5 06, 2021

Siempre habrá decepción, pero siempre habrá esperanza

2021-06-05T21:11:44-05:005 junio, 21|

El Mundial de fútbol empieza a emocionar al continente entero con la fiesta y a la vez drama y tensión de las eliminatorias.
Anoche jugaba la selección del Ecuador contra la Verdeamarilla, el claro favorito a clasificar. El Ecuador entero estaba en vilo pues la Tricolor tenía la oportunidad de sorprender y ganar a Brasil para ubicarse en la tercera posición, pero lamentablemente no fue así. Perdió el partido y la decepción se apoderó de la hinchada.

La decepción proviene de expectativas no cumplidas. A veces, las expectativas no se cumplen porque estas no son realistas, o porque alguien más no cumplió con su compromiso, o no cumplió con nuestras expectativas. (ver ganar a nuestra Tricolor). A veces, los acontecimientos que nos rodean cambian inesperadamente. La vida puede ser decepcionante.

La fe no nos hace inmunes a la decepción, pero nos ayuda a tener paciencia. Sabemos que Dios está cumpliendo sus propósitos. Al observar la vida de José de la Biblia, quien sufrió un revés tras otro sólo para finalmente ser utilizado por Dios para salvar a toda una nación, nos damos cuenta de que la vida no se trata solo del momento en el que vivimos. Hay esperanza. Hay un mañana más brillante.
Pero conocer esta verdad, no nos quita el aguijón de las decepciones. Las relaciones rotas, ya sea por muerte o rechazo o por alguna otra causa, nos lastiman el corazón.
El fracaso, en cualquier forma, puede perseguirnos durante años. Aprendemos a decirnos a nosotros mismos: «No soy lo suficientemente bueno» u otras conversaciones internas falsas y dañinas. Es así que no solo experimentamos la decepción; sino que creemos que somos una decepción.
Y todos, sí TODOS, luchamos con esto. Es parte de la condición humana causada por la necedad de vivir lejos de Dios. C.S. Lewis dijo: “Dios nos permite experimentar los puntos bajos de la vida para enseñarnos lecciones que no podríamos aprender de otra forma.” En otras palabras, incluso los momentos de decepción pueden ser redimidos por Dios como parte de Su plan y propósito general.
El dolor y las expectativas no satisfechas pueden ayudarnos a comprender mejor nuestra dependencia de Dios, fuente de nuestra esperanza. Nuestra paciencia ya no es un optimismo ciego, sino que tiene su origen en la base sólida de los propósitos eternos del Dios Creador (aunque estemos confundidos, heridos y…decepcionados).
Nada de esto sugiere que una vida de fe sea un paseo alegre por la tierra de los unicornios y el arco iris. Jesús lloró por la muerte de su amigo. A pesar de nuestro deseo de representar bien a Cristo, todavía haremos y diremos cosas insensatas que lastimen a otras personas. Y seremos lastimados por ellos.
Pero recordemos que tan real como es el dolor, lo es la compasión de Dios. Tan real como es la traición, es la fidelidad de nuestro Dios Creador. Tan real como es la confusión, es la claridad de las verdades de la permanente providencia y presencia de Dios.
Siempre tendremos decepción, pero siempre tendremos esperanza porque hay un Dios que creó el universo y todo lo que existe. Y no hay otro Dios. ……
Y sí.. tengo esperanza que la Tricolor gane su próximo partido y clasifique al mundial.

12 06, 2018

La vida es como el fútbol…

2019-07-07T04:53:26-05:0012 junio, 18|

Hay gente que piensa que el fútbol es un asunto de vida o muerte. A mí no me gusta esa actitud. Puedo asegurarles que es mucho más serio que eso.” (Bill Shankly)

Los que crecimos viendo el Joga bonito, gritamos el gol de Kaviedes que nos llevó a la primera clasificación del mundial,  jugamos Fifa o nos emocionamos con las jugadas de Ronaldinho que permanecen en YouTube, podemos decir sin temor a equivocarnos que el fútbol es una pasión.

No puedo imaginar que sería de nosotros sin aquella cita mundialista que sucede cada cuatro años, algunos aseguran que solo se trata de varias personas corriendo atrás de un pedazo de cuero, pero yo no puedo dejar de pensar en el fútbol como la vida misma. Antes de que el balón ruede por la cancha, dejo volar mi imaginación en el escenario.

