Como indican los estudios, la exposición a la radiación ultravioleta se considera uno de los factores responsables del envejecimiento denominado fotoenvejecimiento. Alrededor del 80% del envejecimiento facial se atribuye a la exposición al sol. La piel fotodañada contribuye a la pérdida de elasticidad de la piel, aspereza y sequedad, pigmentación irregular y arrugas profundas.

La piel sufre cuando la exponemos al sol. Por ello, tras un día de playa, piscina, montaña o de turismo por la ciudad, debemos hidratarla y nutrirla. Podemos hacerlo con productos que compremos. Pero también podemos recurrir a la cosmética natural o hacer nuestros propios remedios naturales.

Aceites de almendras

Todos los aceites vegetales nutren nuestra piel al mismo tiempo que evitan la deshidratación cutánea al posarse sobre nuestra piel formando una fina película protectora. Por eso son ideales tanto para reparar el daño solar como para protegernos del sol, siempre y cuando sean utilizados como parte de fórmulas cosméticas. Y en concreto, el aceite de almendras tópico, como señalan los estudios realizados, es capaz de prevenir el daño estructural causado por la radiación UV. Además, es capaz de desacelerar el proceso de fotoenvejecimiento.

Huevo

Se trata de un remedio casero muy utilizado para hidratar y nutrir el cabello de forma natural. Pero también se puede utilizar para la piel. Sobre todo, para protegerla de las quemaduras. «La clara de huevo es un tratamiento apropiado para la cicatrización de heridas por quemaduras, y la yema ayuda a reparar las pieles secas y escamosas. Podemos batir el huevo y agregar un chorrito de aceite de oliva para conseguir un piel nutrida y luminosa».