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19 03, 2019

Vivir bien en soltería

2019-09-09T00:14:58-05:0019 marzo, 19|

Casi siempre la sociedad supone que, desde cierta edad estar soltero es un sacrilegio, y la mayoría de nosotros creemos en esa loca idea, tratamos de buscar pareja por todo lado, pues pensamos que sin alguien a nuestro lado es difícil o casi imposible pasar buenos momentos.

De por sí, la vida en este siglo 21 puede llegar a ser bastante estresante sin la presión de buscar pareja, relajémonos un poco y disfrutemos de este tiempo de soltería, la mayoría de los que están actualmente solos algún día se casaran. Como soltero experimentado, puedo decirte algunas cosas que puedes hacer para vivir esta etapa en plenitud.

  • Emprender, crear proyectos, alcanzar objetivos.
  • Aprender algo nuevo.
  • Viajar.
  • Disfrutar de tus amigos.
  • Inventar, muchas de las ideas creativas se producen en soledad, en medio del silencio.
  • Ahorrar.
  • Conocerte a ti mismo.

Romanos 8:28 dice:

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Dios puede usar esta etapa de soltería para enseñarte algo. A veces la soledad es un buen lugar para encontrarte con Dios, para disfrutarte, para conocerte mejor, para crecer. Si no tienes pareja no te preocupes, no te apresures, no abras tu corazón a cualquiera, es de suma importancia no depender de ninguna persona para vivir plenamente, si estás con alguien que sea por amor y no por codependencia.

Así como en el tenis, la vida podemos jugarla en pareja o solos, nosotros elegimos si jugamos bien o jugamos mal, si disfrutamos de esta etapa o nos torturamos por estar solos.

8 05, 2017

Historias diferentes

2019-11-11T09:33:25-05:008 mayo, 17|

La gran mayoría de chicas soñamos con casarnos, la fiesta, el vestido, el novio, la familia. Muchas tienen un álbum de recorte donde puedes encontrar hasta el más mínimo detalle de su vida y por su puesto del gran día (la boda).

El novio tiene que llenar las expectativas, cumplir todos los requisitos, así resulte de ellos un híbrido entre un payaso (que nos haga reír), Winnie Pooh (que sea dulce), Jean Claude Van Damme (para que nos defienda), Macgyver (para que arregle la cerradura con un papel), etc.

Toda una lista de especificaciones, queremos esto o aquello, y no nos «conformamos» con menos. Es gracioso pero invertimos más tiempo en amarnos el ideal de la «pareja perfecta» y la «vida perfecta» que en convertirnos en una mejor persona para nosotros mismos y para los que nos rodean.

Debemos reconocer que nuestras aspiraciones son egoístas, no está mal soñar con ciertas cosas, el problema es cuando el ideal en tu cabeza pesa más que la realidad, si bien es cierto todo puede suceder si es la voluntad de Dios e historias extraordinarias siguen ocurriendo, pero hay algo que debemos recordar y es que todas las historias son diferentes y especiales.

Aunque te parezca raro, solo el hecho de que seas protagonista tú lo hace especial. No es malo soñar con el amor, lo malo es que eso se convierta en el centro de tu vida, tu energía y propósito. No desestimes tu historia ni la compares con la de alguien más (menos las de los libros y/o películas), pueda que ciertas personas vivan una novela pero esas son excepciones. Sueña, alcanza tus objetivos y no permitas que frustraciones detengan el curso de tu vida.

Si está dentro de la voluntad de Dios tu esposo o esposa llegará a su tiempo.

27 04, 2017

En la soltería, Jesús es el Tesoro, no el premio de consuelo

2019-09-09T00:16:02-05:0027 abril, 17|

El corazón me latía a mil por hora.  Tenía pocas semanas de haberme iniciado en el running y esta era mi primera carrera, y lo mejor era que podía correrla con mi perrita, Sisa.  El premio para el primer lugar era comida para perro durante todo un año y otras cosas más.  Cinco, cuatro, tres, dos, uno, ¡arranquen!  Sisa y yo salimos disparadas entre una montonera de gente y perros, dispuestas a ganar ese premio.  Creo que llegamos en el lugar 40 de nuestra categoría y no tuvimos la comida por todo un año.  Pero sí recibimos una mochilita que tenía productos, un plato para el perro y unas bolsitas para recoger las suciedades de mi mascota.  Fui feliz participando y me gustó el premio de consuelo que recibí, pero sentí tristeza (y envidia) al ver que no fui yo la que llegó primera.

