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Alivianando el peso

Gálatas 6:2 (NTV): «Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo».

En el Mundial de 2018, la selección de Croacia conmovió al mundo al llegar a la final tras jugar tres tiempos suplementarios consecutivos. Físicamente estaban al límite, con jugadores lesionados y agotados. Sin embargo, en la cancha se vio un soporte impresionante: si un jugador ya no podía correr, el compañero de al lado se multiplicaba para cubrir su zona. Nadie cargó con el peso del cansancio solo.

En la vida real, el desgaste físico o emocional es esa carga pesada que todos llevamos. No estamos diseñados para caminar solos. La unidad se demuestra cuando somos sensibles para notar quién en nuestra cancha está a punto de tirar la toalla y corremos a sostenerlo.

Si en el hogar tu esposo o esposa tuvo un día muy malo, llevar las cargas es decirle: “Yo me encargo hoy, descansa”. Si en la iglesia o el trabajo ves a tu compañero cargado, la ley de Cristo te invita a dejar de ser un simple espectador y meter el hombro para hacer un relevo. Un verdadero equipo no es el que nunca se cansa, sino el que sabe cuidar de sus miembros. Juguemos recordando que somos llamados a aliviar el peso de los demás.