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20 12, 2018

3 lecciones de Juan el Bautista para esta Navidad

2019-07-07T04:56:31-05:0020 diciembre, 18|

1- Prepararnos para Navidad

Como el pueblo estaba en expectativa, preguntándose todos en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo, respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Lucas 3:15-16

Para muchos Navidad es la cena del 24, los regalos del 25 o las fiestas con amigos y familia los días anteriores. Pero Navidad es sobre la historia de Emanuel, el Dios, creador del universo, que dejó de lado su posición de realeza por salvar a una raza que lo odia o desconoce. Es la historia de un grupo de personas perdidas en oscuridad total, que pueden abrir sus ojos gracias al nacimiento de un bebé indefenso.

Hay una hermosa tradición de Navidad conocida como el Adviento o Advenimiento. Es un periodo de casi 1 mes antes de navidad donde nos «preparamos» para la venida del Cristo. Incluso en muchos hogares usan calendarios de adviento, donde hay una ventana que se abre cada día antes de la navidad o un bolsillo con un dulce por cada día.

El hecho que el Dios Todopoderoso, creador de todo lo que podemos ver, haya decidido nacer en la forma más indefensa y de la manera más humilde es algo demasiado grande para comprender en nuestro entendimiento humano. Por eso es bueno prepararnos para la Navidad, contemplar lo que realmente significa y ser como Juan el Bautista esa «voz en el desierto» que preparó el camino para la venida del Salvador. Así nosotros debemos preparar a los demás ante la próxima vez que el Cristo venga a la tierra.

2- Reconocer a Cristo cuando venga a nosotros

Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,

Lucas 1:41

La historia de Navidad está llena de gente que reconoció a Jesús de manera milagrosa. Los reyes magos fueron guiados por una estrella y no se dejaron engañar del rey; los pastores fueron guiados a un pesebre ordinario y lo conocieron allí; Simeón y Ana reconocieron a Jesús como el Salvador aunque era un simple niño como cualquier otro. Pero Juan, familiar de Jesús, lo reconoció incluso antes de nacer.

He conocido gente que parece tener una conexión especial con Dios y las cosas espirituales, y admito que muchas veces me he sentido un poco envidioso. Reconozco que podría tratar de ser más sensible y atento a Cristo en mi vida. Por eso me parece tan increíble la historia de Juan el Bautista que sin si quiera haber nacido fue capaz de reconocerlo en el vientre de su madre.

Espero que todos podamos reconocer a Cristo cuando venga a nuestra vida. El lado triste de este relato es las multitudes de personas que pasaron frente a María sin reconocer a Cristo. Espero que en esta Navidad puedas preparar el corazón de tus seres queridos para que cuando vean a Cristo, no vean una persona más, o un cuento más, sino que vean al Salvador del Mundo y al Salvador de sus vidas.

3- Hacer lo que Cristo me pide hacer

Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.

Mateo 3: 4

Alza la mano si tu aspiración en la vida es ser un indigente. Levanta la mano si elegirías vestir piel de camello antes que ropa de marca. O alza la mano si te gusta comer insectos.

Creo que ninguno de nosotros elegiría tener la vida de Juan el Bautista.

Pero Juan la eligió.

No todos somos llamados a ser cantantes famosos, o predicadores de multitudes. No todos somos llamados a ser misioneros o empresarios. Cada quien es llamado a lo suyo. Juan fue llamado a ser un ermitaño errante, en la lista de los más buscados de Judea, sin un peso en sus bolsillos (técnicamente ni bolsillos tenía) y con un mensaje de confrontación para todas las personas.

Cuando Cristo te pida hacer algo extraño con tu vida, ¿vas a decir que sí? Cuando Dios te pida que lo des todo por Él ¿Lo harás?

 


 

Espero ser el tipo de persona que fue Juan. Con los ojos puestos en Cristo y no en lo que el mundo considera importante.

Espero ser la persona que Reconoce a Cristo, Obedece lo que me pide y Prepara al mundo para recibirlo también. Espero ser como Juan el Bautista y ser recordado por mi parte de la historia de Navidad.

