8 11, 2017

Verdades sobre los Hábitos

2019-09-09T00:15:43-05:008 noviembre, 17|

La palabra «hábito» puede dar una sensación negativa como traer a la mente el cigarrillo, el alcohol y/o las drogas. Incluso algo desagradable y molesto, como morderse las uñas, chasquear los labios o arrancarse el cabello.

Pero lo cierto es que algunos hábitos pueden salvar tu vida. Como el hábito de mirar a ambos lados antes de cruzar la calle. O ponerse el cinturón de seguridad y presionar los frenos cuando la luz del semáforo se vuelve amarilla. O el hábito de hacer leer la Biblia a primera hora de la mañana.

A veces por ver demasiado nuestra vida terrenal (sin intención) es posible que no pensemos demasiado en nuestros hábitos. Pero, probablemente tenemos toneladas de ellos. A continuación tres verdades sobre los hábitos  que todos debemos considerar.

 

Verdad uno: Los hábitos son difíciles de romper.

Los hábitos pueden ser realmente difíciles de romper, especialmente si los has estado haciendo durante mucho tiempo. Por lo tanto, intentas por todos los medios frenar, pero parece que siempre lo olvidas y los vuelves a hacer de todos modos. Con el tiempo, se han convertido en parte de lo que eres.

Un mal hábito nunca desaparece milagrosamente. Es un proyecto de «hágalo usted mismo». – Abigail Van Buren

¿Alguna vez has tenido un hábito que fue realmente difícil de romper?

Para romper un hábito, se necesita un trabajo duro, pero si estás determinado a romperlo, puedes lograrlo. Además, no descartes la ayuda de Dios para levarlo acabo. Pide sabiduría a Dios y él te mostrará maneras creativas y prácticas para conseguirlo.

Cuantos más malos hábitos patees cuando eres joven, más libre y más pleno en Cristo serás, a medida que crezcas. ¡No pierdas tiempo, comienza a trabajar en esos malos hábitos hoy!

 

Verdad dos: Los buenos hábitos requieren trabajo

Los buenos hábitos no aparecen solos en tu vida. Tienes que elegir hábitos que te gustaría desarrollar y trabajar en ellos.

Si quieres ser más generoso, debes dedicar tiempo a la generosidad. Si quieres ser más paciente, debes practicar la paciencia en tu vida. Una buena forma de hacerlo es encontrar algunos versículos en la Biblia que traten sobre el hábito que te gustaría ver en tu vida. Leerlos, memorizarlos y repetirlos en voz alta todos los días. Llevar la palabra de Dios a tu corazón es una buena forma de desarrollar buenos hábitos.

Otra cosa práctica que puedes hacer es encontrar algunos recursos para desarrollar el hábito en tu vida. Independientemente de cómo desarrolles el nuevo hábito. Recuerda que al igual que un atleta debe practicar mucho para ser bueno en su deporte, dedicádole tiempo y practicar lo mismo sucede con los hábitos. Los buenos hábitos no ocurren por casualidad, sino que se desarrollan a través del trabajo duro y la disciplina.

 

Verdad tres: No existe la autoayuda

Una parte esencial de las buenas noticias del evangelio son las malas noticias que las preceden. Dios salva a pecadores a través de Cristo (Jn. 3:16). Pecadores que son incapaces de salvarse a sí mismos, mucho menos ayudarse a sí mismos de cualquier manera eterna o pasajera (Tito 1:15-16). Los libros de autoayuda olvidan una gran realidad sobre la naturaleza del hombre: es pecaminosa, y por ende, nos hace completamente incapaces de autoayudarnos.

La Biblia no nos presenta un mensaje de autoayuda, sino uno de Cristo-ayuda. En Cristo somos ayudados de la manera más profunda y amorosa posible: Él murió en nuestro lugar sufriendo la pena de nuestro pecado y librándonos de su condenación (Ro. 8:1). Ahora tenemos libertad en Cristo para crecer en Él y obedecer como Él, no porque nos autoayudamos, sino porque Él nos ayudó.

La gente arruina sus vidas con las tonterías que hacen, y luego culpan al Señor por ello. – Proverbios 19: 3 (ERV)

 

 

ESCRITO POR: Jorge Luis Rodríguez

11 09, 2017

Los Buenos Hábitos empiezan en Casa

2017-09-11T09:09:36-05:0011 septiembre, 17|

Para quienes somos padres, cursar dos o tres veces la escuela o el colegio no es nuevo; y es que cuando nuestros pequeños empiezan la aventura del aprendizaje, no solo ellos son los involucrados en descubrir un mundo nuevo de conocimientos sino toda la familia.  Por supuesto, ellos adquieren destrezas en la lógica matemática, lectoescritura, lengua extranjera y otros; y nosotros como padres, aprobamos “maestría” en planificación, organización, dirección y control de tareas.

Nuestros hijos al igual que nosotros, necesitan aprovechar al máximo su tiempo; entre la larga jornada escolar, las actividades extracurriculares, los extensos trayectos para desplazarse en la ciudad, las obligaciones normales de convivencia diaria, el espacio de juego que anhelan y las tareas escolares, su día a día resulta extenuante y corto.

