Sabiduría que salva
La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba.» Proverbios 14:1
Abigail estaba atrapada en un matrimonio difícil. Su esposo, Nabal, era un hombre necio, arrogante y borracho. En una ocasión, puso en peligro su propia vida y la de su familia al actuar impulsivamente contra David, el futuro rey de Israel.
En lugar de reaccionar con miedo o enojo, Abigail actuó con prudencia y sabiduría. Tomó provisiones y fue al encuentro de David antes de que él llegara a destruir su hogar. Con humildad, intercedió por su esposo y habló palabras de paz. Su inteligencia y templanza evitaron un desastre y, al final, Dios la recompensó. Cuando Nabal murió, ella se convirtió en la esposa del futuro rey.
La historia de Abigail nos recuerda que la sabiduría y la prudencia pueden cambiar el destino de una familia.¿Enfrentas crisis, problemas o luchas con una persona arrogante y conflictiva en tu hogar? ¿Actúas impulsivamente o buscas la sabiduría de Dios para afrontarlos? Si abrazamos la sabiduría, podemos salvar nuestro hogar, pero si nos dejamos dominar por la necedad, podemos ser nosotras quienes destruyamos con nuestras manos, lo que hemos construido.