6 11, 2022

Medalla de oro para mis emociones

2022-11-06T06:42:36-05:006 noviembre, 22|

Soy pequeña, delgada, cabello un poco rizado, pero… ¿cómo soy por dentro? Hay momentos en los que puedo describir solamente mi temor y ansiedad. Soy una mamá de carne y hueso y no puedo negar que esta época ha golpeado fuerte mis emociones y he subido al podio para recibir medallas de oro vez tras vez, el proceso para recuperar lo que perdí ha sido lento, pero Dios va dirigiendo mis emociones, sanando algunas de ellas y restaurando unas pocas más.

Quiero dar un vistazo al punto donde todo comenzó, di un freno a raya a la vida rápida y alocada que estaba viviendo. Debíamos estar en casa, sin horarios, sin fechas, sin mi planificación minuciosa del día a día porque cada plan se había modificado por la nueva realidad. Simplemente me sentí sin brújula y toda la vista hacia el frente se me nubló.

Las noticias de la pandemia llegaban muy de prisa, las redes sociales nos bombardearon de datos del mundo entero, mucha tristeza, dolor y pérdidas que se escuchaban día a día, no quiero describirte los momentos que más me paralizaron mis emociones porque esta lectura sería de terror y lo que quiero es animarte a descubrir que hay una esperanza aún en medio del temor. Como dice Max Lucado en su libro Sin Temor “No podemos escoger si las tormentas van a venir o no. Pero sí podemos decidir dónde vamos a fijar la vista en una tormenta.” Te invito a acompañarme en este proceso y escoger una sola dirección en el camino.

Pensar en estar ausente en la vida de mis hijas, me ha llevado a un exceso de cuidados y un encierro que en cierto punto no es saludable. Pero puedo decir que en ese exacto momento dónde he estado, sin salida, lo único y más grande que me ha sostenido ha sido la presencia de nuestro Padre, quien con ternura y paciencia me ha dado la valentía para dar los pasos necesarios y seguir.

Hubo días que amanecí con fuerzas, animada, con el impulso de un generador eléctrico, sin embargo, después de minutos nuevamente me encontraba dudando del propósito de ese día y del sin fin de actividades por cumplir. Ocuparme en el trabajo desde casa y luego una parte en la oficina, me ayudó a ver la realidad desde otro punto de vista, al hablar con otras personas, en lugar de ser yo quien anima o proporciona tranquilidad, ha sido mi terapia para ver lo que Dios hace en la vida de los demás y cómo cumple Su Propósito aún en medio de cada situación dura que atravesamos.

Ocuparme del menú diario en los días de confinamiento, me dio un refugio antes desconocido para mí, si bien es cierto, siempre me he considerado apegada a las cosas de la casa, el orden, tener la ropa limpia, y todo eso… siendo muy sincera, me dedicaba a la cocina solo el fin de semana ya que de lunes a viernes todo era al apuro y corriendo. Te confieso que descubrí el suquini, la col morada y la coliflor y aún cuando preparaba estos alimentos sentía un profundo agradecimiento al Señor por Su provisión, a la vez una gran preocupación por las personas que pasaban hambre. Nuevamente sentimientos encontrados que no me podía explicar.

El contacto con los demás!! Qué difícil volver a lograrlo, todos hablan del distanciamiento físico y social, mi lenguaje fue cerrarme y encerrarme totalmente.

Comencé a preguntarme cómo recuperar todo lo que perdí, lo que yo misma dejé escapar, quizá mi fe fría, verle a Dios tan distante como para cederle mi vida y mi familia. Lo descubrí y, ahora sé que mientras mi miedo o ansiedad crezcan, más pequeño le hago a Dios. Me limité totalmente a disfrutar de sus bondades a mi vida, perdí la seguridad de lo que estaba haciendo y lo que era mejor, comencé a dejar una herencia en mis hijas que inconscientemente les hace daño.

