misma disposición. Si no lo haces, es probable que las peleas sean constantes y dañen sus corazones, mientras no escojas proteger tu corazón primero, el otro tampoco lo hará.

Dañar el corazón de un ser amado es muy fácil si las convicciones de uno y de otro son diferentes, por eso es necesario evaluarlas antes de meternos en “camisa de once varas” y afectar o sentirnos afectados por las actitudes de alguien que amamos.

 

ESCRITO POR: Michelle Rojas

25 02, 2018

¿Necesidades emocionales insatisfechas?

2019-09-09T00:12:48-05:0025 febrero, 18|

Con mucha frecuencia las personas se casan con la expectativa que su cónyuge satisfaga sus necesidades emocionales. Llegan al matrimonio con el vaso medio vacío para ser llenado por su pareja, pero la verdad es que ningún ser humano puede satisfacer a otro ser humano por completo.

Sin ser responsables de satisfacer todas las necesidades de tu compañero, es necesario poner esas necesidades antes que las tuyas. Algunas de estas necesidades incluyen afecto, comunicación, honestidad, finanzas y compromiso familiar.

Un acto de bondad consiste en hacer un esfuerzo por conocer qué quiere y valora tu pareja: ¿se trata de una comida casera? ¿Un ramo espontáneo de flores? ¿Una cena en un restaurante especial o una hamburguesa rápida? ¿Reparar ese grifo con fugas o la manija floja de la puerta? ¿Cuidar a los niños? ¿Una notita en el bolsillo del terno?

En realidad, no importa cuál es el acto de bondad, lo importante es que tu cónyuge se sienta valorado y querido a través de tus acciones, que sabes lo que él/ella quiere y necesita y que estás listo para proveerle sin que tenga que pedirte. Este esfuerzo por entender y voluntad para dar es la clave de un buen matrimonio y finalmente de satisfacer tus propias necesidades.

Robert Fulghum, en su libro clásico, “Todo lo que realmente necesito saber aprendí en el jardín de infantes», comparte algunas de sus reglas básicas y que se aplican para una relación saludable de esposos: compartan todo, tómense de las manos y manténganse unidos.

Si tu pareja sabe que te preocupas por él (ella) y que estarás a su lado en las grandes y pequeñas cosas, que se siente amada, cuidada y apreciada es muy posible que muestre reciprocidad en la relación y responda de la misma manera: con amor.

Y el amor se define de la siguiente manera:
“El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas.  No se alegra de la injusticia, sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia”. (1 Co. 13:4-7).

15 02, 2018

Respeto como Evidencia de Amor

2018-02-15T18:49:30-05:0015 febrero, 18|

«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor» 1 Corintios 13:4-5 (RVR1960)

Recientemente se festejó el día del “Amor y Amistad”, aunque no nos movemos por fechas es un buen pretexto enfocarnos en cosas que realmente tienen valor. Con el pasar de los años y ya casi 20 años de no vivir en mi tierra natal me doy cuenta, que lo que más valoro son las personas que amo y me aman, los recuerdos más hermosos son las vivencias que se sellaron en amor y a pesar de la distancia persiste la amistad y el compromiso, tal cual nos enseña la Biblia; el fundamento en la vida es el Amor, pues Dios es Amor, y Jesús mismo ligó el primer mandamiento con el segundo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu alma con toda tu mente y con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.”

El verdadero amor nace de amarte a ti mismo porque el amor maduro levanta, construye, enriquece, el verdadero amor conoce los límites que nacen en el respeto, a nosotros mismos y luego a los demás, aun en relaciones tan cercanas y cotidianas como el matrimonio y la familia, el respeto es uno de los pilares para construir un hogar, no solo una casa, un lugar donde cada miembro se desarrolle para poder cumplir su propósito de vida haciendo realidad los sueños de Dios. En un matrimonio debemos aprender que es imposible crecer juntos y disfrutar de nuestra relación si olvidamos los límites del respeto, que nace de tres premisas:

  1. Conocer tu propio valor en Jesucristo, que es su propia vida, su sangre derramada, nuestra vida es el mayor tesoro sobre la faz de esta tierra, porque Dios Padre, el dueño del diseño de la familia nos ha dado ese valor, no te menosprecies, al hacerlo menosprecias la vida de Dios en ti, eres su especial tesoro, al amar a Dios con todo el corazón nace como fruto un amor genuino a nosotros mismos y un respeto a nuestra vida.
  2. Descubrir que Jesús murió por tu pareja, aun cuando conocemos sus limitaciones y sus luchas, para Dios es tan valioso y amable como tú mismo, y descubrir que eres instrumento de bendición para tu pareja y no estorbo o carga de vida, demuestra el valor que Dios le ha dado y reconoce que el respeto es un ingrediente necesario insustituible en su relación.
  3. Reconocer nuestras diferencias no para competir o lastimar, sino para complementarnos y en humildad lograr la unidad.

Es imposible mantener un matrimonio o noviazgo sano si olvidamos el respeto, dejar de practicarlo solo demuestra nuestras falencias personales y heridas del pasado.