11 04, 2018

Enseñanzas que perduran

2019-11-11T09:33:23-05:0011 abril, 18|

Soy la menor de tres hermanos, mi hermano es mayor que yo con 14 años y mi hermana con 12 años. Como podrán imaginar, de niña era un poco mimada y he de reconocer que mis papás estaban cansados al tener que lidiar con 2 adolescentes en casa, así que fueron más flexibles conmigo que con mis hermanos. De vez en cuando armaba uno que otro berrinche, el cual no duraba mucho porque mi mamá sabía cómo hacer que yo me comportara (para los que creen que gracias a la vara me tranquilizaba la verdad es que no, fueron contadas las veces que recibí una corrección de ese tipo).

Recuedo que cuando tenía unos 5 o 6 años, quería empezar una rabieta, no recuerdo el motivo, pero lo que me dijo mi mamá aquella vez, ha marcado mi vida hasta el día de hoy.

Ella dijo: «Mi deseo y oración fue ser mejor que mis padres y poderles dar a mis hijos más de lo que mis papás me dieron a mí y hoy mi deseo y esperanza es que tú puedas darles más a tus hijos y que seas mejor que yo». Esa frase retumbó en mi cerebrito, y en mi corazón algo pasó, no entendía la magnitud de lo que mi mamá me estaba diciendo, pero sabía que lo que acababa de oír era el corazón de mi mamá hablando al mío, recuerdo que callé y pensé en lo que me acababa de decir.

Hace un par de años le comenté a mi mamá que recordaba aquello que me había dicho, ella se sorprendió mucho, pues nunca pensó que a estas alturas lo recordaría, le dije que aquella frase me había acompañado a lo largo de los años y que cuando sea madre me esforzaré por ser mejor que ella, aunque quizás nunca lo logre, pues había dejado alto el estandar.

Esta frase ha estado presente en mi mente y en mi corazón y me ha animado a dar lo mejor de mí, cuando me desanimaba, recordaba cómo mi mamá con sus acciones validaba aquellas palabras que me había dicho alguna vez.

Este corto episodio en mi vida me ha dejado tres enseñanzas que quiero compartir con ustedes:

– No desestimen a sus hijos pensando que no los entienden, ellos incluso pueden ser más sensibles que ustedes.

– No olviden que las palabras que empleen y su comportamiento frente a ellos marcará el resto de sus vidas. Padres, que su comportamiento no contradiga sus palabras.

– Hablen al corazón de sus hijos sin miedo a la reacción de ellos, la sinceridad con que se expresen dejará huella.

 

Así como mi mamá se dirigió a mí aquella vez y marcó el curso de mi vida a temprana edad, impulsándome a dar lo mejor de mí, ustedes también pueden hacerlo con sus hijos a través de sus consejos y sus acciones, aunque piensen que no los entienen y se frustren al no ver resultados, no dejen de hacerlo, sus hijos necesitan su insistencia.

 

3 05, 2017

5 cosas que aprendí sobre Dios en los aeropuertos

2019-09-09T00:16:01-05:003 mayo, 17|

Al que madruga Dios le ayuda (a no perder el vuelo)

Hay una regla básica en la vida de la aeronáutica. El avión no espera a nadie (excepto al piloto).

Mi papá  tiene un estilo de viajar diferente al mío. Mientras a mi me gusta llegar 1 hora o 1.5 hora antes del vuelo, a él le gusta llegar 3 o 4 horas antes. En una ocasión viajamos juntos y obviamente tuve que hacerme a su horario. Llegámos con lo que yo creía era tiempo de sobra y vimos una cola demasiado larga para el vuelo. Resulta que la aerolínea estaba saturada en vuelos, retrasada y en general era un caos. Cuando por fin nos atendieron nos dimos cuenta que las personas un par de turnos detrás no lograron subir al vuelo.