Esto de verme reflejada en Dani y Emi, tal cual un espejo, me dolió muchísimo y me hizo notar uno de mis tantos errores, ahora que estamos en época de vacaciones escolares en el lugar donde vivimos, las tuve que exponer con los amiguitos cercanos a la casa, pero… un gran pero!!! no querían salir y eso me confrontó totalmente y me llevó a ver como una película todo lo que sembré en este año, hasta usaban mis mismas palabras para poner excusas para desarrollar una amistad ¿Qué hice?

Creo que era el momento que Dios estaba esperando para que me diera cuenta de muchas cosas, entre ellas mi dependencia de mis fuerzas y mis capacidades, la Palabra del Señor no puede faltarme para vencer estos miedos, pero no como lo había hecho en muchas ocasiones y como lo explico en una frase que escuché en este tiempo “Aquellos que leen rápido la palabra no obtienen mayor provecho del que consigue una abeja que, en lugar de extraer el polen, toca solo superficialmente la flor”. La fuente, ese es el secreto revelado una vez más a mi vida para recoger las huellas que he dejado en este tiempo, diferente para todos, pero que nos ha hecho ver diferente todo.

Lo más importante es que podamos ver el corazón, pero el corazón de Dios reflejado en Su Palabra, el mismo que está dispuesto a amarnos y acariciarnos para aliviar el miedo y el temor que domina nuestras vidas. Ahora sigo buscando la medalla, pero quiero ganar una, solo una, la que me asegure que todo quedó atrás y que nuestro Dios Redentor está colocando en mi vida.

25 09, 2022

Dios entiende nuestros miedos

2022-09-25T06:25:20-05:0025 septiembre, 22|

Pero cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza. Alabo a Dios por lo que ha prometido. En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo? ¿Qué pueden hacerme unos simples mortales?

Salmos 56: 3-4

El concepto de ser una persona “sin miedo” es fascinante. ¿Quiénes son los superhéroes en su vida? Muchos superhéroes y otros personajes ficticios pueden ser reconocidos como «intrépidos”, incluso a algunos podemos admirarlos. Pero en realidad sus vidas son ficticias y las nuestras no lo son. Entonces, ¿qué significa no tener miedo en nuestra vida? ¿Significa realmente no tener miedo de nada?

Miremos a algunas de las personas más “valientes” en las Escrituras; David, cuando luchó contra Goliat (1 Samuel 17), Daniel en el foso de los leones (Daniel 6), Sadrac, Mesac y Abednego al dirigirse al horno (Daniel 3), Jesús cuando estuvo a punto de ser crucificado (Mateo 23:36-46). ¡Lo que debemos entender, es que esto no significó que ellos no hayan sentido el temor de estar en estas situaciones, sino que, sabían que no las enfrentaban solos, pues Dios estaba con ellos! Las circunstancias de nuestras vidas pueden ocasionarnos miedo, incertidumbre, pero Dios nos brinda libertad y confianza al recordarnos que está con nosotros. No es casualidad que las palabras “No temas” sean dichas por Dios 365 veces en la Biblia (una vez por cada día del año), y muchas veces acompañadas de “¡porque yo estoy contigo!”.

El miedo es una emoción natural y una experiencia que enfrentamos como humanos. La falta de miedo sería una falta a nuestra humanidad. Dios entiende nuestro miedo y no nos avergüenza, ni nos condena por tenerlo. Entonces Dios nos pide que tengamos fe en Él. Lo opuesto al miedo no es la fuerza, ni el coraje, sino la fe.

Nuestros héroes bíblicos más “intrépidos” tuvieron que confiar en Dios para realizar las hazañas por las que los conocemos, esto significa para nosotros que la ausencia de temor no proviene de la fuerza o la valentía del hombre o de la mujer, sino, de la fe en el perfecto amor de Dios, que echa fuera el temor (1 Juan 4:18). Así que emprenda el esfuerzo de la fe y sepa que, en nuestros miedos, Dios está con nosotros.