Justo en esta etapa de vida estudiantil, de nuestros hijos, estamos llamados a intervenir y ayudarles a desarrollar hábitos que fortalezcan su crecimiento y madurez; es el momento de planificar un horario que les ayude a organizar su tiempo, rentabilizar sus esfuerzos y disfrutar así de su tiempo libre.

Para obtener un horario de tareas realizable y efectivo es necesario diseñarlo conjuntamente con nuestros hijos, ya que nadie más que ellos conocen de sus compromisos y deseos.  Esto les llevará a apreciar el calendario establecido y que lo ponga en práctica cada vez de forma más autónoma.

Una vez elaborado este horario, estamos llamados a ofrecerles una zona tranquila, iluminada y cómoda para estudiar. Además, que debemos asegurarnos de que tengan el material necesarios.

Y parte de nuestro compromiso como padres es estar atentos y responder a cualquier inquietud, duda o pregunta que tengan. Debemos darles información sin hacerles los deberes.

Es importante, siempre, ser parte del proceso de aprendizaje de nuestros hijos; con mayor ahínco los primeros años de escolaridad, ya que a medida que los niños van adquiriendo buenos hábitos de estudio, desarrollarán la autodisciplina que necesitan para alcanzar éxito en la escuela y en la vida. Los buenos hábitos de estudio comienzan en casa.

Tamara Torres

9 09, 2017

Compromiso con la práctica rigurosa de hábitos espirituales

2019-09-09T00:13:19-05:009 septiembre, 17|

Aprender el idioma español ha sido un desafío para mí. ¡Las personas que me conocen y me han escuchado, saben que lo que digo es verdad! En parte es porque mi memoria es frágil y en parte porque me siento ansioso de solo hablar (¡a menudo sin pensar, pero eso también lo hago en inglés!).  Se suma a esto, una actitud de “salga como salga”. Pero solo hay una forma para llegar a hablar un idioma con fluidez: Disciplinarse para adquirir buenos hábitos de aprendizaje de idiomas.

Uno de mis personajes favoritos de la Biblia es Daniel, un modelo de buenos hábitos. Como exiliado judío experimentó la necesidad de aprender otros idiomas, y lo hizo de forma sobresaliente.  Se convirtió en un importante líder de la política babilónica. Aún más impresionante, logró modelar integridad, aunque estaba rodeado de corrupción.

Daniel desarrolló fuertes hábitos espirituales. Cuando experimentó las más intensas presiones personales y políticas, sus hábitos permanecieron. ¡De hecho, era su compromiso con esos hábitos espirituales que en ocasiones lo metieron en problemas! Pero en vez de abandonarlos, mantuvo su rigor y disciplina como expresión de su fe en Dios.

No hay sustituto para los hábitos espirituales rigurosos. Nos sostendrán en nuestros momentos de crisis y nos equiparán para madurar a la semejanza de Jesús, y eso tendrá un impacto positivo en nuestros roles dentro de nuestras familias, iglesia y comunidades.

La fe es como un músculo; a menos que seamos disciplinados para fortalecerla, nunca creceremos. Al igual que Daniel, debemos comprometernos con la práctica de hábitos espirituales rigurosos.

28 06, 2016

Lucha de hábitos

2019-07-07T04:53:45-05:0028 junio, 16|

¡Cuidado, no pequen más! Cuando llegue la noche y se acuesten a dormir, pónganse a pensar en todo lo que han hecho. Ofrézcanle a Dios lo que él les ha pedido, y pongan su confianza en él. (Salmo 4: 4-5) (TLA)

Todos tenemos hábitos, cuando hablo de hábito me refiero a esa prácticas, rutinas o costumbres que tenemos y hacemos, también me refiero a la conducta nuestra que llevamos a diferentes lugares.

Los hábitos son formados en la familia, primero lo vemos y luego lo hacemos, estudios realizados dicen que para construir un hábito se necesitan 21 días seguidos pero esto ya ha sido corroborado por la Dra. Phillippa Lally con el estudio de la neurociencia mismo que dice que se requiere de 66 días para crear un hábito y también para eliminarlo. Es más fácil construir un hábito que eliminarlo.  Si cambiamos un hábito de seguro nuestras vidas cambian.

Ejemplo: muchos tenemos la costumbre de tender la cama por las mañanas (apenas nos levantamos) otros no, muchos tienen el hábito de lustrar sus zapatos, otros no; muchos tenemos la práctica de bañarnos pasando un día, otros lo hacen diario, otros dos veces por semana y otros nunca; hay familias que se sientan alrededor de la mesa para compartir la comida y otras alrededor de la TV. Son hábitos (unos consideran buenos hábitos y otros no).

Se ve en algunos sitios una frase como “no olvides decir, buenos días, buenas tardes, buenas noches, muchas gracias, por favor, perdón, hola”, en los carros se ve estas frases “cede el puesto a las mujeres embarazadas, con niños en brazos y a las personas de la tercera edad” estos hábitos son  culturales o globales. te invito a que te formules las siguientes preguntas: ¿Qué clase de hábitos tengo? ¿Considero que debo eliminar algunos y cultivar otros?