Por un lado están los que buscan sacar provecho de aquel suceso: venden y revenden todo tipo de alimentos, camisetas, boletos, etc. Aquellos que solo pueden ver cifras de dinero en su cabeza, incluyendo a los dueños de los equipos. Por otro lado están los aficionados: gente que espera la mejor puesta en escena y el mejor desempeño de los jugadores pero están dispuestos a divertirse en la fiesta futbolera. También hay otro grupo que surge de estos, que se aficiona tanto que no vale la pena señalar sus actos.

Por mi carrera he puesto mucha atención al otro grupo: aquellos eruditos en la materia. Algunos los llaman comentaristas, otros reporteros. Como sea, son aquellos que miran todo desde la comodidad de un camerino, reconozco que no son todos, pero en la gran mayoría dan recomendaciones y críticas a quienes están en el campo de juego. Dentro de este grupo también podrían entrar aquellos espectadores que saben al revés y al derecho las diez reglas más importantes del futbol. Y cuando ven que algún jugador falla, de inmediato gritan indignados.

El último grupo es mi favorito, son aquellos veintidós guerreros que están sobre la cancha. Aquellos que hacen que las cosas pasen. Cualquier error será digno de abucheos, pero corren el riesgo. Tal vez algunos lo hagan por dinero, pero la mayoría son personas que se han metido en el papel. Personas que se han convertido en héroes por atajar un penal o en villanos por fallar uno. Personalmente me encanta imaginar que pertenezco al último grupo. Y como hijos de Dios deberíamos ser  de aquellos que generan las jugadas, que se arriesgan a todo por el honor de su entrenador (Jesús). Que se ponen la camiseta de la gracia, dan su mayor esfuerzo y cuando logran hacer un gol, dan la gloria con su mirada puesta en el cielo.

Temo ser de aquellos que se saben al revés y al derecho la teoría, pero nunca se arriesgan a intentarlo, están encima de la tribuna, desde la cabina de comentarios, condenados a pertenecer a la primera fila para siempre, desde allí no se pasa a la historia con el equipo que juegas. Desde ahí es imposible mirar al cielo dando gracias al dueño del universo quien de seguro te guiña el ojo desde arriba sabiendo que lograste entrar en las grandes ligas y a pesar de que conseguiste ser convocado a ese partido tan importante, el enemigo (satanás) fue derrotado. Y que con tu talento logras decir a miles que se dieron cita esa hora: “No sería nada sin Él”.

“En el fútbol, siempre estamos compitiendo; importa quién gana, pero yo sé que Jesús es mucho más importante que ganar o perder un partido o un campeonato. Jesús es el primero en toda mi vida” (Kaká)

11 06, 2018

A mamá le gusta el fútbol

2018-06-11T10:30:40-05:0011 junio, 18|

Aunque a mi edad madura me gusta el fútbol “el rey de los deportes” durante el mundial, debo contarte que cuando era pequeña, no fue así porque pasé por épocas viendo a toda la familia frente a la televisión sin saber lo que pasaba, pero ahora que hemos formado nuestro propio hogar ¿cómo crees que podemos vivir este tiempo en familia y principalmente con nuestros hijos?

Debemos ser muy proactivas en utilizar todo como una oportunidad para disfrutar conversando con nuestros hijos y enseñarles lo que más podamos. En este ambiente del fútbol en el que nos encontramos, es posible aprender muchas cosas de este deporte, mirándolos jugar con papá, siendo parte de su equipo o viendo como juegan con otros niños.

Te comparto algunos aspectos de aprendizaje que nos da el fútbol:

  • Al jugar fútbol se desarrollan valores de superación, autoestima: Porque los chicos tienen que esforzarse para ser mejores cada día.
  • Desarrollan su aprendizaje: porque deben tener los cinco sentidos puesto y utilizar su lógica para pensar en una jugada.
  • Les ayuda a hacer amigos, trabajar en equipo, unidad para perseguir un objetivo común y comparten.
  • Forma su autocontrol: a veces pueden resultar jugadas que son injustas, sin embargo, no está en sus manos el tomar justicia.
  • Los niños desarrollan el valor de la solidaridad, la importancia de ayudar a los demás y el respecto al rival.

Relacionamos al fútbol con las memorias de nuestra niñez, puede ser un vínculo afectivo esencial en la familia porque permite espacios de comunicación y estrecha relaciones entre padres e hijos.

 

Manuela Dávila

Radio HCJB