Dios entiende nuestros miedos

Pero cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza. Alabo a Dios por lo que ha prometido. En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo? ¿Qué pueden hacerme unos simples mortales?
Salmos 56: 3-4

El concepto de ser una persona “sin miedo” es fascinante. ¿Quiénes son los superhéroes en su vida? Muchos superhéroes y otros personajes ficticios pueden ser reconocidos como «intrépidos”, incluso a algunos podemos admirarlos. Pero en realidad sus vidas son ficticias y las nuestras no lo son. Entonces, ¿qué significa no tener miedo en nuestra vida? ¿Significa realmente no tener miedo de nada?

Miremos a algunas de las personas más “valientes” en las Escrituras; David, cuando luchó contra Goliat (1 Samuel 17), Daniel en el foso de los leones (Daniel 6), Sadrac, Mesac y Abednego al dirigirse al horno (Daniel 3), Jesús cuando estuvo a punto de ser crucificado (Mateo 23:36-46). ¡Lo que debemos entender, es que esto no significó que ellos no hayan sentido el temor de estar en estas situaciones, sino que, sabían que no las enfrentaban solos, pues Dios estaba con ellos! Las circunstancias de nuestras vidas pueden ocasionarnos miedo, incertidumbre, pero Dios nos brinda libertad y confianza al recordarnos que está con nosotros. No es casualidad que las palabras “No temas” sean dichas por Dios 365 veces en la Biblia (una vez por cada día del año), y muchas veces acompañadas de “¡porque yo estoy contigo!”.

El miedo es una emoción natural y una experiencia que enfrentamos como humanos. La falta de miedo sería una falta a nuestra humanidad. Dios entiende nuestro miedo y no nos avergüenza, ni nos condena por tenerlo. Entonces Dios nos pide que tengamos fe en Él. Lo opuesto al miedo no es la fuerza, ni el coraje, sino la fe.

Nuestros héroes bíblicos más “intrépidos” tuvieron que confiar en Dios para realizar las hazañas por las que los conocemos, esto significa para nosotros que la ausencia de temor no proviene de la fuerza o la valentía del hombre o de la mujer, sino, de la fe en el perfecto amor de Dios, que echa fuera el temor (1 Juan 4:18). Así que emprenda el esfuerzo de la fe y sepa que, en nuestros miedos, Dios está con nosotros.

21 03, 2021

¿Cómo ha cambiado nuestra visión de Dios y nuestra relación con Él el último año?

2021-03-21T09:14:01-05:0021 marzo, 21|

Este mes “celebramos” (?) Un año de la pandemia en la mayoría de los países del mundo. Recuerdo que ingenuamente pensé que serían pocas semanas de cuarentena y luego todo volvería a la normalidad. Pero el hecho es que desde entonces todo ha sido menos normal.

Dudo que alguno de nosotros haya anticipado el impacto y consecuencias de la pandemia. Primero, se limitó el acceso del público a los locales comerciales, luego se cerraron las puertas y, en la medida de lo posible, la gente empezó a trabajar desde casa. Muchas personas perdieron su trabajo y los padres debieron involucrarse en la enseñanza de los hijos.

Entonces, ¿qué ha cambiado? En cierta manera, parece que todo ha cambiado: cómo compramos, a dónde viajamos, cómo interactuamos entre nosotros. Al salir de casa, no solo tomamos nuestras llaves, teléfono, billetera / bolso, sino que también debemos recordar ponernos una mascarilla y llevar desinfectante de manos. Solía ser que nos ofendíamos si alguien cruzaba la calle para evitarnos; ahora nos ofendemos si no lo hacen.

Espero que estos cambios sean circunstanciales, y una vez que este virus esté “bajo control” (lo que sea que eso signifique), podamos volver a socializar, salir a comer, hacer deporte y simplemente estar juntos.

Pero, ¿qué más ha cambiado? ¿Cómo se ha visto afectado nuestro mundo interior? ¿Hemos luchado contra el miedo o el pánico? ¿El aislamiento ha creado depresión? ¿Nuestro sentido de seguridad se ha visto afectado? ¿Nuestras prioridades son diferentes? ¿Cómo ha cambiado nuestra comprensión de Dios, su presencia, su provisión? ¿Hemos cuestionado su fidelidad? Quizás nos hemos preguntado si Él REALMENTE tiene el control de lo que está sucediendo.

