21 01, 2024

Como a la niña de los ojos

2024-01-21T07:17:20-05:0021 enero, 24|

Salmo 17: 1-15

La expresión “ la niña de los ojos” es una frase empleada popularmente para referirse a las pupilas de los ojos de los seres humanos. El término pupila, etimológicamente, proviene del vocablo latino “pupilla” el cual es diminutivo de “pupa” frase empelada para referirse a una niña, muchacha e inclusive alusiva a una muñeca.

Esto se debe a que, desde tiempos antiguos, la humanidad se dio cuenta de que en la obertura que se encuentra en el centro del iris del ojo (y por donde entra la luz a los ojos) se reflejaba la silueta de la persona a la que se estaba mirando. Dicha silueta semejaba el trazo del diminuto cuerpo de una niña y eso estimuló que se empiece a llamar a esta zona del ojo, como “la niña de los ojos”.

A lo largo de los siglos, esta expresión adquirió un uso romántico o filial, alusivo a los sentimientos de amor exteriorizados hacia el ser amado y el deseo profundo, genuino y puro de cuidar dicho amor tan delicadamente, así como se cuida a la “niña de los ojos” de toda intromisión y situación que pueda lastimar esta parte sensible de la vista.

Sin embargo, es este salmo 17 y de manera particular el versículo 8, el texto más antiguo en hacer referencia a esta percepción popular. En su contexto bíblico, el rey David, al verse rodeado por personas malas que buscan su vida (Vs 9) compone esta oración en la cual le solicita al Señor le brinde un cuidado y protección tan singular y delicada:

“Guárdame como a la niña de tus ojos;Escóndeme bajo la sombra de tus alas”

Frente a la adversidad, y saberse rodeado de enemigos, David le pide a Dios que lo cuide tal como se cuida a la niña de los ojos; también pide su protección tal como un ave cuida a sus pequeños polluelos. Este versículo expresa la anhelante necesidad del ser humano de sentir que alguien superior lo cuida; pero también expresa la certidumbre de que es Dios, el único que puede satisfacer dicha necesidad.

Ese es el tipo de cuidado que nuestro buen Dios nos brinda a todos sus hijos: tierno y delicado tal cual se cuida espontáneamente a la niña de los ojos. Tú eres así de importante para Dios. Recuérdalo la próxima vez que sientas que no le importas a nadie. Él te ama y te cuida como a la niña de sus ojos. Piénsalo. Oremos

 

3 10, 2021

El Dios que elige tu heredad

2021-10-03T07:14:38-05:003 octubre, 21|

Salmo 47: 1-10

Una heredad se la define como una porción de terreno cultivado perteneciente a un mismo dueño, y que es legada tradicionalmente a una familia y a los miembros de ésta a perpetuidad. En el contexto bíblico, connota la propiedad que fue asignada a las diversas tribus y familias israelitas cuando se establecieron en la tierra de Canaán.

El poseer una heredad no siempre es sinónimo de una buena administración. En algunos casos, alguien que recibe una heredad puede hacer mal empleo de la misma y echarla a perder en su productividad o definitivamente perderla en cuanto a su derecho de posesión (esto usualmente puede ocurrir por deudas contraídas y para saldarlas se vende o se paga con la heredad).

En este texto bíblico, el Salmo 47: 4 establece:

El nos elegirá nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual amó

Este versículo nos establece que Dios es el dador de toda heredad; y podemos aplicarlo en el hecho no solo de una heredad física como el caso de una extensión de tierra sino también de una heredad de carácter espiritual, familiar, moral, etc. La heredad que Dios otorga, siempre, se caracterizará por ser una dádiva de su parte y por ser una evidencia del amor de Dios para con el ser humano. Pero le corresponderá al hombre el poder cuidarla y acrecentarla en su productividad

En tu caso, ¿Cuál es tu heredad? ¿De qué está conformada? ¿Dios la ha elegido para ti? Si así es, ¿La valoras?. Piénsalo. Oremos

18 04, 2018

Seamos lentos en hablar, en responder por WhatsApp y en publicar en Facebook

2019-07-07T04:53:27-05:0018 abril, 18|

Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.

(Santiago 3: 5-6) (NVI)

Por estos días hablar lo que está en tu mente tal cuál lo pensaste se supone un acto noble y valiente. En un mundo donde a menudo nos dicen que necesitamos ser efectivos y acertados en comunicar nuestras ideas y con la facilidad que representan las redes sociales, podemos decir lo que queramos de manera fácil, rápida y fuerte (¡todo el mundo lo puede escuchar!).

Sin embargo, nuestras palabras, sean orales, escritas, enviadas por mensaje de texto, tuiteadas o publicadas, deben mantenerse bajo control. Debemos ser lentos para hablar y rápidos analizando lo que vamos a decir.

Así que, seamos cuidadosos con nuestras palabras. Proverbios 10:19 es un versículo que necesitamos oír en una era de redes sociales:

El que mucho habla, mucho yerra;
    el que es sabio refrena su lengua.

(NVI Nueva Versión Internacional)

Las palabras son demasiado poderosas como para usarlas a la ligera, y muy importantes como para desperdiciarlas. Se necesita mucha precaución cada vez que abrimos la boca o cada vez que empezamos a escribir en el teclado de algún artefacto.

El hecho de comunicarnos tan a menudo y ante tanta audiencia hoy en día, debería hacernos temblar. Detengámonos y tomémonos el tiempo de pensar antes de hablar o escribir.

30 07, 2017

El dinero es un regalo de Dios

2019-09-09T00:13:28-05:0030 julio, 17|

Mi esposa y yo hemos plantado un pequeño jardín detrás de nuestra casa. Durante nuestros veranos canadienses, mientras disfrutamos de largos y cálidos días, vemos felices ese jardín vivo y visitado por colibríes, mariposas y abejas. Esas son las criaturas de Dios! Nosotros no hacemos nada para cuidarlas, Él lo hace todo y nos permite tener un asiento preferencial en el gran teatro de la naturaleza en la que imprime su amoroso cuidado.  A veces me pregunto qué maravillas Adán y Eva debieron haber visto cuando sirvieron como cuidadores del Jardín original plantado por Dios mismo.

El jardín en el patio de nuestra casa, no es nada comparado con el gran Jardín de Dios, pero nuestro papel en la creación  no ha cambiado.  Así como Adán y Eva, tenemos la responsabilidad de ser guardianes o mayordomos de los recursos que Dios nos ha dado.

El dinero es uno de los recursos más obvios que debemos administrar. Para ser buenos administradores debemos primero estar convencidos que Dios nos extiende el mismo amor y cuidado que disfrutan las criaturas de su hermoso jardín, independientemente de cuánto podamos (o no) tener. Una vez que entendemos que el dinero es un regalo de Dios, será más fácil usarlo para Él. Esto afectará cómo proveemos para nuestra familia, apoyamos a la iglesia y compartimos con aquellos en necesidad. Su amor puede ser evidenciado a través de la manera en que administramos el dinero.

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? (Mat 6:26 LBA)