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El terreno de la decisión

Pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Josué 24:15

¿Sobre qué estás construyendo tu hogar?

Cuando alguien decide construir una casa, lo primero que hace no es comprar los ladrillos, sino evaluar el terreno. No importa qué tan finos sean los materiales o qué tan moderna sea la decoración; si el suelo es inestable, tarde o temprano aparecerán grietas. En la construcción espiritual de una familia sucede lo mismo. El fundamento de una familia no puede ser solo la buena intención, debe ser la decisión.

Josué, un gran líder de Israel, sabía que no podía obligar a todo un pueblo a ser fiel, pero sí podía marcar el perímetro de su propio hogar. Él no dijo «vamos a ver qué pasa» o «esperaremos a que mis hijos crezcan para que decidan». Él clavó una estaca en la tierra y declaró: «Yo y mi casa serviremos a Jehová».

Hay familias que fundamentan su casa en «arenas movedizas» y es fácil ver cómo los valores cambian según el estado de ánimo, según la moda o según los problemas del día. Un día hay paz, otro día hay gritos; un día hay oración, otro día hay olvido. Eso no es un hogar firme, es una construcción frágil.

Edificar sobre la Roca comienza con una decisión, en medio de los problemas, el miedo o el ruido externo podemos afirmar con nuestros labios que nuestra familia se manejará diferente. Josué no estaba dando una sugerencia; estaba definiendo el terreno donde su familia iba a echar raíces. Servir a Dios no es algo que «sucede» por inercia; es algo que se elige deliberadamente, incluso cuando el entorno decide servir a otros dioses como el dinero, el orgullo o los logros.

No esperes a que llegue la tormenta para preguntarte sobre qué estás parado. Decide hoy que tu hogar tiene un fundamento que no se mueve.