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2 10, 2022

Los obreros de la viña…y ¿Tú?

2022-10-02T05:43:55-05:002 octubre, 22|

En el evangelio según San Mateo capítulo # 20 desde el versículo 1 hasta el 16, se registra la parábola titulada como “los obreros de la viña”. Este relato nos muestra la historia de un padre de familia quien sale muy temprano en la mañana (alrededor de las 06h00) con la finalidad de contratar obreros que vayan a su viñedo a trabajar. Pacta con cada uno de los trabajadores un denario, salario que equivalía en aquella época a un día de trabajo.

El relato nos muestra que alrededor de la hora tercera del día (es decir cerca de las 09h00 según la nomenclatura del tiempo de los judíos) repite la misma acción y sale a contratar a nuevos obreros. Volverá a repetir la misma acción a la hora sexta (alrededor de las 12h00) y novena (alrededor de las 15h00) del día. Con cada uno de estos obreros pactó el valor de un denario también. Finalmente, cerca de la hora undécima (alrededor de las 17h00) halló a otros que estaban en la plaza desocupados. Al preguntárseles la razón de su desocupación ellos argumentaron que nadie los había contratado. El padre de familia los contrató y también los envió a trabajar en su viñedo.

La jornada laboral terminó a las 18h00. El padre de familia encargó a su mayordomo pagarles a cada cual lo convenido, es decir un denario empezando desde los últimos en ser contratados hasta los primeros. Así lo realizó el mayordomo. Sin embargo, los obreros que fueron contratados al inicio de la jornada de trabajo, al ver que los últimos recibieron un denario creyeron que ellos recibirían un poco más dado que ellos habían laborado durante más tiempo.

Esta expectativa no fue cumplida, ya que los obreros primeros también recibieron un denario. Esto motivó la murmuración entre ellos indicando que el padre de familia era injusto con ellos. Finalmente, el dueño de la viña les indica que él era justo dado que estaba cumpliendo con lo pactado con cada cual y que lo que había en el corazón de éstos primeros obreros era envidia al ver el corazón bueno del dueño de la viña.

Este relato nos confronta con algunas realidades de la vida y también del ministerio cristiano: 1) Dios no es injusto jamás con nadie; todo lo que Él promete a sus siervos e hijos lo cumplirá 2) en el corazón de los siervos se pueden generar falsas expectativas en cuanto al reconocimiento por el servicio; dichas falsas expectativas pueden generar frustración 3) las falsas expectativas pueden derivar en sentimientos inadecuados tales como la envidia y ésta generar la murmuración.

Frente a esta narrativa bíblica pregúntate: ¿Qué tipo de obrero estás siendo tú? ¿Te sientes cómodo con recibir las promesas que Dios te ha dado? O ¿Tal vez tienes falsas expectativas en cuanto a lo que haces y eso te está causando frustración? Recuerda que esas falsas expectativas te pueden llevar a incurrir en la murmuración y albergar envidia frente al progreso y bendiciones de otros. Piénsalo. Con un abrazo fraterno.

 

16 08, 2018

Frustración en la vida

2019-07-07T04:53:24-05:0016 agosto, 18|

Para mantener esos deseos y fuerza para seguir caminando por la vida, tener metas es lo principal. Metas y sueños en diferentes áreas de la vida, como lo son: en lo académico, en lo profesional, en lo familiar, en lo sentimental, en lo espiritual; y cualquier otro ámbito.

De todas esas metas, ¿cuántas hemos podido conquistar? Posiblemente tenemos muchos sueños y metas, pero solo logramos conseguir una o dos. ¿Será malo cumplir tan poco de lo que nos hemos planeado? Lamentarnos de esas metas y sueños no cumplidos o que tardan en cumplirse, nos provocan sentimientos de frustración.

La frustración nos causa amargura y nos impide disfrutar plenamente de las metas y sueños que sí hemos cumplido, haciéndonos centrar en lo que no tenemos, e incluso en ocasiones, nos quita las fuerzas de seguir soñando o de alcanzar las otras.

