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El manual del Arquitecto

“Esposas, sujétense… Esposos, amen… Hijos, obedezcan… Padres, no reprendan a sus hijos de forma que se desanimen”. Colosenses 3:18-21

En la ingeniería, existen normas que no son sugerencias, sino guías para que un edificio sea seguro. No puedes pintar sobre una pared con humedad ni levantar muros sin columnas. El orden garantiza que la obra funcione.

Dios diseñó la familia y nos dio un manual para que la armonía fluya; no nos dejó a la deriva, nos dio un orden para que cada uno sepa cómo sostener el peso del hogar sin romperse.

Este manual nos pide que las esposas sigan el liderazgo de sus esposos, haciendo equipo con sabiduría; que los esposos amen a sus esposas y nunca las traten con aspereza, siendo los primeros en proteger el hogar; que los hijos obedezcan a sus padres, porque eso agrada al Señor; y que los padres no reprendan a sus hijos de tal manera que ellos se desanimen o sientan que nunca pueden complacerlos. Estas pautas no son para controlarnos, sino para evitar que la casa colapse bajo el peso del orgullo o los gritos.

No intentes construir una familia «linda» ignorando los planos del Creador. Cuando cada uno asume el rol que Dios le dio, la casa deja de ser un caos para ser un refugio. Seguir el manual del Arquitecto no te quita libertad, te da la seguridad de que tu estructura familiar resistirá cualquier sismo porque cada pieza está en su lugar.