21 06, 2018

Llamado a ser “hombre”

2018-06-21T09:19:46-05:0021 junio, 18|

Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre, dejé atrás lo que era propio de un niño, dijo el apóstol Pablo. El “cuando” al parecer sugiere que Pablo estaba recordando su propio bar mitzvah, la ceremonia judía señalando su reconocimiento público como un adulto, que se hacía responsable del cumplimiento de la Ley Mosaica.

La enseñanza de Pablo poniendo de manifiesto su propia experiencia es motivarnos a que nosotros debemos hacer una marca en nuestras vidas que sea un referente visible de cambio y madurez.

El reto de cada hombre es madurar, cambiar y avanzar. Para saber si lo estamos logrando Pablo usa una medida: el amor. Más allá del sentimentalismo que la cultura asocia con el amor, la verdadera medida del mismo se basa la práctica de virtudes como la paciencia, la ternura, la humildad, el compromiso y la perseverancia. Estas virtudes marcan también el escenario de relaciones interpersonales donde se deben evidenciar.

El cambio hacia la madurez no es sencillo, requiere esfuerzo y hasta sacrificio; además tiene que ser reconocido por otros, requiere un aval social. Sin embargo, cuando asumimos el reto y nos desafiamos caminar en ese proceso de madurez, el resultado traerá bendición por generaciones, incluso con proyección hacia la eternidad. El llamado a ser un hombre de verdad implica una repuesta, de nuestro lado, frente al reto de vivir las virtudes del amor de Dios.

17 05, 2018

En busca del alma varonil

2019-09-09T00:12:34-05:0017 mayo, 18|

La influencia de la cultura y del sistema actual en la identidad y los roles sociales de los hombres ha derivado en aprendizajes, creencias y prácticas que ha desatado a la vez una peligrosa indiferencia respecto al cumplimiento de lo que tradicionalmente se concebía eran los roles de un hombre, como: provisión, protección, descubrimiento, invención, cortejo, entre otros. Hoy, una maraña de voces está ahogando la identidad y la vocación de vida en los hombres “posmodernos”.

El hombre en este tiempo está bloqueado, silenciado, no sabe qué pasa afuera, en el mundo real de su propia familia y de otras familias porque se ha desconectado. Sabe cosas, pero no tiene un criterio claro ni convicción sobre cómo actuar o qué respuestas dar con precisión y relevancia en las diferentes esferas de su vida. El escritor Edwin Louis Cole, fue muy preciso al decir que hoy, más que en cualquier otra época de la historia humana, el hombre está perdido, no se encuentra a sí mismo.

Parece que la aspiración de la mayoría de los hombres en este tiempo es estar a gusto según su instinto, más que actuar conforme a las virtudes que producen compromiso, sacrificio y un horizonte de vida.

De manera natural, el hombre no tiene la capacidad completa de discernir entre el bien y el mal, a menos que Dios se lo dé. Incluso, siguiendo el pensamiento de teólogo y reformador Juan Calvino, el deseo natural del bien no demuestra que la voluntad del hombre sea libre para dar y lograr lo mejor. De su lado, el apóstol Pablo escribió que La Institución, pp. 209. “No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios”. Romanos 3:11 – NVI. Los movimientos descontrolados del corazón, que desencadenan en muchos vicios, son indicadores de que si el hombre quiere encontrarse consigo mismo debe primero encontrarse con Dios día tras día. Él es la única esperanza fiable de transformación.

5 04, 2018

En busca del alma varonil

2019-09-09T00:15:23-05:005 abril, 18|

La influencia de la cultura y del sistema actual en la identidad y los roles sociales de los hombres ha derivado en aprendizajes, creencias y prácticas que ha desatado a la vez una peligrosa indiferencia respecto al cumplimiento de lo que tradicionalmente se concebía eran los roles de un hombre, como: provisión, protección, descubrimiento, invención, cortejo, entre otros. Hoy, una maraña de voces está ahogando la identidad y la vocación de vida en los hombres “posmodernos”.

El hombre en este tiempo está bloqueado, silenciado, no sabe qué pasa afuera, en el mundo real de su propia familia y de otras familias porque se ha desconectado. Sabe cosas, pero no tiene un criterio claro ni convicción sobre cómo actuar o qué respuestas dar con precisión y relevancia en las diferentes esferas de su vida. El escritor Edwin Louis Cole, fue muy preciso al decir que hoy, más que en cualquier otra época de la historia humana, el hombre está perdido, no se encuentra a sí mismo.

Parece que la aspiración de la mayoría de los hombres en este tiempo es estar a gusto según su instinto, más que actuar conforme a las virtudes que producen compromiso, sacrificio y un horizonte de vida.

De manera natural, el hombre no tiene la capacidad completa de discernir entre el bien y el mal, a menos que Dios se lo dé. Incluso, siguiendo el pensamiento de teólogo y reformador Juan Calvino, el deseo natural del bien no demuestra que la voluntad del hombre sea libre para dar y lograr lo mejor. De su lado, el apóstol Pablo escribió que La Institución, pp. 209. “No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios”. Romanos 3:11 – NVI. Los movimientos descontrolados del corazón, que desencadenan en muchos vicios, son indicadores de que si el hombre quiere encontrarse consigo mismo debe primero encontrarse con Dios día tras día. Él es la única esperanza fiable de transformación.