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SAN VALENTÍN PARA LOS FOREVER ALONE

SAN VALENTÍN PARA LOS FOREVER ALONE

La muchacha está sola en su fiesta de «Odio el Día de los Enamorados», sintiéndose miserable. De repente, entra una de sus amigas, le pide el palo para golpear la piñata y le da con todas sus fuerzas a ese corazón rosado de cartón, una y otra vez, hasta que este queda totalmente destrozado. Es mi escena favorita de la película «Día de los Enamorados», porque me siento un poquito identificada. A pesar de que la mayor parte del tiempo tengo la certeza de que Cristo es suficiente y disfruto el contentamiento y la satisfacción en Su amor, hay veces en que el anhelo y el vacío se hacen más grandes. San Valentín suele ser uno de esos «detonantes».

Jesús nos dice en Juan 8:44 que el diablo es el padre de las mentiras. Su mentira favorita siempre será: «¿Conque Dios les dijo…?» Me encanta cómo lo describe Sally Lloyd-Jones en «Biblia para niños, Historias de Jesús»: la serpiente viene y le dice a Eva: «Dios en realidad no te ama». Para los solteros, el 14 de febrero, esa mentira suele verse de esta manera: «¿Conque Dios te ha dicho que te dará todo lo que necesitas? Entonces, ¿por qué no tienes pareja? ¿Ves? Dios en realidad no te ama». A esto se agrega una serie de mentiras complementarias sobre ti, sobre tu pasado, sobre el matrimonio, sobre la persona del sexo opuesto que te gusta, sobre tus amigos de familia, para reforzar las «razones» por las que Cupido no te ha flechado.

Pero, como siempre, la verdad nos hará libres (Juan 8:32). ¿Cuál es la verdad que Dios nos ha dado en Su Palabra para que San Valentín sea un día hermoso, a pesar de que somos unos forever alone? Es un versículo muy conocido que, lamentablemente, se ha vuelto trillado y muchas veces ha sido mal utilizado, pero si lo aplicamos correctamente, vale oro.

Con toda diligencia guarda tu corazón, Porque de él brotan los manantiales de la vida. (Proverbios 4:23, NBLA)

Yo normalmente uso la Nueva Biblia de las Américas, que dice que con toda diligencia debemos guardar nuestro corazón, pero versión Reina-Valera lo traduce más acertadamente como «sobre toda cosa guardada». ¿Hay algo tan valioso para ti que lo guardas y defiendes a capa y espada? Bueno, más que eso debes guardar tu corazón. Pero ¿guardarlo de qué? En la cosmovisión hebrea, el corazón no se refería a los sentimientos y emociones únicamente, sino a la parte inmaterial del ser humano en general, es decir, la voluntad, los pensamientos y las emociones. Guardar el corazón tiene muchas implicaciones, pero para San Valentín, quisiera compartir algunas muy puntuales.

1. GUARDA TU CORAZÓN DE LA ENVIDIA

Hay un mandamiento muy desafiante en la Biblia que, generalmente, pasamos por alto. Romanos 12:15 nos manda a «gozarnos con los que se gozan y llorar con los que lloran». Sin embargo, la envidia le da la vuelta a este mandamiento y nos lleva a llorar cuando alguien se goza y a gozarnos cuando alguien llora. La envidia es el deseo por tener lo que otros tienen. Nos hunde en la comparación, lo cual evita que podamos amar realmente a nuestro prójimo, como Dios desea. El corazón de la envidia es un enojo con Dios por los dones que Él ha dado a otros. Un corazón envidioso le dice a Dios: «Te equivocaste. Eso debiste dármelo a mí y no al otro». En otras palabras, la envidia es la evidencia de un corazón que no cree realmente que Dios es un Padre bueno, digno de confianza.

2. GUARDA TU CORAZÓN DE LA AUTOCOMPASIÓN

¿Has hecho dieta alguna vez? Si estás a dieta y entras en una pastelería, ese aroma probablemente despertará en ti antojos y deseos que no tenías mientras estabas en casa con tu ensalada y tu pollo a la plancha. La apariencia de esos manjares te hará sentir miserable y es muy posible que ahí, en ese lugar donde tus sentidos han sido despertados, caigas en la tentación. Lo mismo sucede con el romance. Es natural que a veces sintamos soledad o tristeza por la falta de pareja. El problema se da porque, si estoy sintiendo tristeza, mi tendencia no suele ser buscar a Cristo, sino tratar de llenar el vacío con comedias románticas, música «puñalera», chocolates o relaciones que sabemos que no son buenas. Pero se acaba la película, ya no hay más chocolates y ese sentimiento no solo que sigue ahí, sino que empeora. Entonces empezamos nuevamente con el mismo ciclo… (suspiro).

