23 05, 2021

Cuidando mi perspectiva sobre Dios y el COVID

2021-05-23T08:10:28-05:0023 mayo, 21|

Durante el último año, hemos visto una amplia gama de perspectivas sobre el COVID, desde la paranoia hasta la incredulidad total. Algunas personas viven con miedo, otras desafiando al contagio.

Las redes sociales nos han permitido mirar e interpretar la información sobre la pandemia dando lugar a que mucha gente común se haya convertido en expertos en control de enfermedades infecciosas, lo que supuestamente está bien porque creemos que todos tenemos derecho a leer, debatir y sacar conclusiones.

Lo que está faltando es la estructura para procesar los datos para no caer en conclusiones fácticas.  Esto es cierto tanto para los datos del COVID como para el uso de las Escrituras. Pablo elogió a la iglesia en Berea por analizar cuidadosamente su enseñanza para asegurarse de que fueran precisas. (Hechos 17:11). La Biblia debe ser utilizada con sabiduría y mucha prolijidad. Sugeriría que lo mismo se aplique sobre nuestras observaciones con respecto a los datos del Coronavirus.

A continuación, tres observaciones sobre el proceso interpretativo que se aplica por igual a los datos de las Escrituras como al COVID.

  1. Debemos tener cuidado de no sacar conclusiones basadas en datos sin contexto. Desafortunadamente, tanto los “expertos” sean científicos o pastores usan la complejidad de los datos para su beneficio, para promover una perspectiva particular sin reconocer que puede haber otras alternativas. Esto no sugiere que la mayoría de los científicos o pastores sean manipuladores, pero lamentablemente, algunos lo son.
  2. Debemos estar comprometidos con un proceso de pensamiento crítico. No podemos depender de nuestros gurús favoritos, ya sean científicos o líderes religiosos y aceptar ciegamente todo lo que dicen. El pensamiento crítico no se trata de criticar; se trata de participar en el proceso reflexivo de revisar los datos y estar convencidos de que las conclusiones que se presentan son precisas y verdaderas. Eso significa que hay una base de conocimientos que todos debemos tener. En el ámbito de nuestro caminar con Dios, esto es la alfabetización bíblica básica. No necesitamos ser expertos en historia o idiomas antiguos, ni teólogos sistemáticos. Pero debemos conocer la Palabra de Dios lo suficientemente bien como para que haya un «freno» en nuestro espíritu cuando nos encontremos con algo que no sea consistente con la verdad de Dios. Lo mismo ocurre con la ciencia.
  3. Debemos tener cuidado de no rendir adoración a los datos. Los datos son una representación de un conjunto de conocimientos. Ya sea que el ámbito de estudio sea el mundo que nos rodea (ciencia) o Dios mismo (teología), el gran volumen de material a estudiar hace que sea imposible saber todo, sobre todo. Nuestro conocimiento del mundo natural se perfecciona constantemente. También lo es nuestro entendimiento de Dios. Ni el mundo que Él creó ni Su propio carácter cambian, pero nuestra perspectiva y entendimiento sí.

Me fascina la ciencia. Me encanta ver documentales que me ayuden a comprender la inmensidad, la complejidad y la belleza del orden creado por Dios. Después de todo, toda la creación proclama Su majestad.

Pero tengamos mucho cuidado de no adorar a la creación, sino al Creador, de no adorar al texto, sino al Dios del texto.  Nuestra búsqueda del conocimiento de Dios tiene como meta final la transformación de nuestro ser para alabanza de su gloria. Aprendemos de Dios para reconciliarnos con él, representarlo bien como portadores de su imagen y ser administradores fieles de sus recursos.

Estoy cansado del COVID y de los interminables puntos de vista, información y actualizaciones. Quiero que esta pandemia termine. Pero quizás, si asigno un significado nuevo a estos eventos, me pueda servir para recordar que debo tener cuidado de mi propia búsqueda de conocer a Dios y representarlo fielmente.

25 03, 2020

Cinco Observaciones Sobre El Coronavirus

2020-03-25T19:00:35-05:0025 marzo, 20|

  1. ¿Dónde está Dios en medio de esta crisis?