Así me he sentido en la vida, al ver cómo mis amigas se casan y forman sus familias, mientras que yo sigo soltera.  Ha sido difícil estar de pie en las bodas, al frente, con un lindo vestido y unas flores, “siempre como dama, nunca como novia”.  Si leíste el artículo que escribí hace unas semanas, ya sabes que estuve a punto de casarme, pero mi compromiso se rompió tres semanas antes de la boda.  Para ser sincera, nunca me imaginé pasar de los 30 y seguir siendo soltera.  Pensaba que era algo que Dios me daría sí o sí.  En mi mente no contemplé el panorama de la soltería, y la experiencia de seguir siendo soltera me llevó a una crisis de fe.  Creía que Dios estaba dormido, o era sordo, o que simplemente no le importaba.

Pero, como dice en 2 Timoteo 2:13, “si somos infieles, El permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo”.  En medio de mi crisis, Su voz empezó a resonar con fuerza.  Yo quería que Él me dijera: “Tranquila, hija, tu esposo llegará”, pero no.  Por la izquierda, por la derecha, por delante, por detrás, por arriba y por abajo, Dios me decía: “Yo soy suficiente”.  Luché tanto con esas palabras, ¡porque yo quería mi esposo!  “No, Señor, no eres suficiente.  Perdóname, pero no eres suficiente”.  Entonces cayeron sobre mí Sus Palabras como lluvia, hasta que terminé totalmente empapada.

En Jeremías 2:13, Dios se dirige a Su pueblo y les dice: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua”.  Este pasaje sacudió todos mis cimientos.  Yo estaba en busca de esas aguas vivas (de la felicidad), pero creía que las podía encontrar en los brazos de un esposo.  Analicé mi vida cristiana y me di cuenta de que yo no estaba en la iglesia por Dios, sino más bien para que Dios me ayude a conseguir mis sueños y anhelos.  Sí, yo iba detrás de las cisternas rotas y abandoné a la fuente de aguas vivas.  Dios era un medio, no un fin.  Entonces, ¿cuál era mi dios?  No era el Dios Vivo, no.  Mi dios era el matrimonio, mi felicidad o yo misma.

La imagen de las aguas me llevó al conocido pasaje de la mujer en el pozo en Juan 4.  Ella era una mujer que había tenido cinco maridos y después estaba viviendo con un hombre que no era su marido.  Vi reflejado en ella mi deseo de ser amada por un varón y mi cadena de rechazos.  Pero ¿qué le dijo Jesús?  Sentado junto al pozo, el Señor le dijo: “Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna”.  El diálogo finaliza cuando Jesús le responde a su pregunta sobre el Mesías: “Yo soy, el que habla contigo”.  No, no son cinco maridos los que dan significado y valor a la vida, es ÉL, solo Él.

Mi corazón terminó de ablandarse cuando en un estudio bíblico hablamos sobre Mateo 13:44-46: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.  El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró”.  Leí el pasaje dos, tres, cinco, seis veces.  Jesús es ese Tesoro por el que vale la pena perderlo todo.  Si me quedo sin nada, pero tengo a Jesús, vale toda la pena.  Pero me di cuenta de que esa no era la realidad en mi corazón.  Ese día, oré: “Señor Dios, hoy quiero reconocer que no eres mi Tesoro, que no estoy dispuesta a perderlo todo para quedarme contigo.  Pero sí quiero que seas mi Tesoro, ¡cambia mi corazón!  ¡Renueva mi mente!  Por favor, haz que yo Te vea como el Tesoro que eres”.

No sé qué es lo que Dios tendrá para mí o para ti en el futuro, solo sé que, casados o solteros, Jesús es suficiente.  Antes de terminar, quiero que sepas que yo te entiendo.  Sé que es difícil sentir que Jesús es suficiente.  Hoy te desafío a que le pidas al Señor que te haga ver la grandeza de la muerte de Cristo en la cruz, de la salvación que Él te ha dado, sin merecerlo.  Te animo a que mires a tu alrededor y veas que todo es gracia.  Hoy oro por ti, que lees estas palabras, y le pido al Señor que Él te muestre que de verdad es suficiente y que es un Tesoro, no un premio de consuelo.  Ora también por mí, porque es algo que cada día tengo que recordar y es una verdad a la que cada día me tengo que aferrar.  Recuerda que el matrimonio no es eterno (Mateo 22:30), pero la Palabra del Señor, el Verbo, el Logos de Dios, Jesús, permanece para siempre (1 Pedro 1:24-25).

