“Oh, si… el pasado puede doler, pero tal como yo lo veo, puedes huir de él o aprender…”.

Rafiki, 1993, El Rey León, de los estudios Walt Disney.

Para conversar de viajes en el tiempo es imprescindible hablar de La película “Volviendo al Futuro” dirigida por Steven Spielberg y estrenada en el año 1985, ilustra la loca experiencia de un adolescente que logra viajar en una máquina del tiempo la cual le transporta a los años 50’s. Esta historia trae a colación la idea extraordinaria (aún ficticia) de incidir en nuestro pasado de manera directa.

Al puro estilo del Sr. Spielberg me he planteado escenarios en que quisiera regresar a mi adolescencia y evitar una relación que me afectó emocionalmente o a mi niñez y abrazar al niño de 4 años que lloraba por su primer día de escuela, pensándolo bien, en general, intentaría evitar mi sufrimiento y mis malas decisiones, pero no querido lector, eso no es posible.

Es por ello que de inmediato pienso en la sabia frase de Rafiki, personaje del Rey León la cuál cito al principio, el pasado puede doler, incluso nos puede seguir afectando en la actualidad, pero lo que no debería hacer es definir nuestro futuro.

Pablo, escritor de la carta a los filipenses en el capítulo 3, versos 13-14 aclara lo siguiente: “Hermanos, yo mismo no considero haber{lo} ya alcanzado; pero una cosa {hago:} olvidando lo que {queda} atrás y extendiéndome a lo que {está} delante, prosigo hacia la meta para {obtener} el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

La clave para vivir una vida saludable emocionalmente es reconocer el pasado como una lección de vida, pero no dejarse agobiar por el peso de las malas decisiones y las heridas que dejó, obvio no será fácil pero qué afortunados somos de tener al Rey del universo a nuestro lado.

El Señor dice: Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.

Sl 32:8

 

ESCRITO POR: Cristopher Castellanos