En cada etapa de nuestra vida, hemos ido alcanzando metas solo que pasan desapercibidas al no darles la importancia que se merecen. Cosas como terminar la escuela primaria. Cuando éramos niños, esa era nuestra principal meta. Ya de adultos, no lo valoramos y quizás ni lo recordamos.

Otro motivo para sentir frustración, está en comparar nuestras vidas con la de los demás. Que si tienen mejores propiedades que nosotros, vidas sentimentales y familiares más estables, y cualquier otra cosa que puedas comparar. Inmediatamente creemos que ellos no tienen carencias o metas sin alcanzar, así que nos frustramos pero lo cierto es que no es así.

Quizás imaginas que personalidades del espectáculo, quienes ganando mucho dinero y siendo muy atractivas; tienen la vida ideal. Curiosamente muchos viven en depresión. A lo mejor porque se han dado cuenta que eso por lo que muchos se desviven, es algo pasajero.

Como decía el Rey Salomón: «Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.»

Y como cierra el libro de Eclesiastés: «El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.»

15 08, 2018

Controladores por excelencia

2019-11-11T09:33:22-05:0015 agosto, 18|

En la vida la mayoría de personas nos manejamos por horarios, para acostarnos, para levantarnos, para comer, muchos incluso manejan una agenda o cuaderno de apuntes, con la finalidad de que nada quede fuera, y sacarle el mayor provecho a las horas de día.

Desde que nacemos nuestros padres nos inculcan un horario, los primeros años o meses del bebé pueden resultar caóticos, pues los papás ya tienen un horario definido y regular esto en el nuevo miembro de la familia es difícil. En la escuela empezamos a tener horarios de las materias que vamos a tener cada día de modo que estemos al día con las tareas y presentarlas según nos toque en el horario.

Muchos desde edad temprana empezamos a tener objetivos y aspiraciones, empezamos a trazar un plan de vida en función de alcanzar todas las metas propuestas. Algunos se demoran un poco más en fijarse metas a largo plazo y empiezan por metas pequeñas y viven el día a día. Algunas personas se apegan tanto al plan que cuando las cosas no resultan como ellos esperaban entran en crisis. Y esta crisis puede llegar a desestabilizarlos tanto que pueden durar en ese estado mucho tiempo.

Cuando salí del colegio me había planteado una carrera, salía apliqué y cuando empecé a cursar me di cuenta que no era lo mío, no supe qué hacer porque no me había planteado un plan B. En ese momento de crisis decidí descansar, pensar y evaluar mis opciones, confié en Dios aunque me era difícil, y poco a poco las cosas se fueron acomodando.

Reflexionando con unos amigos sobre las crisis, llegamos a la conclusión de que casi siempre ocurren porque todos de algún modo u otro somos controladores, no nos gusta que las cosas se nos vayan de las manos, cuando eso sucede nos frustramos y ahí es donde la crisis se hace presente, aunque nadie las desea son necesarias. Es ahí donde nos damos cuenta donde ha estado nuestro corazón, y si en el centro de él ha estado Dios o si nosotros nos hemos vuelto unos pequeños dioses en nuestra vida, donde tenemos el poder de hacer y deshacer cuanto deseemos.

Cuando hay crisis nos frustramos pero entendemos que somos humanos, y que no importa cuanto lo intentemos, no podemos controlar todo. Los momentos de crisis son necesarios, nos ayudan a crecer y a reparar que el tiempo de este mundo no es el tiempo de Dios y que los pensamientos y deseos nuestros están sujetos a la voluntad y soberanía de Dios.

8 01, 2018

No dejemos que las emociones nos controlen

2019-09-09T00:15:36-05:008 enero, 18|

Ansiedad, miedo, frustración, tristeza, preocupación. Seguro te identificas por lo menos con una de estas emociones… ¡Pues yo sí, con todas ellas!!!