 

María del Carmen Atiaga

Teóloga, traductora en intérprete

[email protected]

MDC/ag

31 03, 2017

Cuando los sueños se derrumban

2019-09-09T00:13:53-05:0031 marzo, 17|

Aprendamos a vivir a la luz de la eternidad

 Todo estaba listo.  El vestido blanco, el pastel con flores, las invitaciones, la iglesia apartada para el 18 de noviembre.  ¡Faltaban tres semanas para la boda!  Tres semanas para cumplir mi mayor sueño… Él era mi compañero en el Seminario, futuro pastor, inteligente, piadoso, con todas las cualidades de mi lista.  No podía estar más feliz, contaba los días para empezar mi vida y ministerio con él, pero, de repente, todo se derrumbó cuando él rompió el compromiso.  De un momento para otro, todos mis sueños se deshicieron como un castillo de naipes.  En el piso, con el corazón hecho pedazos, levanté los ojos al cielo y exclamé: “¡Dios, ¿no se supone que tú debías darme el anhelo de mi corazón?  ¡Yo oré por esto y sentí tu aprobación!  ¡Me abriste todas las puertas!  ¿Por qué me quitas ahora mi sueño?  Si así eres Tú, yo no quiero servir a un Dios así”.

Francis Thompson dice que Dios es el “Sabueso del Cielo”, que sale en nuestra búsqueda cuando estamos perdidos y no descansa hasta que nos encuentra y nos trae de regreso.  Estoy agradecida porque el Sabueso del Cielo no me dejó quedarme en mi rebeldía por mucho tiempo.  Él me trajo de vuelta.  “Señor, me han dicho que no pregunte por qué, sino para qué.  Entonces, ¿para qué, Señor?”  En mi corazón sentía el suave murmullo del Espíritu Santo que me decía: “Hijita, no preguntes.  Solo confía”.  Y decidí confiar.

Sabía que Dios tenía algo mejor para mí, pero no me imaginaba cuáles eran Sus planes.  Efesios 3:20 dice que Él es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos y, en mi mente, eso significaba que pronto vendría un varón más guapo que José, más fuerte que Sansón, más inteligente que Pablo y dispuesto a compartir el ministerio conmigo como Pedro.  ¡Ese era mi sueño!  Pero no llegaba, no llegaba y no llegó.  De hecho, cometí errores terribles (que Dios usó para Su gloria) por creer que tal o cual susodicho sería el príncipe elegido.

Empecé a luchar con Dios nuevamente.  “Padre, supongo que, si no me quitas este deseo, es porque me vas a permitir cumplir mi sueño.  Tú no me dejarías tener este anhelo si Tu voluntad no es darme un esposo, ¿no es así?”  Dios contestó mi pregunta cuando me encontré con unas palabras de Elisabeth Elliot que rompieron mi corazón (pero de una buena manera).  Ella decía que lo más probable era que Dios no quitaría el anhelo de casarse, y puso como referencia Deuteronomio 8:2-3: “Y te acordarás de todo el camino por donde el Señor tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no Sus mandamientos.  Él te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que tú no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor”.  Luego mencionaba cómo, al perder a dos esposos, descubrió que Dios quería que ella le glorificara como mujer soltera.

[1]

Dios me hizo entender que, sí, Él tenía lo mejor para mí, pero lo mejor era ÉL MISMO.  Pablo dice en Filipenses 38-9a: “Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por Él lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, y ser hallado en Él…”  Los seres humanos tenemos una visión muy limitada y un corazón que se inclina hacia el hedonismo.  El hedonismo es una teoría que establece el placer como fin y fundamento de la vida, pero ahí nos quedamos, en esta vida.  Sin embargo, el escritor y consejero Paul David Tripp dice que, si deseamos caminar en la dirección correcta, debemos saber cuál es nuestro destino final.  Los detalles de la vida tienen sentido cuando los vemos a la luz de la eternidad, y la eternidad nos enseña lo que es realmente importante en la vida.[2]  ¡Esta vida no es nuestro destino final!  Ahora está de moda decirnos entre cristianos que “lo mejor está por venir”.  Y eso es cierto, si pensamos en la esperanza de vida eterna que tenemos en Cristo.  Como dice John MacArthur, esta es nuestra mejor vida, solo si vamos al infierno.[3]