De la misma manera hay personas que conocen a Dios y piensan «sí pero Dios es bueno, no voy a cambiar en este momento porque luego me perdona» o «simplemente me arrepentiré antes de morir». Pero nunca sabemos lo que pueda venir a futuro. Es mejor madrugar para acudir al llamado de Dios, que estar luego arrepentidos eternamente de no haber llegado a tiempo a la terminal con rumbo al cielo.

Es mejor prevenir (en equipaje), que lamentar (la falta de ropa interior)

Mi reino por unos boxers y un cepillo de dientes

En un viaje fuera del país tuve la desventura de que la aerolínea extravíe mi equipaje. Llevaba conmigo sólo la ropa a mis espaldas y mi mochila. La mochila solo contenía mi cámara, computadora, diversos dispositivos electrónicos, pasaporte y Bíblia. Gracias a Dios llegué donde amigos de iglesia y uno de ellos tenía una talla similar a la mía, buen gusto en ropa y un gran corazón. Pocos días después la aerolínea me retornó mis cosas y pude estar tranquilo, pero durante ese tiempo sentí lo que se siente depender de otros para subsistir en lo más básico.

La Palabra nos cuenta que Jesús no tenía ni dónde dormir y que hasta los animales del campo tenían más que El (Mt 8:20). Aunque no sufrí mucho tiempo, tuve de quien depender, y crecí en amor y relación con las personas que me ayudaron. Cuánto más podemos aprender y depender de Dios. Ojalá no necesitemos que la vida nos extravíe todas nuestras posesiones para aprender a poner nuestra confianza en Dios.

Una sonrisa y una buena actitud ayudan, pero todo viene por gracia

-Señor no puedo dejarlo entrar al país.

*sonríe inocentemente*

-Un momento, ya veo cómo puedo ayudarle

Aunque no soy ciudadano, soy residente legal y permanente del hermoso país donde vivo. Aún así dependo de mi visa como documento oficial de mi estadía en tierras ajenas. En cierta ocasión salí del país y no llevé conmigo los documentos necesarios para volver a entrar. Obviamente al regreso tuve inconvenientes con los agentes de migración. Sin embargo al mantener una buena actitud y una sonrisa (pruebas contundentes de alguien que no viola la ley) quien me atendió me ayudó de buena manera y permitió mi entrada. Estuve a expensas de la gracia del agente y me la otorgó inmerecidamente.

No hay señal más clara del amor de otro que cuando recibimos por misericordia lo que no merecemos. Realmente, por mi falta de planificación, no merecía entrar al país, pero por gracia del agente pude entrar. Y mientras que todos merecemos nada menos que muerte eterna por nuestra naturaleza rebelde y pecaminosa(Romanos 3:23, Romanos 6:23) Dios en su infinito amor, compasión y misericordia nos da lo que no merecemos, vida. Y no por algo que yo pueda hacer, simplemente por su gracia (Efesios 2:8-9)

Cuando el destino es lo importante, incluso una piedra puede ser almohada

Como el perdido en el desierto, no sabía si era un espejismo, o realmente habia una fila de sillas vacias para pasar la noche

Si has viajado seguro nos has visto. En las esquinas, en las sillas, recostados contra las máquinas vendedoras, continuamente buscando enchufes eléctricos, con guitarras en mano, con mochilas enormes y durmiendo en cualquier rincón. Somo viajeros, somos mochileros y nos acomodamos donde sea.

He pasado noches largas, días largos, horas interminables esperando el siguiente vuelo. En esos instantes un libro se vuelve un regalo de Dios, un enchufe es maná del cielo, y una dura silla de plástico mejor que una tres plazas en hotel 5 estrellas con memory foam y ropa de cama de seda egipcia.

Cristo confirmó que la vida cristiana no es fácil y que tendremos muchos problemas (Juan 16:33), pero aún así nos confirma que El ya venció y podemos confiar en El. Cuando Jacob estaba viajando, siguiendo la promesa de Dios, pasó momentos donde no tuvo más sino que recostar su cabeza en una piedra y dormir (Genesis 28). Pero como cualquier viajero te puede contar, en medio de la mayor adversidad puede llegar lo mejor del viaje. Si estás siguiendo el camino que Dios te pone por delante, no te asustes por lo difícil que se ponga, todo está bajo Su control y lo más hermoso está por venir.

