7 02, 2021

Algunas lecciones del ayer para el tiempo presente

2021-02-07T14:30:38-05:007 febrero, 21|

2 Crónicas 23: 1-21

La historia de Atalía ( 2 Crónicas capítulo 22 hasta el capítulo 23) es el relato de cuán perverso puede llegar a ser el corazón de un ser humano. Atalía llegó a usurpar el trono de Judá; cuando su hijo Ocozías murió, ella se levantó y exterminó a toda la descendencia real con el propósito de establecerse como reina. Sin embargo Josabet (hermana de Ocozías y esposa del sacerdote Joaida) logró esconder al pequeño Joás para que no fuese asesinado (2 Crónicas 22: 10-12)

Por seis años el pequeño Joás estuvo escondido en el templo de Jehová Dios. Hasta que el sacerdote Joiada estableció una alianza con los líderes y príncipes del pueblo (de todo el país de Judá) junto con los levitas (como líderes religiosos) y proclamaron como rey al pequeño Joás (2 Crónicas 23:1-10)

El relato nos muestra el triste final de esta perversa mujer llamada Atalía: Al verse traicionada fue sacada de la Casa de Dios y asesinada en la entrada de los caballos del palacio del rey. Así murió esta mujer que dejó su huella en el pueblo de Judá como una mujer perversa que no estimó en guardar no siquiera la vida de su propia descendencia, con tal de llegar a ser reina. Luego de su muerte todo el pueblo se regocijó ( 2 Crónicas 23: 16-21)

¿Qué nos enseña este relato bíblico? Algunas lecciones importantes en este tiempo tan particular que vivimos como nación ecuatoriana. En primera instancia, al igual que la perversa Atalía, existen hombres y mujeres que son capaces de cualquier cosa con tal de ostentar el poder político de una nación. Debemos aprender a cuidarnos de aquellos que serían capaces de atentar contra sus principios y contra la vida de otros con tal de ostentar el poder.

Otra lección que el texto bíblico nos plantea es la necesidad de poder respaldar las causas justas y dignas. Tanto Josabet como Joida estuvieron dispuestos a jugarse su propia vida por precautelar la vida del pequeño Joás; lo protegieron y cuidaron hasta que fue establecido como rey …y después de eso también. ¿Vale la pena arriesgarlo todo por una causa justa y digna? Claro que sí. Esa es una lección necesaria para nuestros días.

Finalmente, el relato bíblico también nos enseña que los malos e injustos al final recibirán su correspondiente retribución. Eso fue lo que le pasó a Atalía, la cual murió sin pena ni gloria, más bien todo el pueblo se alegró con su muerte. Si el hombre o mujer que hace mal a otros, no se aparta de su maldad, ésta tarde o temprano terminará alcanzándolo.

¿Y tú? ¿Con cuál de las lecciones te identificas? Son Lecciones que el pasado nos deja para el tiempo presente. Tomémoslas en cuenta. Oremos

14 06, 2017

7 cosas que me enseñó mi Papá

2019-07-07T04:53:34-05:0014 junio, 17|

Cuando digo, «él me enseñó» entiéndase que no estoy hablando de sermones que me dio, o de tiempos de instrucción intencional, o clases a las cuales de seguro asistí. Estoy hablando de cosas en las que él estableció como normas de la casa o cosas que aprendí al ver su ejemplo.

  1. Ser sincero. Algunos de los peores castigos que recibí fueron como consecuencia de haber mentido. Dejenme decirles que fueron  bastante efectivos (y no los considero para nada abusivos). Mi padre también lo vivió.
  2. Respetar a mamá. Recuerdo otra vez de disciplina intensa (que por supuesto también me lo merecía) por hablarle irrespetuosamente a mi mamá. Mi papá se aseguró de que mi hermano y yo entendiéramos que ella debía ser respetada… y nunca lo olvidamos.
  3. Trabajar duro y bien. Mi papá vivió el versículo de la Biblia que dice «trabajen de buena gana, como para el Señor». Él llegaba a casa del trabajo y comenzaba a hacer reparaciones en nuestra casa, (incluso cuando estaba cansado) él se esforzaba mucho por estar ahí para nosotros… nos llevaba de pesca, practicaba deportes con nosotros y muchas cosas más. También aprendí algo sobre calidad, siendo meticuloso, prestando atención a los detalles. Aprendí a trabajar duro y esforzarme viendo a mi papá hacerlo.
  4. Ser un hombre. No sé exactamente cómo aprendí esto de mi papá, pero lo hice. Probablemente fue por la manera de ver cómo él se manejaba en todo. Aprendí que los hombres no deben dejar que sus emociones lo gobiernen. Ellos no tiran la toalla cuando las cosas no van de la manera que esperaban. Ellos no se desquitan con otros. Ellos no dejan que las circunstancias los derrumben. Los hombres enfrentan los retos en lugar de huír de ellos. La naturaleza del carácter de mi papá me ha impactado grandemente.
  5. Ser fiel. Puedo recordar que de niño era agradecido por el hecho de que mis padres siguieran casados cuando los padres de muchos de mis amigos no. Yo le atribuyo mucho a la fe de mi papá. Cuando él se casó con mi mamá hizo un compromiso, y estaba muy conciente de lo que eso significaba.
  6. Sacrificarse por otros. Mi papá ha sido misionero en Brasil toda mi vida. A él le gusta trabajar con sus manos y construir cosas. Puede que haya cumplido sus ambiciones o metas personales con el simple hecho de ser esposo, padre y un buen siervo de Dios. Él es el tipo de hombre que puede dejar de hacer cosas para él por ayudar a otros. He aprendido a ver más allá de mis necesidades para así ver las de los otros.
  7. Amar a Dios. Desde que puedo recordar Dios siempre ha sido el centro de la vida de mi papá. Él es el tipo de hombre que cuando lo conoces sabes que hay algo diferente en él.

Gracias papá por enseñarme estas e innumerables cosas que me han llevado a ser el hombre que soy hoy día. Gracias por ser una herramienta de Dios en mi vida.