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¿Estás tratando de salvar tu jardín con baldes de agua o con un riego constante?
El riego por goteo es una de las invenciones más inteligentes. A diferencia del riego tradicional, donde inundas la tierra con mucha agua una vez al día, el goteo entrega agua directamente a la raíz, gota a gota, de manera ininterrumpida. La planta no recibe un «impacto» de agua, sino un suministro constante.
Nuestra vida espiritual suele fallar porque preferimos «el balde» antes que «el goteo».
Ante una adicción, tenemos momentos de «explosión» espiritual: una oración desesperada, o una promesa cargada de emoción y lágrimas. Eso es como echar un balde de agua a una planta seca; el agua corre por encima, pero no llega al fondo y no tiene un impacto duradero, mañana la planta tendrá sed otra vez. Vivimos agotados cargando baldes de fuerza de voluntad que se vacían rápido.
La propuesta de Dios es el riego por goteo, una conexión diaria y pequeña. No se trata de grandes hazañas de santidad, sino de permanecer conectados a Jesus a través de «gotas» de Su Palabra, de oración sincera y de obediencia diaria. Cuando tu raíz está recibiendo agua de Dios constantemente, la tentación no te desespera, porque tu interior no está seco. La libertad no llega por un milagro de un solo día, sino por la conexión de todos los días.