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24 05, 2018

El hombre pertenece a su familia

2018-05-24T11:00:22-05:0024 mayo, 18|

El hombre es llamado a pertenecer, no solo a estar en su casa. Esto significa que no podemos ignorar la realidad que somos seres gregarios y que no podemos vivir aislados. Cuando Dios dijo: “No es Bueno que el hombre esté solo” determinó que fuimos creados para la comunidad, para la comunión y para formar una familia, y ninguno de nosotros puede cumplir los propósitos de Dios por nosotros mismos, sin afectar o ser afectados por otros. Sin embargo, en la convivencia familiar suele ser muy recurrente un aislamiento funcional del hombre, donde a pesar que el esposo, padre, cabeza del hogar está físicamente pero no involucrado con sus hijos o, con su esposa.

La Biblia dice que somos puestos juntos, unidos, edificados juntos, miembros unidos, herederos unidos, que juntos celebramos y que seremos arrebatados juntos. (1 Corintios 12:12; Efesios 2:21-22, 3:6, 4:16; Colosenses 2:19; 1 Tesalonicenses 4:17). Como ves, es una responsabilidad primaria que nosotros los hombres nos vinculemos de manera intencional en el hogar para cumplir el propósito de ser bendición para los que más amamos. ¡Ya no estás aquí por ti y para ti mismo!

La Biblia dice que aun cuando tu relación con Cristo es personal, Dios no quiere que sea exclusivamente privada, o en solitario. La Biblia dice, “también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.” (Romanos 12:5).

 

Los propósitos de Dios para la familia, donde todos vivimos con el mayor sentido de comunidad, son la interdependencia, comunión, adoración a Dios, formación-discipulado; servicio y fortalecimiento de la fe. Todo esto nos ayuda a enfrentar la vida y disfrutarla en abundancia.

20 09, 2017

Actualiza tu tiempo con Dios

2019-09-09T00:15:47-05:0020 septiembre, 17|

Viviendo el día a día, encontramos muchas cosas que nos distraen de darle de nuestro tiempo a Dios. Y como a cualquier edad, tenemos obligaciones, muchos de nosotros tenemos que trabajar, o ir a la escuela, o a la universidad, etc… pero a pate de eso, tenemos diferentes tipos de multimedia (televisión, internet, revistas, video juegos, etc) en nuestro camino. Algunos días, podemos ir de despertar en la mañana, a arrastrarnos por las noches a la cama sin dar a Dios ni un segundo de nuestro día. Sé que muchos somos concientes de caemos en este patrón con demasiada frecuencia.

¿Alguna vez has actualizado un sístema operativo o una App en tu celular? Cuando una aplicación requiere actualizarse usualmente es porque hay algo nuevo. A menudo, se agregan funciones o se solucionan errores para mejorar el funcionamiento de la aplicación. Actualizar tu celular es importante porque hará que funcione mejor y disfrutar de sus beneficios. Así como es importante actualizar tu dispositivo electrónico, también lo es actualizar el tiempo que pasas con Dios, para que puedas mejorar o «arreglar» el error que actualmente te trae molestias a tu vida.

Al igual que con el celular necesitas encontrar tiempo para descargar e instalar las actualizaciones, necesitas tomar tiempo para leer la palabra de Dios, reflexionar en ella y orar de modo que sea «instalada» en tu mente y tu corazón. Los deseos de Dios deberían ser nuestro enfoque en nuestra jornada diarfia y no los nuestros.

Lo que tenemos que hacer es darle a Dios nuestro tiempo, sin importar qué, solo así Él podrá mostrarnos lo que realmente importa, y ayudarnos a evitar esas cosas que nos distraen y crean spam en nuestras vidas. A continuación una parte de la escritura que nos muestra hacia donde debe estar dirigido nuestro corazón:

“Pon en mí el deseo de cumplir con tus requisitos y no el de satisfacer mis deseos egoístas.
Aleja de mi mente los pensamientos inútiles, dame vida para vivir en tus caminos.”

(Salmos 119:36-37)

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