Es una buena pregunta, pero antes de que podamos responder, debemos responder otra pregunta: ¿qué Dios? Nuestra sociedad pluralista valora la diversidad en las cosmovisiones. Entonces, si vamos a hacer alguna pregunta acerca de Dios, necesitamos saber de qué Dios estamos hablando. Desde una perspectiva cristiana, nos estamos refiriendo al Creador de todas las cosas. No se trata solo de QUIEN es, sino de lo que Él ha hecho. Dios, después de haber creado todo, declaró que fue: «bueno». Eso no habla de la calidad de la obra de Dios en sí, sino del valor de lo que Él creó.  Todo lo creado tiene un propósito y función. Desafortunadamente, nuestra pecaminosidad hace que esta realidad sea disfuncional y, por lo tanto, no podemos cumplir plenamente los propósitos y funciones que Dios pretendía originalmente, a menos que Dios intervenga.

Su creación está tan bien diseñada que aún puede funcionar, de manera limitada, para lograr los propósitos de Dios, aunque esté contaminada por el pecado. Todo lo que Dios ha creado sigue siendo valioso para Él aunque esté dañado. Dios está muy presente, muy comprometido y continúa en su trono. En todo caso, esta crisis demuestra cuán bien funciona la creación de Dios; incluso los efectos devastadores de éste y otras fallas de funcionamiento no pueden destruir totalmente lo que Dios ha hecho.

  1. ¿Debemos orar más?

Esperamos que la oración sea un hábito constante. Orar con mayor frecuencia es genial, pero ¿qué esperamos que logre? La oración no es un ritual místico que de alguna manera aprovecha el «gran» poder sobrenatural controlado por Dios. No hay poder en la oración, solo hay poder en aquel a quien oramos: Dios.

Dios no está impresionado por la elocuencia o la cantidad de palabras. El busca corazones humildes que estén ansiosos por confesar su sumisión y dependencia en Él como el Creador y Señor de todos, y expresarle lealtad, pase lo que pase.

Dios mira la autenticidad del corazón, no la teatralidad o el lenguaje de la persona que ora. ¿Orar más? Sí, pero como un acto de humildad por el cual adoramos al Dios que mantiene todas las cosas bajo control.

  1. ¿Es este el juicio de Dios?

No. Al menos no en el sentido de la peste del Antiguo Testamento. ¿Es este el fin del mundo? Probablemente no, pero no lo sabremos hasta que el mundo realmente se acabe y podamos mirar hacia atrás. Este evento es el resultado de la disfunción introducida en el orden creado por Dios. El pecado distorsiona la realidad y rompe la relación. Este virus es el resultado natural de un mundo contaminado por el pecado.

  1. ¿Qué significa realmente que «Dios tiene el control»? Si fuera así, ¿por qué está sucediendo esto?

A veces, usar la frase «Dios tiene el control» crea una imagen de Dios que es reactivo en lugar de ser el Creador que posee toda la autoridad y, según el Apóstol Pablo, El está obrando para que todas las cosas se ajusten al diseño de Su voluntad. Dios no está sorprendido por esto. Este evento, como todos los eventos en la historia humana, están sujetos a la autoridad de Dios y contribuyen al cumplimiento de sus propósitos de Dios. Ese es un pensamiento más allá de nuestra comprensión. Pero si pudiéramos entender a Dios completamente, seríamos iguales a Dios. . . y obviamente no lo somos.

En lugar de decir «Dios tiene el control», quizás deberíamos decir «los propósitos de Dios no pueden ser frustrados». Sí, Él tiene el control, pero no porque esté reaccionando, sino porque está trabajando.

  1. ¿Creó Dios este virus? ¿Creó Dios el pecado?

¿Hizo Dios este coronavirus para este momento en el tiempo? Esta es una pregunta equivocada. Dios hizo una creación perfecta y con un propósito . . que se contaminó cuando pecó contra Dios. Esa contaminación significa que partes de la creación de Dios no funcionan correctamente, y tenemos enfermedades y dolencias. Sin embargo, lo que podemos observar en la complejidad de este virus, y otros similares, demuestran la increíble complejidad de este mundo creado, pero no significa que Dios no está comprometido. Este orden creado que llamamos universo, todavía funciona con un nivel de complejidad que nos cuesta entender.

Dios no creó el pecado. La escritura es clara al respecto. Necesitamos recordar que «pecado» no es una cosa, «pecado» es un estado de ser. «Pecado» significa que no podemos lograr nuestro propósito para el cual fuimos creados (no alcanzamos la gloria de Dios) y nuestra relación con el Creador se rompe. En lugar de reflejar su gloria, ahora somos sus enemigos. El pecado es una condición en la que la creación (pecaminosa), no está en una relación íntima con Dios.

Solo Dios puede resolver el problema del pecado, y eso es lo que hizo. El Creador se convirtió en parte de Su creación, permitiéndose ser crucificado por aquellos que Él creó, para satisfacer el estándar divino requerido y resolver el problema del pecado, resucitar de entre los muertos y demostrar Su autoridad sobre el pecado, la muerte y la tumba.