Entonces, ¿Dios es una deidad malvada que nunca me dará lo que mi corazón anhela?  Como diría el apóstol Pablo, ¡de ninguna manera!  Mencioné arriba el hedonismo y, para ello, el predicador John Piper propone un “hedonismo cristiano” y dice que Dios es más glorificado en nosotros mientras más satisfechos estamos en Él.  Sí, él nos propone que encontremos placer en Dios.  ¿Acaso no es lo que dice el Salmo 34:8?  “Prueben y vean que el Señor es bueno.  ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia!”  Este es mi versículo favorito y, de hecho, el término “prueben” se refiere al sentido del gusto, del paladar.  El Salmo 37:4 dice: “Pon tu delicia en el Señor, y Él te dará las peticiones de tu corazón”.  El enfoque del versículo no está en las peticiones de nuestro corazón, sino en deleitarnos en Él.  Mientras nos deleitamos en el Señor, Él va cambiando nuestros sueños y anhelos para alinearlos con Su voluntad para nuestras vidas, ¡y Él se glorifica al hacer realidad nuestros sueños, los sueños que Él pone en nuestro corazón!

Todas las referencias bíblicas son tomadas de la Biblia de las Américas.

Nombre: María del Carmen Atiaga

Correo: [email protected]

 [1] Elisabeth Elliot en Vida en Familia Hoy, programa “En busca del amor”.

[2] Paul David Tripp y Timothy S. Lane, How People Change (New Growth Press, Greensboro, 2008): 37-38.

[3] John MacArthur, “Your Best Life: Now or Later?”, Grace To You Resources.

MDC/ag

24 01, 2017

Buscando amor en lugares equivocados

2019-07-07T04:57:15-05:0024 enero, 17|

Parece que todos están saliendo en parejas: amigos, gente en la televisión, los chicos más populares del colegio y/o escuela. La presión más grande viene de nuestro alrededor, de nuestros amigos. Cuando no estamos saliendo con alguien, nos confundimos al buscar a la siguiente persona con la que deberíamos salir. Anhelamos ese sentimiento especial de ser amado y querido por otra persona, especialmente cuando cuando al parecer somos la única persona que no lo ha experimentado.

Esto está mal por no mencionar que es tonto. Mediante la exclamación de este sentimiento de «necesito salir con alguien para sentirme querido o gustarle a alguien más», corremos y nos apresuramos en las relación saltándonos algunos pasos importantes.

Primero… Conocer tu motivación de salir con esa persona. Si nos sentimos presionador hasta la fecha, podríamos estar entrando en una relación sentimental solo para satisfacer nuestro ego o una necesidad egoista. Tu motivo necesita conocer a la otra persona en un nivel más profundo.

Segundo… Llegar a conocer a la otra persona no como novios sino como amigos. Si entras en una relación sentimental sin conocer a la otra persona, más de lo que te gustaría estarás soltero otra vez más rápido de lo que piensas. Este paso es importante para saber si compartes o no creencias, intereses, etc.

Tercero… Estar mental y espiritualmente listo para salir de cita con alguien. Este paso es importante, porque te da valor propio y mantiene a tu corazón lejos de malas relaciones.

Es importante que nos reconectemos con Dios. Él tiene la manera de recordarnos que nadie necesita novio o novia para sentirse amado. Él siempre está ahí para nosotros y nunca nos dejará. Conocer esto nos ayudará a ignorar las presiones de salir con alguien en busca de relaciones sentimentales. Orar y escuchar a Dios nos recuerda que saliendo o no con alguien, Dios nos ama más que cualquier otra persona en este mundo. Cuando hemos meditado y analizado estos punto en nuestra vida podremos decir. OK. Estoy listo para salir con alguien de nuevo.

La próxima vez que te encuentres solo o sientas la presión de salir en una cita con alguien, recuerda que Dios siempre está ahí amándote.

 

IMAGEN: PepeFotos 08

 

 

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