4 07, 2017

Mis ídolos de carne (parte 2)

2019-07-07T04:56:32-05:004 julio, 17|

En la primera parte vimos cómo podemos hacer ídolos de otras personas, especialmente de aquellas que no conocemos y vemos a través de redes sociales. A continuación te daremos tres verdades más para cultivar tu relación con Dios y para amar a tu prójimo sin convertirlo en un ídolo.

  1. Dios te llama y te lleva a sí mismo

Dios te ama tanto que dio su vida por ti. Él te busca. No andes mendigando el amor de otros o buscando llenar vacíos de las expectativas o sueños que te haces respecto a alguien

  1. Qué es lo real y quién es real.

Mira qué es lo real de esa persona y qué es lo que buscas al ilusionarte con alguien que ni siquiera conoces. Mira la realidad desde un punto de vista externo, como lo vería una amiga que te dice la verdad. Si puedes ponerte en ese lugar, verás que estás construyendo ilusiones sobre la arena, sin tomar en cuenta ni la opinión ni el consejo de Dios.

  1. El amor se basa en el conocimiento

No amas realmente si no conoces personalmente. La esa ilusión que tienes se basa en un ideal que no existe y que si no lo controlamos, poco a poco puede ir convirtiéndose en obsesión. Deja que Cristo escriba con su mano tus sueños, que son sus sueños.

  1. Publicar en las redes sociales puede ser peligroso.

Recuerda, que aunque sea un chiste o una broma, le estás mostrando al mundo y a tus 125265 amigos de Facebook o 55862 seguidores de twitter una parte de tus ilusiones y de tu corazón que puede ser jugado en tu contra. Si te gusta o admiras a una persona, habla con tu círculo cercano, es peligroso compartirlo en un lugar público.

Finalmente, te dejo con una frase del pastor Michel Sugelen hablando específicamente de las celebridades que admiramos

“Incluso podemos llegar a pensar que tales personas son más importantes en la presencia de Dios que aquella madre cristiana que casi nadie conoce fuera del círculo de su familia y de sus hermanos en la fe, y que está luchando en dependencia del Señor para criar a sus hijos para Él. O aquel pastor de una iglesia rural que solo tiene 20 miembros y que nunca va a ser invitado a predicar en una iglesia reconocida.”

4 07, 2017

Mis ídolos de carne (parte 1)

2019-07-07T04:56:32-05:004 julio, 17|

¿Te has “enamorado” de alguien famoso? ¿Sueñas con que esa persona vaya a tu ciudad y se conozcan? ¿Siempre miras su perfil en las redes sociales?

Nunca lo has conocido cara a cara, nunca has hablado con él/ ella, nunca han reído, ni llorado juntos, ni te ha presentado a su perro, pero aun así ¿te gusta?

O por otro lado, ¿te gusta alguien que sí conoces? ¿piensas solo en esa persona? ¿crees que es perfecto?

Tenemos que admitirlo, en algún punto de nuestra vida todos hemos sentido admiración por  una figura pública (sea cristiana o no), un amigo o una amiga . Muchas veces soñamos con la persona que vemos en las redes sociales, en videos de Youtube, en conciertos o en entrevistas y pensamos que es el hombre o la mujer perfecta para nosotros, que si es la “voluntad de Dios” algún día se conocerán y él o ella se dará cuenta que son el uno para el otro.

Esta es la historia de millones de personas: admirar demasiado a alguien que llega a convertirse en un ídolo de carne.

A mí me ha pasado y de seguro a ti también. Te invito a que cuando nuestra adoración  y atención se centren en otra persona que no sea Jesús, medites y actúes en base a las siguientes verdades.

  1. El espejismo te cautiva:

El espejismo de una imagen que está construída para un público es lo primero que vemos. Las redes sociales son tan útiles como peligrosas. Son un espejismo de una realidad decorada para que anhelemos. Y, conociendo nuestro corazón podemos compararnos con la otra persona a la que vemos de lejos, en una pantalla.

  1. Todos somos pecadores

No digo que admirar a alguien está mal, todo lo contrario, si encuentras a una persona que te guste y que aprecies sus cualidades es natural en el ser humano, sin embargo debemos recordar que todos tenemos errores, todos caemos, nadie es perfecto.

  1. La intención de mi corazón.

Examina tu corazón ¿a quién adora? ¿Acaso te gusta extremadamente alguien? ¿Le das una condición de divinidad o de perfección sin que te des cuenta? ¿Tienes puesta tu estima e identidad en esa persona? ¿Hablas solo de él o ella?

En la siguiente parte de este artículo veremos algunas verdades de cómo luchar en contra de nuestros ídolos de carne, poniendo los ojos en Cristo.

 

24 10, 2016

Ídolos por aquí, ídolos por allá

2019-09-09T00:16:04-05:0024 octubre, 16|

Cerca de donde vivo cada cierto tiempo hay procesiones (romerías) de la Iglesia Católica, en las cuales cientos de personas desfilan detrás de una muñeca vestida de la virgen María. Hay música, cantos y flores que los asistentes arrojan cada cierto tiempo a la figura. Usualmente esta va adornada con los mejores vestidos dentro de una cajita de cristal. A lo largo de los años no solo he visto vírgenes Marías sino también muchos Jesucristo en una cuna y muchos otros en una cruz.

Para los cristianos, esto es idolatría pues como dice la Biblia en Jeremías 10, Habacuc 2, Levítico 26 y Salmo 135 son imágenes talladas en madera que no pueden hablar, oír o ver y que son producto de una adoración desviada.

Antes, solía verme a mí misma como superior a dichas personas, hasta el día en que Dios me mostró que un ídolo no es necesariamente un muñeco en una caja de cristal. Al tener una conversación con Dios, poco a poco me fue mostrando que en mi corazón había ídolos de todos los tamaños y de todas las formas. Algunos se parecían a personas que conocía, otros a mis sueños y otros a mis necesidades. Cada uno tenía un pedestal.

En la Biblia dice que tengamos cuidado de nuestro corazón, que lo resguardemos, pues de él mana la vida. También afirma que de él sale todo lo malo que hay en el hombre: envidia, pleitos, homicidios, pura maldad.

Antes de que el hombre cayera en el Huerto del Edén, Dios lo había formado con un corazón adorador y es ese mismo corazón que busca adorar y atesorar cosas que no son Dios convirtiendo ídolos incluso a algo bueno.

Debemos entender que un ídolo no siempre está en frente de nuestros ojos y es todo aquello que quita la gloria a Dios y pone sobre sí nuestra confianza y seguridad. Los peores ídolos están escondidos en nuestro corazón.