Sin duda, el año pasado mi fe fue desafiada. Me he preguntado qué está haciendo Dios. Pero he debido recordar que Sus caminos no son los míos (Isaías 55: 8), y que Él siempre tiene un propósito para cada circunstancia. (Efesios 1:11).

¿Cómo ha cambiado nuestra visión de Dios y nuestra relación con Él el último año? Espero que hayamos visto Su fidelidad de formas nuevas e inesperadas. Que hayamos formado nuevas relaciones y nutrido las existentes. Que hayamos podido evaluar nuestras prioridades y sobre todo que hayamos reconocido cuán dependientes somos de Dios. Al menos espero que estas cosas se hayan convertido en parte de mi propia comprensión de Dios. No me gustaría para nada haber pasado por todo esto y continuar siendo la misma persona que era antes.

Tengo muchas ganas de que todo esto termine. Que regresemos a vernos en los templos, a cantar en las reuniones de alabanza y adoración, que podamos conversar con amigos en una cafetería e incluso poder comprar con libertad. Pero espero hacerlo con una mayor sensibilidad a la presencia de Dios en cada detalle de la vida. Y espero poder compartir esa esperanza con otros.

10 01, 2021

Dios está contigo, ¿por qué temer?

2021-01-10T09:11:16-05:0010 enero, 21|

La oración es una de tus armas más poderosas contra el miedo. Imagínate cómo se debieron sentir los israelitas cada vez que se enfrentaban a una nación tras otra, en su peregrinaje hacia la Tierra Prometida. Es posible que sintieron miedo, desconfianza, cansancio, que se sintieran derrotados, aun antes de iniciar las batallas. Pero siempre Dios les pedía que confiaran y descansaran en Su fuerza, no en el número de soldados de sus ejércitos, tampoco en sus armas, habilidades o cualquier otro poder humano. Parecía que Dios se deleitaba en asegurarse de que eran más débiles que las naciones a las que se enfrentaban para que Su poder pudiera ser revelado en sus victorias. Y cuando los israelitas le creyeron a Dios y siguieron sus instrucciones, el poder de Dios siempre fue manifiesto.

¿Qué batallas estás enfrentando este momento? ¿Qué circunstancias imposibles te hacen retroceder con miedo? Preséntalas al Señor en oración y piensa en todos los momentos en tu vida cuando Dios se ha mostrado fiel contigo, con tu familia. Fortalecerá tu confianza en Dios, quien te ayudará a enfrentar tu próxima batalla.

Cuando los israelitas recordaban sobre cómo Dios los rescató de una forma dramática de los egipcios e hicieron memoria de la fidelidad de Dios hacia ellos, sus fuerzas fueron renovadas para enfrentar lo que tenían por delante. En Deuteronomio 20:1 dice: “Si al salir ustedes a combatir a sus enemigos ven que ellos cuentan con caballería y carros de guerra, y con un ejército más numeroso que el de ustedes, no les tengan miedo, pues ustedes cuentan con el Señor su Dios, que los sacó de Egipto.”

Además, cuando oras la paz llega a tu alma. Como dice Max Lucado: “Talvez estás enfrentando la tormenta perfecta, pero Jesús te ofrece la paz perfecta”. Este tipo de paz es un regalo de Dios que mantiene tus pensamientos claros y tu corazón puro. Esa paz “guardará (nuestros) corazones y (nuestros pensamientos en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:7).

Ora para que Dios abra tus ojos y puedas ver todo lo que El ha hecho en tu vida. Pídele que fortalezca tu fe y te dé valor para enfrentar tus pruebas presentes y las que vendrán. No camines con miedo, pues cuentas con el Señor tu Dios quien te ayudó en el pasado y lo seguirá haciendo en el futuro.

Alaba a Dios por las grandes cosas que El hará, confía en el Dios viviente y recuerda que Su presencia te da paz, te acompaña y te da descanso.

¿Te sientes completamente solo con tus problemas? No lo estás. Dios está contigo.