19 03, 2020

Aquí están los Diez Mandamientos para el Coronavirus (COVID-19)

2020-03-19T12:08:15-05:0019 marzo, 20|

  1. No entrarás en pánico. Como seguidores de Cristo, debemos recordar que nuestro Dios es un «refugio y fortaleza, una ayuda muy presente en tiempos de angustia.» (Sal. 46: 1). Dios no nos ha dado un espíritu de miedo. No debemos entrar en pánico. Nuestro Padre Celestial sigue siendo el Dios omnipotente omnisciente y omnipresente.
  2. Te lavarás las manos regularmente y minuciosamente. La recomendación número uno es lavarse bien las manos. Si es posible, el desinfectante debe estar disponible en tantos lugares alrededor de tu trabajo y casa como sea posible.
  3. Mantendrás el distanciamiento social. Debes tomar las precauciones necesarias. Escucha a los expertos médicos y al gobierno. Enfrenta esta pandemia informado, con sensibilidad y con sabiduría.
  4. Serás paciente con las personas con las que vives. Estar cerca de las mismas personas las 24 horas del día puede poner a prueba el amor y la paciencia unos con otros. Pero antes de explotar, recuerda: «Que Dios, quien da esa paciencia y ese ánimo, los ayude a vivir en plena armonía unos con otros …» (Romanos 15: 5)
  5. Amarás a tu prójimo y te cuidarás a ti mismo. En Mateo 22:39, Jesús dice que el segundo mandamiento más importante es: «amar a tu prójimo como a ti mismo». Si estás enfermo o experimentas síntomas similares al resfriado, ama a tu vecino lo suficiente como para acudir al médico, quedarte en casa y cuidarte.
  6. Seguirás haciendo ejercicio. El hecho de que no puedas salir o ir al gimnasio no significa que no debas hacer ejercicio. Sin mencionar que el ejercicio es una excelente manera para aquellos de nosotros que tratamos de controlar la ansiedad y mantener una sensación de normalidad.
  7. No discriminarás. El nuevo Coronavirus (COVID-19) se originó en China. Desde entonces, ha habido numerosos incidentes de discriminación hacia la comunidad asiática. Como personas de fe, debemos afirmar a todos los hombres creados y amados por Dios, sin ninguna distinción.
  8. Serás considerado con los adultos mayores. Debe ser una prioridad atender a nuestros adultos mayores. Asegúrate de ayudarlos de cualquier manera que puedas, como ofrecerte a comprar alimentos o medicinas. Tampoco olvides que también necesitan interacción humana, así que llámalos y tómate un tiempo para conversar con ellos.
  9. No acumularás. ¡Es importante estar preparado! Sin embargo, como seguidores de Cristo estamos llamados a “llevar los unos las cargas de los otros…” (Gálatas 6: 2). Así que, si tienes algo que a alguien le hace falta y necesita, asegúrate de compartirlo y mostrar el amor de Dios.
  10. Orarás. Después de cumplir cada mandamiento y ser lo más cauteloso posible, y como personas que creemos en el poder de la oración, debemos orar para que Dios sane nuestra tierra, por las familias ya afectadas por el COVID-19, por nuestros médicos y líderes que trabajan diligentemente para contener y responder a este virus. Debemos orar sin cesar y cuidarnos los unos a los otros.
5 02, 2020

Medidas preventivas que toman en aeropuertos: coronavirus

2020-02-06T12:52:28-05:005 febrero, 20|

Dirección General de Aviación Civil aplica todos los protocolos de seguridad frente al coronavirus…

Los aeropuertos de Quito y Guayaquil cuentan con dos cámaras térmicas que ayudarán conjuntamente con el Ministerio de Salud Pública a establecer mejor los controles del Coronavirus.

Según Anyelo Acosta, Director General de Aviación Civil (DGAC) en un diálogo con HCJB Noticias, este equipo a más de registrar la imagen de la persona verificará la temperatura corporal de los pasajeros.

El Director de la DGAC, informó además que se aplican todos los protocolos de seguridad a fin de minimizar y tener un control efectivo en el ingreso de cargas que entran por los aeropuertos del país.

El Director General de Aviacion Civil, Angelo Acosta, recomendó informarse por los medios oficiales y mantener la calma.

Te dejamos con esta palabra de esperanza que nos recuerda que el Señor es nuestro refugio; él nos protegerá del peligro nos rodeará con cánticos de liberación.

Escucha toda la entrevista a Anyelo Acosta, Director General de Aviación Civil.