9 08, 2017

Amigo cristiano, seamos honestos Pt 3

2019-07-07T04:56:32-05:009 agosto, 17|

…continuación de Parte 2

 

7 – Tengo agendado el tiempo en que Dios puede afectar mi vida

Seamos honestos: la celebración del domingo, la oración de los martes y cada noche antes de dormir es el momento en que permito que Dios esté en mi vida, el resto del tiempo es para mí. Tu conoces tu horario y sabes que has programado (y limitado) a Dios en ciertas horas.

El Dios eterno, quien habita fuera del tiempo y no necesita limitarse, por amor decidió hacerse hombre y ser limitado como humano. Este es uno de los misterios y muestras de amor más grandes. Ese mismo Dios dedicó cada momento de su vida en la tierra para redimirte, aún cuando por tu pecado te rebelaste y fuiste su enemigo (Rom 5:10). Es el mismo Dios a quien le dices «Ahorita no puedo pensar en Ti, o poner atención a Tu voz; debo escribir este correo. Pero esta noche hablamos, Dios». Y llega el domingo y entonces sí estás ultra espiritual y entregado solamente a Él.

Si no te confronta la ironía de nuestro comportamiento, necesitas considerar tu relación con Dios. Porque lo celestial y eterno es más importante SIEMPRE que lo terrenal y efímero. No limites a Dios (o no limites lo que Dios quiere hacer por ti).

8 – Pienso que mi «testimonio es mejor» entonces soy mejor que los demás

Seamos honestos, en la iglesia nos preocupamos tanto por el comportamiento de los demás que sólo falta colgar un tablero con puntajes para ver cómo va el testimonio de cada persona; según su asistencia a la iglesia, vida de hogar, escándalos, si llevó o no Biblia ese día… Y en las reuniones de oración aprovechamos la oportunidad de hablar (chismosear) sobre los demás y decir que «me preocupa el testimonio del hermanito».

Mira, si te crees tanto, lee un momento Romanos 3. Pablo entendía bien que ninguna persona por más «cristiana» que sea es mejor que otra. Todos somos pecadores, no existe ni una persona justa, nos apresuramos a engañarnos… y ninguno es merecedor de la gloria de Dios. Tu falsa humildad no te hace mejor que los demás y solo sirve para engañarte a ti mismo. Deja que Dios juzgue, tu mejor dedícate a amar.

9 – Me intereso más por el «alma» que por la persona

Seamos honestos, la cultura de evangelización en nuestras iglesias está anémica y enceguecida. Constantemente buscamos cumplir con cuotas, conversiones, templos llenos, eventos, campañas, etc. Y cuando salimos a conversar con alguien no vemos el problema familiar, la falta de amor, las dudas existenciales, la depresión, solo vemos «almas» para llevar a la iglesia.

Hay una frase que me gusta, no conozco su origen, pero dice más o menos que: «un estómago vacío no tiene oídos». Si nos preocupamos por el alma de la persona, pero olvidamos que existe frente a nuestros ojos una persona estamos gravemente equivocados. Ese no fue el ejemplo de Jesús, NUNCA. Cuando vio a la mujer Samaritana no le dijo «arrepiéntete pecadora»; se interesó en su vida, conversó sobre su sed y la necesidad física de tener agua y luego se mostró a ella en su grandeza. A los enfermos, ciegos, paralíticos, no los hizo repetir una oración ni asistir a un culto de iglesia, les dió lo que necesitaban porque sabía que su fe estaba en el lugar correcto, en el Hijo de Dios. Si no te interesas en la persona, no eres mejor que un vendedor ambulante tratando de cumplir con la cuota de ventas para tratar de ser empleado del mes.

 


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31 05, 2017

Amigo cristiano, seamos honestos Pt 2

2019-07-07T04:56:32-05:0031 mayo, 17|

…continuación de Parte 1

 

4 – A veces no sé ni qué estoy cantando

Seamos honestos, llegamos a la iglesia y cantamos lo que está en la pantalla, muchas veces sin realmente pensar en las palabras que forman mis labios. Decimos que «sentimos la presencia de Dios» pero no sabemos ni qué decía la última canción que tocó el grupo, lo que nos importa es que sonaba bonito y me hacía sentir bien.

Dejo el problema de cantar por «sentir algo» para el siguiente punto, porque puede ser incluso un problema más grande en sí.

Pensemos que Jesús habló fuertemente contra las «vanas repeticiones» en Mateo 6:7. Y aunque hablaba de la oración, también aplica a la adoración (música), que es un tipo de oración musical. Nuestro cántico debe ser una oración de alabanza al Rey.

Los evangélicos criticamos a los católicos por sus rezos, pero no nos damos cuenta que el domingo caemos en el mismo error con nuestras canciones. Una regla simple es «si no estoy consciente de lo que mis labios dicen, no es digno de alcanzar los oídos de Dios».

5 – Canto a Dios para sentirme bien

Seamos honestos, los domingos durante la alabanza siento que me elevo por los aires y me alejo de la inmoralidad de éste mundo, aunque 10 minutos antes estuve gritando groserías al conductor que casi me choca con su auto. Pero canto y me siento bien, «siento Su presencia», por 30 minutos y nunca recuerdo que la razón principal de cantar es para dar gloria a Dios.