Al iniciar el año, las personas a tu alrededor están enfocadas en plantear metas respecto a la salud, estudios, área financiera, etc. Ahora te invito a pensar en tu parte emocional, quizá necesitamos alcanzar una meta en esta área que está llamando nuestra atención desde hace mucho tiempo, ¿te animas a hacerlo?

Comencemos por reconocer que somos vulnerables a fallar. No existe una escuela que nos enseñe sobre la maternidad y aunque es indispensable que invirtamos tiempo en la lectura sobre los temas que nos desafían, únicamente sobre la marcha vamos a poner en práctica lo que hemos aprendido, y aún así, podemos equivocarnos una y otra vez

Aprender las lecciones que nos enseñan nuestros hijos, son ellos los que nos dan siempre un gran ejemplo de humildad y perdón. Es necesario que nos mantengamos en comunicación con nuestros hijos todo el tiempo para que vean a mamá siendo real, de esa misma manera, pedirles perdón nos permite mostrarnos tal como somos.

No podemos desconectarnos de Dios, el hacerlo es un riesgo muy alto para nosotras y nuestra familia. Estas emociones negativas nos desgastan más que el cansancio físico y vivimos cansadas todo el tiempo. Debemos aprender a depender de Dios, es nuestra fuente de energía.

Aseguremos inspirar la vida de nuestros hijos, de manera que nuestro actuar les lleve a amar a Dios, ellos están creciendo mirando cada cosa que hacemos y necesitamos dejar una huella en sus vidas, una huella que les lleve a la eternidad.

29 03, 2016

LAS COSAS QUE HE PERDIDO

2019-09-09T00:16:13-05:0029 marzo, 16|

Estaba leyendo la historia de Noemí, la mujer judía que junto a su esposo y sus dos hijos se fueron  a vivir en Moab, una tierra que a lo mejor por su apariencia parecía que todo iba a ser de bendición y prosperidad. Nohemí se quedó sin casa, sin esposo y sin hijos, ya etrada en años decidió regresar a su pueblo acompañada de su nuera llamada Rut.

Las experiencias duras que vivió la hicieron perder cosas, mismas que la llevaron a creer y pensar que:

La soledad es mejor que la compañía, por eso persuadió a sus nueras para que la dejaran solas, quería aislarse.

Perdió su seguridad, se sentía insegura, no tenía nada ni para ella ni para los que con ella estaban, le faltaba trabajo, pan, techo.

Perdió su identidad, se llama vieja y mara (amarga). Ya no sirvo, estoy gastada no me llamen Nohemi.

Pensó que tenía mala suerte, todos los que pasaran con ella se contagiarían de su mala suerte, “…déjenme sola tendrán mejor suerte en Moab, con su gente…”

Perdió la perspectiva, le echa la culpa a Dios de todas sus desgracias.

(Si quieres saber el resto de la historia lapuedes encontrar en la Biblia en el libro de Rut, es una historia corta pero muy edificante.)

Todos hemos perdido algo en la vida, una pareja, un juguete favorito, el año escolar, un familiar, una mascota favorita, etc. Yo también he perdido cosas, y al igual que Noemí, he adoptado ciertas actitudes. Y olvidar quien es mi Dios, en quien confío.

Siempre tedremos malos ratos, la clave está en quién pones tuo ojos, si en la situación, en tu propia habilidad de solucionar las cosas o en quien tiene todo el control, Dios. Es necesario que recordemos que en él podemos poner nuestra esperanza y no ser defraudados, aunque no entendamos por qué sucedan las cosas, sabemos que, ALGUIEN TIENE UN PLAN, y eso debería bastar. Hoy yo te pregunto: ¿En quién tienes tu confianza?

A las montañas levanto mis ojos;
    ¿de dónde ha de venir mi ayuda?
Mi ayuda proviene del Señor,
    creador del cielo y de la tierra.

(Salmo 121: 1-2) (NVI)

 

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