Todo en la vida se reduce a tu fe

Cuando el avión empieza a bajar, las oraciones empiezan a subir

Hablaba un día con un amigo aficionado a la aeronáutica, quien ha viajado mucho más que yo, y conversabamos del momento en que despega el avión. En ocasiones no hay preocupación, estás distraído, estás dormido, y un par de veces ni he notado cuando de repente ya estoy en el aire. Pero en otros momentos, inexplicablemente, tu corazón se llena de duda y de temor. Piensas «¿y si pasa algo?» pero sabes que probablemente todo estará bien… probablemente. Aunque lo haga mil veces, llegará un momento de duda a mi vida porque «esta puede ser la vez que no funcione».

A la final todo se reduce a fe. La fe que tienes en la aerolínea, en el piloto, en el avión, en la ciencia aeronáutica, en las leyes de la física, en tu mortalidad y en tu vida eterna. Pienso que más gente se acerca a Cristo durante turbulencia en un vuelo, que un domingo en la iglesia. Y aunque hay cosas en la vida que podemos ver y tocar, probar y experimentar, todo depende de si estoy seguro de mis cálculos, de mi percepción, de mi lógica, de mis sentimientos. Prefiero tener fe en un Dios eterno y seguro, que no cambia, que en una vida llena de turbulencia donde un cambio climático derrumba los argumentos del ateo porque «siempre habrá una posibilidad que allí está Dios». Nuevamente Efesios 2 nos enseña que somos salvos por medio de una sola cosa: Fe.

5 04, 2016

10 Lecciones que aprendí de Rut

2019-09-09T00:16:13-05:005 abril, 16|

  1. Rut reconoció que estaba bajo autoridad, se sometió a ella y le rindió cuentas, Rut le pidió permiso a Nohemi, le contó lo que planeaba hacer. Nosotros debemos hacer lo mismo que hizo Rut, estar bajo autoridad y rendir cuentas.
  1. Rut quería salir al campo, se arriesgó y empiezó hacer algo, Rut tuvo el anhelo de hacerlo, de salir, de servir. Si tenemos el anhelo debemos empezar.
  1. Rut tenía fe – por eso oraba, Rut oró “que la caiga bien a la gente”. Quería encontrar gracia ante los demás. ¿Cómo son nuestras oraciones?
  1. Rut era humilde y tenía actitud de servicio, Rut debía recoger el trigo arrodillada e iba de tras de los expertos, nosotros debemos ser humildes cuando servimos.
  1. Rut aprendió de la experiencia de los que van adelante, Rut recogía lo que otros tiraban, nosotros debemos aprender de las experiencias de otros y, recoger (retener) lo bueno y desechar lo malo.
  1. Rut reconoce que el campo es, de Dios donde estemos debemos servir y hacerlo con la actitud correcta, pues Dios está en medio de todo.
  1. Rut esperaba el momento de ser reconocida, no aceleraba el momento, no era cansona o intensa, como jóvenes muchas veces queremos acelerar las cosas, queremos estar adelante y no detrás.
  1. Rut sabía pedir cosas, Rut habló con el jefe del campo y pidió que le dejen recoger el trigo, nosotros debemos aprender a decir las cosas y pedir ayuda.
  1. Rut era leal, Booz le dijo a Rut que se quedara esa temporada en su campo y que mirara bien. Al igual que ella debemos ser leales a Dios y a las personas que nos ayudan.
  1. Rut aprendió y le delegaron más responsabilidad, Booz le dijo a todos sus trabajadores que no la molestaran y que intencionalmente dejaran caer el trigo. Dios hará, suplirá nuestras necesidades y nos dará gracia para que otros nos ayuden.
  1. Rut proveía a los suyos, después del día de trabajo Rut llevo lo que consiguió a su suegra, regreso a su casa con bendiciones. Debemos regresar a nuestro hogar con bendiciones.

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