2 Corintios 9: 14

“… asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros”

Tal como ya lo vimos en un devocional anterior, la iglesia de Macedonia es elogiada por el apóstol Pablo debido a su desprendimiento en dar a los más necesitados de la iglesia en Jerusalén a pesar de que ellos mismos estaban en profunda necesidad.

¿Qué es lo que hace que podamos desarrollar éste nivel de empatía con alguien en necesidad? Sin lugar a dudas cuando estamos llenos de amor en nuestro ser. Las diferencias étnicas entre los creyentes de Jerusalén y los de Macedonia abordaban algunas variables intervinientes tales como edad, sexo, cultura, trasfondo religioso, contexto socio-económico y otros muchos aspectos que se podrían señalar. Usualmente cada una de estas variables constituyen brechas de separación entre los seres humanos. En otras palabras, si se considera cada una de estas variables, JAMÁS se habría suscitado el relato de 2 de Corintios en relación al dar desprendido de los creyentes de Macedonia.

Para lograr éste nivel de empatía algo debe vincularnos con las otras personas. En éste caso bíblico estaban unidos porque pertenecían a una misma causa: La iglesia de Cristo Jesús. Es en éste vínculo especial que se rompen las diferencias étnicas y sociales propias de los grupos humanos y pasa a surgir la propuesta de Cristo Jesús de ser un solo pueblo en Él. Esa unión, mediante estar identificados con un mismo Señor y una misma fe (Efesios 4:5) hace que se desarrolle un vínculo de amor especial entre los miembros de la iglesia de Cristo de tal manera que la necesidad del otro se siente como propia y también los logros del hermano en la fe se disfrutan como propios.

Esta abundante Gracia de Dios, es lo que llevó a los cristianos de Macedonia no solo a orar por los creyentes en Jerusalén sino también a dar sacrificialmente a favor de ellos. Llegaron a amarlos en Cristo Jesús, aún sin conocerlos físicamente. ¿Podemos hoy unirnos por los que amamos para ayudarlos? Claro que sí. Dios siempre nos permitirá aprovechar las oportunidades a nuestro alrededor para poder expresar nuestro amor que nos une como cuerpo de Cristo.

Que ésta temporada en la cual somos llamados a contribuir para labores tan especiales como misión compartida, podamos unirnos por aquellos que amamos como iglesia de Cristo. Y que ésta pueda ser una de las maneras en las cuales reflejemos la Gracia de Dios en nosotros. Piénsalo. Un abrazo fraterno a la distancia para ti. Bendiciones.