Si en su relación han sobrevivido sin el respeto, deben saber que el barco se está hundiendo, la única manera de traerlo a flote es que inviten a Jesús, el autor del matrimonio y el amor hecho carne a su hogar, no como un evento sino como parte fundamental de nuestro matrimonio, reconociendo que nuestro pacto es con El, aprender el valor que Él nos ha dado para poder amar al “más próximo” como  a mí mismo, buscando siempre el bien del otro para crecer juntos.

Es prudente en sinceridad pedir perdón por las faltas de respeto a tu pareja comprometerse delante de Dios a mirar su gloria en el otro y establecer límites en la forma de ponernos de acuerdo por tratar las diferencias, reconociendo que Dios no es un huésped en casa, es el dueño de nuestro hogar y quien dirige nuestro barco.

4 09, 2017

¡Aprovechemos el Conflicto!

2019-09-09T00:15:48-05:004 septiembre, 17|

Los conflictos son parte de nuestras relaciones. Por tanto, si estás ante un conflicto confróntalo con sabiduría. ¡No huyas!

Se consciente que los conflictos son inevitables. Siempre te vas a cruzar por la arena de un conflicto grande, mediano o pequeño. Tu reacción ante cualquier conflicto es el resultado de tu carácter. Si en el momento de una aflicción te desanimas o la evades, muy limitada es la fortaleza de tu carácter, dicen los proverbios bíblicos. Sin embargo, nunca participes en conflicto ajeno a menos que seas invitado a ser parte de la solución.

Determina si el conflicto es una barricada que quitar. La tendencia natural es tratar las consecuencias del conflicto y no la causa, por lo tanto, la mejor manera de tratar el conflicto es remover la causa. El sabio Salomón dijo: “despide al insolente, y se irá la discordia y cesarán los pleitos y los insultos.   Recuerda también que sin leña se apaga el fuego y la respuesta suave calma el enojo.

El conflicto es causado por palabras equivocadas en el lugar equivocado, o por palabras apropiadas, pero en el momento incorrecto, por lo tanto, es importante escuchar para conocer, mirar para tener el cuadro completo, procesar para entender y pensar para hablar. Nunca te apresures a emitir un juicio, o a tomar una decisión.

Cuando seas un mediador siempre escucha las dos partes de los involucrados en un conflicto. Escuchar es tu mejor regalo para los demás y para ti mismo. El sabio oirá, se dice la Biblia.

La capacidad que uno tenga para tratar los conflictos determinara la calidad de conexión e influencia que se logre en cualquier entorno relacional.

 

22 08, 2017

¿Escuchas a tu Pareja?

2017-08-22T08:38:51-05:0022 agosto, 17|

La persona media pasa entre el 45 y el 70 por ciento del día escuchando a otros, pero en cada periodo de 24 horas dedica muy poco tiempo a escuchar a su cónyuge.  La mayoría de las parejas conversan realmente nueve minutos al día, en promedio, esto afirma la directora del comité de negocios de la Asociación Internacional de Técnicas de Escucha, Helen Ralston, quien realiza investigaciones sobre el tema cerca de Oxford, Inglaterra.

Sí hacemos un recorrido de nuestro día y pensamos conscientemente en cuánto tiempo estamos dedicando a escuchar con todos nuestros sentidos a nuestro cónyuge; seguramente las cifras que arrojan los estudios sobre este tema no se equivocan.

Lo peligroso es que si estamos muy distraídos con nuestras labores diarias y nos enfocamos egoístamente en nuestra necesidad de hablar y ser escuchados, y no de escuchar, podemos no percibir las señales sutiles de cómo se siente nuestra pareja, y eso a la final nos llevará a distanciarnos y ser atacados por otros enemigos del matrimonio. Tristemente, muchos de nosotros desaprovechamos esas oportunidades de conexión con quien decimos amar.

Identificar si existe la inhabilidad de escuchar con atención a nuestro cónyuge es el primer paso; accionar es la clave para que nuestra pareja se sienta más valorada, respetada y amada.

Algunas recomendaciones básicas que muchos expertos señalan para adquirir esta destreza son: Enfocarnos en escuchar; es normal que la mente divague durante una conversación, pero si nos hacemos conscientes de esto, podremos evitarlo más fácilmente.  Otro punto clave es que si sabemos que no podemos escuchar a nuestra pareja en cierto momento, seamos francos y propongamos hablar más tarde; luego, debemos cumplir esto, dejando a un lado el celular, la internet, y sentándonos a conversar.  Algo muy difícil pero esencial es no interrumpir; esto hace que nuestra pareja se desconcentre, y tal vez hagamos que pierda el interés en conversar. “Interrumpir no ayuda, y es señal de impaciencia”. Y un último pero importante punto es estar consciente de cuándo y qué decir sabiamente; es necesario pensar y luego hablar.

Cuando en una relación se escucha a la pareja hay acercamiento, hay sentido de valía, de interés, de amor, y cada vez nos volvemos más cómplice del otro.  Entonces… vale la pena hacer una pausa y escuchar.

Tammy Torres