Un postre sencillo, delicioso y muy elegante para compartilo en familia o con tus invitados. Disfruta de esté postre clásico con esta receta
Ingredientes
- Crema de leche 3/4 Cup
- Azúcar 3 Cda
- Leche 1/3 Cup
- Vainilla 1 Cdta
- Yemas 4 U
Preparación
1. Medir todos los ingredientes usando tazas (Cup), cucharas (Cda) y cucharitas (Cdta).
2. Mezclar las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla suave y bien integrada.
3. Calentar ligeramente la crema de leche, la leche y la vainilla, sin dejar hervir.
4. Incorporar poco a poco los líquidos tibios a la mezcla de yemas y azúcar, mezclar suavemente y pasar por un colador para lograr una textura fina.
5. Verter la mezcla en moldes pequeños individuales que resistan el calor del horno.
6. Cubrir cada molde con papel aluminio.
7. Cocinar a baño maría en el horno a 160 °C durante 33 minutos.
8. Retirar del horno, dejar entibiar y refrigerar entre 1 a 2 horas.
9. Espolvorear una fina capa de azúcar sobre la superficie y flamear hasta obtener un
caramelo dorado y crujiente.
Opción para caramelizar sin soplete (Cuchara metálica caliente)
1. Espolvorear una capa fina y uniforme de azúcar sobre la superficie del postre bien frío.
2. Calentar una cuchara metálica directamente sobre la llama de la cocina hasta que esté muy caliente.
3. Apoyar suavemente la cuchara caliente sobre el azúcar, sin presionar, hasta que el azúcar se derrita y se caramelice.
4. Repetir el proceso por secciones hasta cubrir toda la superficie.
5. Dejar reposar 1 a 2 minutos para que el caramelo se endurezca y quede crujiente.
Observaciones:
Observaciones:
1. Usar ingredientes a temperatura ambiente para evitar que la mezcla se corte al unir las
yemas con los líquidos tibios.2. No hervir la crema ni la leche; solo calentar hasta que estén tibias. Si hierven, el postre puede quedar con textura granulosa.
3. Mezclar sin batir para no incorporar aire, ya que el aire genera burbujas y afecta la
textura final.
4. Colar siempre la mezcla antes de llevarla a los moldes para obtener una crema lisa y
sedosa.
5. Utilizar moldes pequeños y resistentes al calor, preferiblemente de cerámica o vidrio
grueso.
6. Cubrir bien con papel aluminio para evitar que se forme una costra durante la cocción.
7. Respetar el baño maría, ya que permite una cocción suave y pareja, evitando que el
postre se seque o se corte.
8. No sobrecocinar; al salir del horno, el centro debe temblar ligeramente. Se termina de cuajar en refrigeración.
9. Refrigerar el tiempo indicado para que tome cuerpo y se logre el contraste perfecto
con el caramelo.
10. Agregar el azúcar y flamear solo antes de servir, nunca antes de refrigerar, para mantener el caramelo crujiente.