23 07, 2018

El miedo, un aliado

2019-09-09T00:15:13-05:0023 julio, 18|

El miedo es parte de la naturaleza humana tanto como lo es la capacidad de sentir amor, confianza, alegría o tristeza. El miedo aparece como una respuesta biológica y psicológica ante circunstancias no esperadas. Nos enfocaremos en el temor desde la Psicología, aquí el ser humano teme sufrir un daño personal, sea en su identidad o autoestima.

Creo que no es malo sentir miedo, al contrario debemos familiarizarnos con esta emoción para reconocer nuestros temores, como reaccionamos ante ellos y así aprender a manejarlos. Si no lo hacemos el miedo podría dominarnos, paralizarnos, o hacer que huyamos de aquello que debemos enfrentar.

En la actualidad los miedos están relacionados con la autoimagen y con el cómo me ven los demás. Por ejemplo, podemos tener miedo al futuro porque no sabemos si nos irá tan bien como deseamos, es decir si alcanzaremos el éxito personal. Otro ejemplo es, el temor a los cambios, al pasar de una etapa de vida a otra, especialmente si se requiere más compromiso y esfuerzo. También podemos temer decir lo que pensamos, porque evitamos una situación que debe ser confrontada. En fin, los miedos y temores son muchos pero hay características que debemos saber:

  • El miedo distorsiona nuestra percepción de los hechos. Siempre vemos al problema más grande y a la solución como insuficiente.
  • El temor está para vencerse. No se aplaza, no se ignora, se debe vencer y tenemos el respaldo de Dios 24/7.
  • El temor está presente para generar lo contrario que es confianza, al depender de Dios.

¿Qué piensa Dios acerca de nuestro temor? La respuesta es simple “no temas porque yo estoy contigo”. Lo dice tantas veces y de diferentes maneras para que entendamos que no estamos solos en nuestras luchas. Sus ojos nos ven en todo momento, así que cuando sintamos miedo alcemos nuestra mirada a Él para decir “Señor siento miedo, pero decido confiar.” Dios lleva el invicto porque nunca ha defraudado a alguien que ha confiado Él.

La confianza en Dios es una decisión y no una emoción; es así que está sobre cualquier sentimiento y circunstancia y recordemos que en Él somos más que vencedores…

Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.

(2 Timoteo 1:7) (DHH)

 

 

ESCRITO POR: Salomé Añazco

9 07, 2018

Mami, tengo miedo

2018-07-09T09:24:42-05:009 julio, 18|

 

“Mami, tengo miedo” Esa voz es una interrupción molesta de mi sueño. “Mami,” la voz persiste. Y sé que necesito despertarme para ayudar a mi hijo.

Mis amigas, el primer obstáculo en ayudar a nuestros hijos enfrentar sus miedos es nosotras mismas. ¿Estamos dispuestas a tomar el tiempo para entrenarles a superar sus temores? ¿Estamos dispuestas a sentirnos incomodas, viéndolos a nuestros queridos niños luchar un poco, sabiendo que es una parte normal del proceso de crecimiento? Si la respuesta es sí, sigue leyendo porque voy a compartir contigo ideas de como apoyar nuestros hijos en sus miedos.

Primero, reconocemos que el miedo es una emoción normal que nos defiende de experiencias desconocidas y potencialmente peligrosas. Queremos que nuestros hijos compartan sus miedos con nosotros para que podamos ayudarles a discernir la mejor manera de responder. Por lo tanto, no digamos “No tengas miedo”. Mejor es preguntar qué le está provocando el miedo y analizar juntos por qué tiene sentido (o no tiene sentido) ese sentimiento. Entonces podemos generar ideas de cómo manejarlo juntos.

Hay miedos que podemos disipar con información simple o con nuestro ejemplo. Podríamos mirar debajo de la cama con una linterna para mostrar que no hay ningún monstruo allí. Podríamos demostrar que el perrito de los abuelos es amigable al acariciarlo delante de nuestro hijo. Podríamos meternos en el agua primero para mostrar que tan rico es nadar en un lago. Y deberíamos modelar lo importante que es tener cuidado con lo que ponemos en nuestras mentes al evitar las películas y la televisión que inducen al miedo. Como dice Filipenses 4:8, “Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.”

