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3 07, 2017

La mujer y el trabajo en equipo

2019-09-09T00:15:54-05:003 julio, 17|

Es gratificante pertenecer a un equipo de trabajo, conocer el rol que cumples, apoyar en el cumplimiento de metas globales, ser reconocida por tus esfuerzos, aportar con ideas e incluso ser mediadoras en la resolución de conflictos. De seguro existe un área en el equipo en la que puedes desarrollar tus dones y talentos.

Ser parte de un equipo nos motiva a desarrollar algunas cualidades: confiar en la responsabilidad que cada persona asume:

  • Delegar responsabilidades: recuerda que no tenemos súper poderes.
  • Hacer seguimiento a las fechas planteadas en las reuniones; y
  • Nunca olvides celebrar con tu equipo los logros alcanzados, sean pequeños o muy grandes, la celebración debe ser parte de la cultura organizacional que promueves.

A las mujeres, nos gusta conversar, sin duda alguna, pero conversar no es lo mismo que comunicar. John Maxwell, en su libro “17 Leyes del Trabajo en Equipo” describe la ley de La Comunicación: en un equipo de trabajo debes estar hablando y escuchando a la vez. ¡Para mi es lo más importante! Recuerda que cualquiera que sea tu posición dentro del equipo tendrás buenas ideas, y otros también tendrán buenas ideas, no necesariamente serás quien tenga la idea más brillante. Permite que otras personas puedan potenciar su creatividad.

Somos responsables de contagiar pasión y compromiso con los colaboradores que te rodean, por lo que te recomiendo estar conectada con consejos de liderazgo, la palabra de Dios y la oración para que tus acciones hablen más que tus palabras.

Así como en el trabajo nos desarrollamos rodeadas de personas y siendo parte de un equipo, en casa también sucede lo mismo: tu esposo, los niños, la mascota… son el equipo más valioso que armamos, el permanecer juntos, tener sueños en común, planes para el futuro, deben ser las metas más valiosas para tu vida. De esto hablaremos en una próxima ocasión.

19 06, 2017

Soy una mamá que trabaja

2017-06-19T10:28:11-05:0019 junio, 17|

¡Qué nostalgia sentimos al recordar nuestros primeros días de ser mamá! Esa carita tan tierna de tu bebé, sus manos tan perfectas, su llanto y cientos de recuerdos hermosos que llevamos en nuestra mente. Pero tan pronto pasa el tiempo, sin darnos cuenta, estamos de vuelta en el trabajo con una mezcla de sentimientos que nos hacen dudar de si regresar a trabajar fue la mejor decisión, ¿verdad? Dar ese paso no es fácil y debes hacerlo conversando con tu esposo para que juntos puedan escoger lo mejor para sus hijos.

Es muy importante regresar al trabajo con una buena actitud para dar lo mejor de ti, aunque tengas temores, también existen desafíos y, sobre todo, responsabilidades.

  • Establece un orden de prioridades para lograr un buen equilibrio trabajo-familia. El trabajo queda en otro plano, ya que nuestra mayor cantidad de logros debe estar en casa, no en el trabajo. Una mamá es irremplazable y eres totalmente indispensable para tus hijos todo el tiempo.
  • Es necesario cumplir a cabalidad con nuestras responsabilidades en el trabajo. Inicia tu jornada laboral puntualmente, trabaja administrando bien el tiempo, de tal manera que puedas salir “corriendo” a ver a tus pequeños. Te comparto un principio de liderazgo que me encanta y tiene que ver con el manejo del tiempo. Peter Drucker dice “Nada distingue mejor a los ejecutivos eficientes como el cuidado tierno y amoroso que dan a su tiempo”.
  •  Debido a que somos integrales, tenemos metas personales y profesionales, debemos estar siempre actualizadas en el área en que nos desarrollamos: lee artículos, suscríbete a blogs, compra un libro de la última edición de la rama en la que trabajas.
  • Hay que tener cuidado con el feminismo, el liderazgo del hogar le pertenece al esposo y es importante entender que la familia es nuestra prioridad cumpliendo cada uno con los roles que Dios nos ha dado.

Recuerda que al final del día, lo que cuenta es que lleguemos a casa seguras de haber hecho lo mejor y que nuestros hijos puedan sentir profundamente la seguridad de nuestro abrazo, de esa manera siempre verán a Dios a través de nosotras.

¡Que bueno que llegaste hasta aquí!

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