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¿Y QUÉ DEL SUICIDIO?

¿Y QUÉ DEL SUICIDIO?

“El suicidio….» un tema que es difícil de pensar y en muchas ocasiones hasta difícil de hablar. Pero generalmente todos tenemos ideas acerca de esto. Pero se quedan resguardadas en un lugar de la mente hasta que se presenta un anuncio en las noticias sobre un incremento del número de casos. O más complejo aún, cuando se recibe una llamada con el aviso de que un ser querido opto por morirse haciéndose daño. Y resulta más difícil  para la persona que descubre al ser querido fallecido. ¡QUÉ SHOCK!

Pero es importante considerar este tema y poder tener ideas claras para responder más apropiadamente si el evento llega nuestra vida. Pensemos ¿qué puede estar sucediendo para que una persona actúe de esta manera?.

Hay ocasiones en la vida cuando los problemas, conflictos, y necesidades pueden verse tan grandes que parecen una nube negra que opaca todo. Puede dar la impresión de que no hay camino para salir y avanzar. Se pierde toda esperanza de mejoría en la situación. Es allí donde la mente puede pensar, “¡ya no puedo vivir con todo esto! !Es mejor que me muera, así todo se va a solucionar!” Allí puede ser que la persona opte por atentar contra su propia vida físicamente, provocando un intento de suicidio.

Las personas con temperamento melancólico, los que luchan con la depresión o quizás han sufrido violencia y/o maltrato tienen una mayor tendencia hacia los intentos de suicidio. Es importante como familia, amigos, colegas de estudio y trabajo que lo tomemos en serio cuando una persona a nuestro lado expresa palabras de desesperanza y deseos de morir. Estas palabras vienen de la mente y el corazón, y pueden producir sentimientos de tristeza, que van agudizándose hasta llevar a la persona a realizar actos que pueden poner en peligro su vida.

Algunos puntos importantes

Para algunos el solo hecho de topar el tema puede “poner ideas de muerte en la mente” de la persona triste y agravar la situación. Otros lo encuentran tan complejo que “es mejor dejar esto a los psicólogos y psiquiatras.” En algunos ambientes se considera que es por la presencia de un demonio que se debe exorcizar. Y también hay quienes consideran al suicidio como un estigma que trae mucha vergüenza y se debe esconder. Quizás para usted que está leyendo este artículo, es la primera vez que está pensando sobre esta temática. Deseo preguntarle, “¿cuáles son sus ideas acerca del suicidio? ¿Ha considerado esto como una opción para usted?

Estudios han comprobado que esconder el tema no ayuda. Más bien conversar y hablar abiertamente con una persona de confianza ayuda mucho. Una persona que escuche sin juzgar puede dar luces para la resolución de los problemas y el acompañamiento en la tristeza y el dolor. Esto puede traer esperanza de mejores tiempos, y/o reconocer los recursos que uno tiene para no sentirse tan solo/a.

Para los amigos y los  familiares de confianza, el escuchar que un ser querido admite que se quiere morir puede provoca muchas emociones mixtas. Quizás produzca una sensación de impotencia y surjan preguntas como: ”¿y ahora qué hago?”, puede haber sentimientos de enojo, “¿cómo puede pensar eso? ¡Te queremos mucho, y te hemos dado todo….!” Otro escenario es la culpa,  “¿qué hemos hecho, o qué nos faltó hacer para que él/ella esté así?” Provoca una cúmulo de emociones en todos. Por esta razón es de ayuda considerar nuestra postura sobre el tema antes que una situación verdadera pueda presentarse. Podemos prepararnos con algunas posibles frases como para esa ocasión.

Si está sucediendo esto en el presente, es bueno considerar el grado de peligro que representa para el individuo. ¿Esta persona lo piensa de vez en cuando? ¿Cuántas veces en la semana o en el día llega a pensar en su deseo de morirse? ¿Tiene algún plan de cómo lo hará? ¿Tiene una fecha establecida para ejecutar su plan? Obviamente la etapa más grave es ejecutar su plan. Estudios han comprobado que hacer estas preguntas y conversar sobre los sentimientos de tristeza abiertamente pueden ser un canal crucial para que la persona reciba ayuda oportuna y evitar que se haga daño. Pero si la persona ya realiza un acto de atentar físicamente contra sí mismo, es necesario buscar ayuda de un profesional de la salud mental.

También los amigos y los familiares cercanos a la persona pueden requerir de ayuda profesional. En muchas ocasiones la vergüenza gana y permanecen en silencio. Esto solo obstaculiza el progreso de sanidad de todos.

Otra área que es muy importante considerar cuando estamos hablando de la vida y la muerte, es la vida espiritual. Toda persona es espiritual. Así ha sido creada por Dios. Cada persona tiene un alma y un espíritu. Aun si no cree en Dios, Dios existe. Dios es el dador de la vida (San Juan 10:10) y la vida le pertenece para darla o quitarla. También Dios conoce bien los corazones tristes y la perdida de esperanza que puede haber en cada vida humana. Él es misericordioso, y desea ser la fuente de poder y la luz cuando nuestra vida pasa por tiempos oscuros. Dios quiere dar a cada persona la sabiduría para enfrentar circunstancias y tomar las mejores decisiones para la salud integral personal.

La palabra de Dios, la Biblia, nos dice, “Porque nuestro Dios en su gran misericordia nos trae de lo alto el sol de un nuevo día, para dar luz a los que viven en la más profunda oscuridad, para dirigir nuestros pasos por el camino de la paz.” (San Lucas 1:78 – 79) Si usted se siente en un valle oscuro, sin esperanza, le sugiero que clame a Dios. ¡Búsquelo de corazón! Él desea darle la esperanza y la paz que usted necesita. Y hable con alguna persona de confianza. No se aísle.

Amigos, familiares, y comunidad en general; enfrentemos con valentía este tema. Llevemos conversaciones saludables y estemos prestos para responder con calma y sabiduría. Ayudemos a la persona afligida. No nos escondamos ante estas situaciones desafiantes.

LA VIDA ES MUY IMPORTANTE PARA DIOS, PARA SUS SERES QUERIDOS, Y PARA NOSOTROS TAMBIÉN, ¡VIVAMOS CON ESPERANZA!

 

ESCRITO POR: Master Betty Van Engen – Consejera Cristiana

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