Sin embrago, otros temores requieren más tiempo y herramientas específicas para disipar. Si nuestro hijo tiene una fobia fuerte, es mejor enfrentarla poco a poco, segmentando su exposición a la situación aterradora. La obscuridad es un miedo muy común que podemos enfrentar de la siguiente manera: la primera semana dejamos prendida una luz en el pasillo toda la noche. La segunda semana dejamos la luz prendida hasta que nuestro hijo se duerma. Y la tercera semana apagamos la luz antes de que nuestro hijo se duerma.

Es posible que nuestros hijos entiendan que no deben tener miedo, pero todavía sienten esa ansiedad. En estos casos es muy útil enseñarles formas de calmar su propio sistema nervioso. Una manera muy agradable es cantar, que estimula el nervio vago que controla el ritmo cardíaco y nuestro reposo. Canciones de adoración que topan el tema de nuestro Dios defensor son excelentes para declarar verdad a nosotros mismos mientras activamos ese nervio. Otra manera aumentar la función de ese nervio tan calmante es bostezar de manera exagerada o menear la mandíbula.

Finalmente, aprendan juntos versículos bíblicos, que se pueden recitar mientras respiran profundamente ayuda mucho. Uno favorito de nuestra familia es Salmos 56:3, “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.” Sobre todo, queremos que nuestros hijos sepan que nosotros (¡y nuestro Dios!), siempre estaremos a su lado para amar, proteger, y enseñarles a superar sus temores.

Beth Saavedra

vinaquito.com

6 02, 2018

A mi Miedo…

2019-09-09T00:15:33-05:006 febrero, 18|

Llevo un tiempo dándole vueltas y hasta hoy no he encontrado la forma de decírtelo. Espero que esta carta sirva para que yo misma entienda lo que me pasa, lo que nos pasa. No somos un buen equipo.

Hoy quiero decirte que ya basta, que no doy más, que no puedo seguir de esta manera.

Basta ya de excusas para no hablar de los problemas; basta de hacerme la loca como si no pasara nada; basta de esconder la cabeza o de barrer los malentendidos, porque no quiero rencores bajo la alfombra; basta de ambigüedades. Pero sobre todo, basta de jugar como niña y hacerme daño.

Basta ya. Con este basta me libero de ti, me libero de tus cadenas.

Me libero del terror que me haces sentir cada vez que quiero tomar una decisión, como si yo no fuese capaz. Me libero de dormir con lágrimas y despertar ansiosa, me libero de pensar en finales cuando ni siquiera hay inicios; me librero de culpas que no son mías, que están solo en mi mente.

Tú, querido miedo, me has dejado impávida, sin palabras cuando tuve que hablar, quebrada cuando debí levantar cabeza, ausente cuando necesitaba mi presencia.
Por ti me escondo, vivo a oscuras, y cuando nadie me ve me permito lastimarme a mí misma. No quiero más de ti.

Ya no voy a esconderme por vergüenza, no pienso seguir atada, no quiero más mentiras, quiero la verdad que me hace libre.

Desde arriba me extienden una mano, una que promete amarme y guiarme sin condición. Hoy leí que ese amor, hecha fuera todo temor y por eso te dejo; porque ya no hay espacio en mí para ti.

Hoy tomo las riendas de mi vida, de mis sueños, de mi corazón y le doy la bienvenida a la libertad, la sanidad y el amor. Me costará, pero lo intentaré. Prefiero la valentía, me decidí por ella y le digo adiós a tu obscura sombra.
Ha sido suficiente.

Adiós miedo, para siempre.

8 01, 2018

No dejemos que las emociones nos controlen

2019-09-09T00:15:36-05:008 enero, 18|

Ansiedad, miedo, frustración, tristeza, preocupación. Seguro te identificas por lo menos con una de estas emociones… ¡Pues yo sí, con todas ellas!!!

