Para Reuben y Grace Larson no fue una tarea fácil, pues los Kichwas huían y se escondían de ellos. Reuben pensó que construir una tienda en Dos Ríos haría que la gente se acercara a su puerta. Al comienzo lo que vendían eran fósforos, machetes y variedad de alimentos para sus familias.