3. GUARDA TU CORAZÓN DE LA APATÍA

Una de las mayores mentiras del diablo durante la soltería es que tu vida empezará el día que te cases. Mientras tanto, vives en un estado de «pausa», especialmente en lo que se tiene que ver con el servicio al Señor. En verdad es muy lindo ver parejas o familias que sirven al Señor. Yo confieso que a veces siento que no tengo con quién ser «ayuda idónea» y me quedo de brazos cruzados. Pero eso no es bíblico para nada. De hecho, el Señor nos dice en 1 Corintios 7 que nuestra soltería es un regalo que nos impulsa para servir MEJOR. Así que aprovecha este San Valentín para dar amor en lugar de amargarte por buscarlo.

No caigamos en la mentira del diablo en este San Valentín. Ahora, no se trata solamente de despojarnos de la envidia, la autocompasión y la apatía. Nos quitamos esto y nos quedamos «lluchos». ¡Ahora tenemos que vestirnos! (Efesios 4:21-24).

1. LLENA TU CORAZÓN DE GRATITUD

En lugar de enfocarte solamente en la pareja que no te ha llegado, abre los ojos para ver todo lo que Dios sí te ha dado. En primer lugar, Él te ha dado la salvación y la vida eterna cuando solo merecías la muerte por tu pecado. En segundo lugar, Dios te ha dado Su Palabra, que nos permite conocerlo, que nos recuerda Sus promesas, que es viva y eficaz y nos transforma para que seamos cada vez más como Cristo. En tercer lugar, el Señor te ha dado el Espíritu Santo para empoderar tu santificación y consolarte con Su propia presencia. Y de ahí puedes seguir con tu lista de bendiciones: tu familia, tu iglesia, el pan de cada día y aun las pruebas y dificultades que hacen que sigamos dependiendo de Cristo.

2. VIVE EL DÍA A DÍA

Jesús nos dice en Mateo 6:34 que no nos preocupemos por el día de mañana. Entonces, mi desafío es: «¿Puedo vivir con contentamiento hoy, solo hoy?» Cuando mi lucha con la tristeza o el descontento es solo por hoy, ya no me asusta tanto. Cada día enfrento mi soledad con la certeza de que Dios está a mi lado. Hoy Él me ha dado todo lo que necesito. Hoy Él me ha dado misericordias nuevas. Hoy Él me ha colmado de bienes. Hoy Él me da fuerzas para resistir la prueba. Como dice el himno, «estoy bien con mi Dios».

3. RECUERDA QUIÉN ES EL ÚNICO QUE PUEDE SATISFACER TU ALMA

Uno de mis versículos favoritos es el Salmo 16:11, que dice: «Me darás a conocer la senda de la vida; en Tu presencia hay plenitud de gozo; en Tu diestra hay deleites para siempre». La plenitud y el deleite no se hallan cuando uno «encuentra el amor». Tener una pareja es simplemente estar al lado de una persona pecadora y esa relación te traerá alegrías, pero también tristezas. Conversa con tus amigos casados y, si son sinceros, te dirán que tener un cónyuge e hijos son regalos preciosos, pero que también traen grandes desafíos y decepciones. Solo Cristo es el camino, la verdad y la vida. Jesús vivió, murió y resucitó para que nuestro gozo esté completo (Juan 15:11), incluso el Día de San Valentín.

4. NUNCA OLVIDES QUE YA ERES AMADO

Juan 3:16 lo dice todo: Dios nos ama TANTO que entregó a Su único Hijo para darnos la vida eterna. En esto conocemos el amor, en que Jesucristo entregó Su vida por nosotros (1 Juan 3:16). No hay mayor amor que este (Juan 15:13). Aunque éramos enemigos de Dios, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8). Si tienes a Dios, ya encontraste el amor, el mejor amor de todos.

Nuestra comunión con Dios nos lleva a una satisfacción profunda en Jesús. Él es tu mayor Tesoro. Si no te sientes así, puedes con toda honestidad y sinceridad ir delante de Dios y orar: «Señor, no siento que eres suficiente hoy. Ayúdame a tenerte como mi Tesoro, como Aquel por quien vale la pena perderlo todo». El verdadero gozo en Jesús, a través del evangelio, nos hará libres de las mentiras que quieren hundirte en la tristeza en este día de San Valentín. Y aunque puse en el título de este artículo las palabras «forever alone», sabemos que, aunque estemos solteros, nunca estamos solos. Cristo murió y resucitó para darnos vida en abundancia (Juan 10:10) y ha prometido estar a nuestro lado todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20).

 

ESCRITO POR: María del Carmen Atiaga

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