Al iniciar el año, las personas a tu alrededor están enfocadas en plantear metas respecto a la salud, estudios, área financiera, etc. Ahora te invito a pensar en tu parte emocional, quizá necesitamos alcanzar una meta en esta área que está llamando nuestra atención desde hace mucho tiempo, ¿te animas a hacerlo?

Comencemos por reconocer que somos vulnerables a fallar. No existe una escuela que nos enseñe sobre la maternidad y aunque es indispensable que invirtamos tiempo en la lectura sobre los temas que nos desafían, únicamente sobre la marcha vamos a poner en práctica lo que hemos aprendido, y aún así, podemos equivocarnos una y otra vez

Aprender las lecciones que nos enseñan nuestros hijos, son ellos los que nos dan siempre un gran ejemplo de humildad y perdón. Es necesario que nos mantengamos en comunicación con nuestros hijos todo el tiempo para que vean a mamá siendo real, de esa misma manera, pedirles perdón nos permite mostrarnos tal como somos.

No podemos desconectarnos de Dios, el hacerlo es un riesgo muy alto para nosotras y nuestra familia. Estas emociones negativas nos desgastan más que el cansancio físico y vivimos cansadas todo el tiempo. Debemos aprender a depender de Dios, es nuestra fuente de energía.

Aseguremos inspirar la vida de nuestros hijos, de manera que nuestro actuar les lleve a amar a Dios, ellos están creciendo mirando cada cosa que hacemos y necesitamos dejar una huella en sus vidas, una huella que les lleve a la eternidad.

15 10, 2015

Nuestro miedo se hace realidad

2019-09-02T12:50:58-05:0015 octubre, 15|

 

“Ya he perdido la paz. Mis peores temores se han hecho realidad”

Job 3:25

¿A qué le temes?

A que tu familia esté mal, que te despidan del trabajo, que te choquen, no alcanzar tus sueños, estar sol@, al rechazo, a no tener dinero, a no ser escuchado, al compromiso, a la enfermedad.

Job, es un personaje que la Biblia menciona. Investigadores dicen que él era una especie de rey o príncipe y tenía un imperio grande, otros dicen que era un comerciante, tenía ganado vacuno, ovino muchos camellos, siete hijos y tres hijas, tenía una buena salud y, lo perdió todo, estuvo en la miseria total y reconoce que sus miedos, se hicieron realidad. Lo que le paso a Job fue por culpa de sus miedos, no porque Dios lo permitió.

Recuerda que tus miedos se hacen realidad. Tus miedos son una emoción que está dentro de ti, esta emoción genera un pensamiento, un pensamiento es una semilla que estas sembrando y que todos los días la riegas, abonas, alimentas. Ese miedo que siembras empieza a producir un tallo, el tallo con el tiempo crece, se vuelve un tronco grueso que tiene ramas, es decir se hace un árbol, con el tiempo este árbol empieza a dar frutos. Un árbol no da un solo fruto.

Las carencias, las pruebas, las necesidades, las dificultades, las crisis que estás pasando, son un reflejo de tus miedos, el miedo es una emocion negativa y fuerte

Nuestros miedos se hacen realidad. Si tienes miedo a enfermarte, te vas a enfermar.

Te has de preguntar, ¿Qué solución me das?

La solución que te doy es:

A.-por cada emoción negativa que tengas, es decir por cada miedo te preguntes: ¿Por qué tengo esta emoción? o ¿Cuál es la causa de esta emoción?

B.- Luego, escribe ese miedo y describe lo que sientes

C.- Y, junto o a lado a lo que escribiste, redactes tres o cuatro emociones positivas, es decir; afirma y declara lo mejor.

 

Para que desaparezcan estas emociones malas, debes:

1.- Cambiar de frecuencia, de emisora, de canal, de ambiente, de conversaciones, de lugares, de amigos, lo que escuchas, es decir; sintonizar otra cosa.

2.- Trabajar en tus pensamientos, es decir aprende a pensar diferente.

3.- Llenar de cosas buenas tu corazón.

Porque si escuchas, si ves, si conversas lo mismo, no vas a obtener el cambio anhelado, vas a seguir obteniendo los mismos resultados.