Pregunta: Si alguien hace algo por ti con la intención equivocada, ¿da igual? Ósea, si alguien te invita a comer, pero nunca te dice feliz cumpleaños porque se olvidó de la fecha, ¿te sientes igual? ¿La intensión/razón importa?

Es difícil admitirlo, pero muchas veces cantamos porque nos gusta, porque sentimos algo, pero no porque queremos alabar a Dios. No porque fuimos creados para Su Gloria (Isaías 43:6-7). Como el que te invita a almorzar en tu cumpleaños, la intensión es igual de importante. De todas formas lo hizo, de todas formas es un bonito gesto, pero no es lo mismo si no tiene la intensión correcta, ¿cierto?

6 – Pienso que mi iglesia es mejor que las demás

Seamos honestos, no podemos ser imparciales en cuanto a nuestra iglesia y no sólo pensamos que la nuestra es la mejor, sino que las demás están mal. Las demás iglesias están tan equivocadas que quiero sacar a la gente de esas iglesias para que vengan a la mía.

Amigo, si alguna vez has pensado así, ¡deténte! Cristo vino y estableció una sola iglesia, y no es la tuya, son todas. La iglesia de Cristo es cualquier congregación que enseña la verdad del Evangelio, según la Biblia. Pero sólo porque en tu iglesia la banda suena mejor, o el pastor es más joven y dinámico, o el templo es más bonito, o tienen programa de televisión; no significa que sea mejor. Y fuera de ser una iglesia que no enseñe la verdad basada en la Palabra de Dios, no hay razón por la cual alguien deba salir de su congregación.

Las iglesias son como las familias, Dios nos la da y espera que nosotros la amemos y trabajemos para mejorarla si vemos algo que no está bien. Pero nunca espera que nos vayamos a buscar una nueva familia.


 … continua en Parte 3

10 05, 2017

Amigo cristiano, seamos honestos – Pt1

2019-07-07T04:56:33-05:0010 mayo, 17|

Amigo cristiano, seamos honestos.

No somos perfectos, pero nos gusta dar apariencia de que lo somos. No digo que esté mal tratar de ser mejor persona y «dar buen testimonio»; pero si hay algo que demuestra la vida de los personajes Bíblicos es que fueron personas imperfectas pero usadas por un Dios perfecto. Por eso sugiero como reflexión algunos puntos en los que no siempre somos honestos, pero deberíamos serlo. Aquí va la primera parte de 3:

1 – Soy pecador igual que los demás

Seamos honestos, muchas veces tratamos de aparentar ser entidades sobrenaturalmente perfectas que han trascendido lo banal del mundo y sus «carnalidades». Nos creemos tan santos que casi que no caminamos, sino flotamos.

La Biblia sin embargo es muy clara «Por cuanto TODOS pecaron…» (Rom 3:23). No hay asterisco, no hay nota al pie, no hay excepción en ésa frase. Todos somos pecadores. Nacimos en pecado y moriremos en pecado. Pero es solamente la presencia de Cristo en mi vida la que me aleja de ese pecado. No dejo de serlo, pero empiezo a parecerme más a Cristo quien no se entregó a su naturaleza humana.

Así que dejemos de pensar que soy mejor o más santo que los demás. Dejemos de juzgar a los demás.

2 – Hay cosas de Dios y la Biblia que no entiendo

Seamos honestos, puedes pasar toda la vida estudiando la Biblia y nunca tendrás respuesta para todo. Pero aún así muchos actuamos como que entendemos la Biblia mejor que los autores. Actuamos como que Dios se revela a nosotros más de lo que lo hizo con Moises o Elias. Es más, el pastor debería consultarnos a nosotros antes del mensaje, porque tenemos conocimiento divino como nadie más.

Pero esas mismas personas nunca han leído Deuternómio 29:29, donde explica que hay cosas que Dios no decidió revelar, hay cosas que no podemos saber. Amigos cristianos, no tiene nada de malo usar las palabras «No sé». A nadie le cae bien un sabelotodo, y si empezamos a admitir que somos humanos, incluso puede que la gente empiece a poner atención a lo que decimos.

3 – Usamos language extraño

Seamos honestos, usamos jerga y términos que no todos entienden fácilmente. Una frase como «¡Cúbrete con la sangre de Jesús!» o «¡Abre las puertas del cielo y derrama de Tu fuego en este lugar!» pintan imágenes extrañas y causan impresiones fuertes en la gente que no entiende.

Recuerda que hay un tiempo y un momento para cada cosa. Si tu amigo que no conoce del Evangelio te oye hablar de «Filisteos», «hijos pródigos» y «Jezabeles»; no van a tener idea de qué hablas. Y si tu vecino dice «Buenos días» y tú dices «amén» como lorito, estás usando palabras en vano, sin sentido, sin pensar. Cristo nos dijo que incluso seremos juzgados por cada palabra vana en el día del juicio (Mateo 12:36). Es simple, no eres más santo por responder «amén» y usar términos «cristianos», ni menos puro por no hacerlo.

 


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